La pandemia, una excusa para los negocios particulares en Colombia

Emergencia Sanitaria. En la foto suministrada por el Ministerio de Salud no aparece el equipo económico encargado de los negocios de la pandemia

Por Salvador Alvarez, Bogotá

A pesar de la alerta del Fondo Monetario Internacional sobre eventuales acciones de corrupción con la declaratoria de la emergencia sanitaria, económica y social , el gobierno colombiano se inclina por hacer caso omiso de la advertencia y poner en marcha acciones contrarias a la lucha contra la pandemia del covid 19.

El presidente Iván Duque no lo ha dicho a los colombianos, pero segundones desde los ministerios, agremiaciones y de empresas han venido ambientando “la necesidad” de vender activos de la nación para cubrir el “hueco fiscal” generado por la emergencia.

Primero lo hicieron los gerentes de algunas petroleras que se quejaron ante el gobierno por las altas tarifas que se les cobra por el transporte de petróleo a través de los 10 mil kilometros de oleoductos administrados por la compañía Cenit, creada hace poco tiempo sustrayendo ese tipo de activos de la Empresa Colombiana de Petróleos, construidos a lo largo de la historia petrolera del país y que son parte del patrimonio nacional.

Después salió a los medios de comunicación la Asociación Colombiana del Petróleo, a poner en conocimiento de los colombianos el injusto tratamiento que les da Cenit con sus altas tarifas a pesar de los malos precios internacionales de los hidrocarburos.

La ACP, es una “agremiación” con dos o tres empleados colombianos. Quien la preside es un notable personaje amigo de cualquiera de los gobiernos que se eligen en Colombia. No representa los intereses colombianos. Todo lo contrario, representa los intereses de las multinacionales que le pagan su escasa y jugosa nómina.

El Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, a su vez, ambienta ante los medios la dramática situación fiscal del país que para él no es producto de su equivocada reforma que eximió a los ricos y a las grandes empresas de pagar impuestos, sino de los gastos económicos y de asistencia social a las familias pobres como consecuencia de la pandemia del coronavirus.

El viceministro y el director de presupuesto por su parte, arreglan otra rueda de prensa para dar cifras del faltante y rectificar al ministro Carrasquilla que hablaba de $35 billones. Ellos elevan el déficit a $117 billones y señalan la escasez de recursos para atender la deuda externa.

Se olvidaron que así lo advirtió el Fondo Monetario y flexibilizó todos los mecanismos financieros para que países desarrollados, emergentes y en desarrollo pudieran solventar la situación de endeudamiento generada por la emergencia sanitaria y económica mundial.

¿En el caso colombiano, todo por culpa de la pandemia?

Thomas Piketty, el economista europeo que está revolucionando los conceptos sobre la distribución de la riqueza y la forma de entender la economía en el siglo XXI, sostiene que hay dos formas de atender el servicio de la deuda: la venta de activos del Estado o el uso de tradicional de los tributos que pagan los ciudadanos.

Descarta la primera porque, explica, el Estado que vende sus empresas termina por contratar de manera costosa con los particulares la prestación de los servicios públicos a los que está obligado con los ciudadanos.

Plantea a continuación los métodos para reducir la deuda pública. “Son, afirma, tres los principales métodos, que se pueden combinar en diferentes proporciones: impuesto sobre el capital, inflación y austeridad. El impuesto excepcional sobre el capital privado es la solución más justa y la más eficiente.” sostiene Piketty.

Ese impuesto excepcional, para cubrir el servicio (intereses) y pago de la deuda pública debe ser fijado porcentualmente de manera que garantice al erario un ingreso equivalente al ingreso nacional de un año, según sus teorías.

Lo que podría pasar en Colombia es lo contrario: El gobierno de Iván Duque que en este cuatrienio cree ser dueño de ECOPETROL y de ISA , se equivoca. Esas empresas son de los colombianos y debe consultar con ellos decisiones de esa magnitud, así lo haga a través del Congreso que ejerce la democracia representativa señalada en la Constitución Nacional.

Si Cenit, que antes era el Distrito de Oleoductos y Poliductos de ECOPETROL y ahora una empresa con una burocracia cara es vendida a los particulares -que obviamente serían petroleras multinacionales- Colombia entraría a pagar las que ellas llaman “costosas tarifas” para transportar el crudo hacia los puertos de exportación.

Será cierto que en la Junta Directiva del Grupo ECOPETROL hay un gran tiburón que prefirió no ser ministro…?

¿Un buen negocio? ¿Para quién podría ser?

Y las reservas internacionales guardadas en todos estos años eran para eso, para atender una situación de emergencia como la que está atravesando el país, pero al presidente lo asesoran para lo contrario. Primero los negocios.

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