La jornada por horas

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Por Salomón Kalmanovitz, Bogotá

Se está tramitando en el Congreso una ley de iniciativa liberal que permitiría establecer una jornada flexible en que se pague por tiempo laborado y se cotice a la seguridad social proporcionalmente. La jornada laboral en Colombia es de 48 horas a la semana, 8,5 horas diarias y sábados por medio día, superando lo logrado por los trabajadores de todo el mundo desde hace un siglo, que es la jornada de 40 horas a la semana y de cinco días laborables.

La ley en discusión busca regular el trabajo remoto, supuestamente para proteger los derechos de los trabajadores sin que se exceda la jornada de 48 horas ni se pague por menos de 24 horas. Según las organizaciones sindicales, el proyecto permitiría una precarización de las condiciones laborales y una reducción de los ingresos de los trabajadores ocupados en teletrabajo y en plataformas digitales.

Hay otra propuesta del Partido Alianza Verde que reduciría la jornada a 36 horas a la semana, lo cual redundaría en que la fuerza laboral se tendría que aumentar proporcionalmente, teóricamente en un 25 % sobre el número actual de ocupados. Ello conduciría a un pleno empleo de los trabajadores formales y a una presión alcista de los salarios. Se tendría que recurrir a parte del ejército de los trabajadores informales, que constituyen el 54 % de la fuerza de trabajo ocupada y no están calificados. El total de ocupados en el país alcanzó casi 18 millones de personas en julio de 2020, con una destrucción de dos millones de empleos por la pandemia.

Una alternativa más plausible que la de los verdes es establecer la jornada de 40 horas como un paso en la dirección de reducirla a niveles europeos de 36 o menos horas a la semana. Las horas extras nocturnas se podrían cobrar después de las 6 p.m., algo que modifica la reforma laboral de la era de Álvaro Uribe, que prolongó la jornada diurna hasta las 9 p.m., contradiciendo el hecho de que el sol se oculta en Colombia alrededor de las 6 p.m. y ahí sí comienza la noche. Uribe también redujo en un tercio el valor del salario pagado por festivos, supuestamente para favorecer el empleo.

Hoy tenemos una situación del altísimo desempleo, 21,4 % de la población económicamente activa en julio de 2020 contra 10,7 % hace un año, y un derrumbe en la tasa de participación, efectos de la pandemia. Otra de sus consecuencias ha sido el ahorro de los costos de transporte y de los servicios públicos, a cargo ahora de los trabajadores, el traslado del trabajo a los hogares y los excesos de tiempo efectivamente laborado demandados por los patronos remotos, incrementando su rentabilidad.

La propuesta del Partido Liberal es bastante confusa. Se establece en ella el pago por horas, pero no puede pagarse menos de medio tiempo, lo cual mantiene la inexactitud en cómo se calcula el salario por la jornada. El salario en Colombia es rígido, pues solo hay dos modalidades legales: de tiempo completo y medio tiempo, lo cual no contabiliza el tiempo efectivamente desplegado por el trabajador. Cuando un empresario requiere menos de una jornada puede contratar por servicios prestados. En otros países, el salario se especifica por hora, lo cual permite una contabilidad más estricta que favorece al empresario. La propuesta legislativa que ahora pasa al Senado hace surgir, según Alejandro Chacón, “la preocupación [de] que los trabajos permanentes terminen disimulándose en trabajos por horas”, disminuyendo así el ingreso de los obreros.

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