La politización del Emisor

Por: Salomón Kalmanovitz

La independencia y el adecuado funcionamiento del Banco de la República nunca han estado tan asediados como durante la administración Duque. A nadie se le habría ocurrido que el ministro de Hacienda, que preside la junta directiva, pretendiera ocupar su gerencia con el apoyo del infantil presidente y del Ubérrimo: un “complot” para que el Gobierno se tomara la autoridad monetaria y la pusiera al servicio de sus intereses, que pudo tener graves consecuencias en la reputación del país. Por fortuna, la junta salvó la institución al nombrar a una persona idónea y frenar en seco las aspiraciones de Carrasquilla de seguir el resto de su carrera en la gerencia del Emisor.

Carrasquilla había nombrado como codirector a un compinche suyo, Arturo Galindo, para asegurar su voto y conquistar la gerencia. Terminada su fallida misión, que duró menos de un año, volvió al BID para no perder su merecida jubilación. Galindo fue remplazado por Jaime Jaramillo Vallejo, en su momento decano de la Universidad Javeriana, un veterano funcionario que ha trabajado en instituciones financieras multilaterales, doctorado por la Universidad de Boston.

Otro golpe contra el buen funcionamiento del banco central fue el nombramiento como codirectora de Bibiana Taboada, hija de la exministra del Interior Alicia Arango. La nueva codirectora es una profesional especializada en temas de pobreza multidimensional, distantes años luz de lo que requiere tomar decisiones en política monetaria y asuntos macroeconómicos. Tiene un par de livianas maestrías, una de la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard en administración pública, no en economía. En el mejor de los casos será un cero a la izquierda y en el peor contribuirá a tomar malas decisiones. Ese cargo requiere años de estudio en teoría económica, finanzas, historia económica y monetaria, política monetaria y fiscal, así como experiencia en la toma de decisiones sobre estos temas. El clientelismo nepotista capturó así una posición importante del banco central.

El nombramiento de Mauricio Villamizar sorprendió por la juventud del nuevo codirector, pero tiene un doctorado en economía de la Universidad de Georgetown, publicaciones importantes y experiencia en la subgerencia de estudios económicos del banco. Que sea hijo de un exministro de la administración Samper (hace 27 años) le resta más de lo que le pone. Taboada y Villamizar egresaron de la Universidad de los Andes, que mantiene una hegemonía odiosa, porque existen muchos egresados de universidades públicas o privadas y de provincia —con doctorados en el exterior y buenas hojas de vida— que podrían ser excelentes codirectores, pero todos los gobiernos, sin importar su inclinación, suelen nombrar a los sospechosos de siempre.

Es evidente que la junta se ha tornado conservadora en exceso. Quizá como resultado de un temor reverencial a equivocarse, combinado con la terquedad de Carrasquilla, que ha sido caradura ante la crisis económica y social que agobia al país. Incluso el Fondo Monetario Internacional le recomendó a la junta “aflojar más la política monetaria si la inflación permanece muy por debajo de su meta” y surgen nuevas amenazas al crecimiento.

Sobre Revista Corrientes 5178 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo rcorrientes@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*