La educación al capricho de la desigualdad y del COVID-19

Notas ciudadanas

El aprender y el educar abarca una gran parte de la sociedad; una sociedad que piensa que ya no hay nada nuevo por aprender, seguirá viviendo erróneamente, sumergida en el círculo de su propia ignorancia. Dentro de la contingencia que azota a la humanidad, dentro de aquella “catástrofe” que desnudó por completo la fragilidad y precariedad del sistema, se encuentra nuestra normalidad obligada al cambio. Es curioso pensar que, el disfraz que cubría las fauces neoliberales ha ido derrumbándose y desmoronándose. Dentro de nuestra sociedad, todo aquello que considerábamos digno, ha tomado otro parecer; uno de ellos: nuestra educación.

El sistema educativo colombiano es un negocio; ahora, dentro de una pandemia, reconocemos todo lo que aún nos falta por exigir. Como lo es característico del Estado nacional, estamos encadenados a la corrupción, al desorden y al clasismo en todos los sistemas y ramas de nuestros derechos básicos, tal como sucede con la educación. Actualmente, cuando la humanidad parece detenida por “el enemigo invisible”, los maestros, estudiantes y padres de familia, han tenido que transformar su responsabilidad, han tenido que luchar e ir en contra de la desigualdad e inequidad colectiva y social provocada por la corrupción gubernamental descubierta por el Covid-19, que nos azota, sobre todo a la clase media y baja, a todos nosotros que, con sudor, procuramos accionar al bienestar general. El coronavirus está cambiando instantáneamente la forma en que se imparte la educación, ya que la escuela y el hogar, ahora se convierten en el mismo lugar tras las necesarias regulaciones efectuadas, además la brecha digital continúa expandiéndose a medida que los estudiantes en sectores vulnerables siguen quedándose atrás en su aprendizaje, es necesario una nueva estructuración de nuestro propio sistema.

Muy bien lo mencionó una vez Mandela “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Los agentes externos que obligan a transformar todo lo que veníamos viviendo, lo hicieron también con nuestra “arma”; es por ello que esta faena cómplice del hombre ha tenido que transformarse y convertirse en un desafío tedioso a la sociedad, discriminando por clases sociales, por bolsillos y sobre todo mediante la desigualdad, como bien lo dice Ian Rosenblum, director de The Education Trust-New York“Este es un enorme desafío de equidad educativa que puede tener consecuencias que alteran la vida de los estudiantes vulnerables”; ya que no todas las personas poseen iguales condiciones, como la sociedad utópica capitalista nos promete. Las decisiones encabezadas por la presidencia de la república, favorecen a unos pocos y castigan a muchos, y además, el individualismo y nuestro alrededor nos obliga a serlo de esta forma, por ende, las barreras de la presencialidad se han roto, haciendo “mutar” y metamorfosear nuestro propio sistema educativo y la forma en la que este se divulga, obligándonos a cambiar nuestro modo de pensar y actuar, es necesario una trasformación y edificación completa de nuestra educación ya que dentro de aquella reinan los problemas sociales, como lo señaló Tara García para The Hechinger Report “La realidad es que la mayoría de las escuelas no están preparadas para este cambio que permite reconocer que el acceso desigual a internet es tan sólo uno de los muchos problemas que enfrenta nuestro sistema educativo a nivel global”.

Cabe recalcar, que como señala Noah Dougherty, directora de diseño en la consultora de educación, Education Elements “El mayor cambio que requiere el aprendizaje virtual es la flexibilidad y el reconocimiento de que la estructura controlada de una escuela no es replicable en línea“, ¿Acaso el sistema educativo sólo debería poseer flexibilidad y un reconocimiento, ya que una escuela no es replicable en línea?, la educación parece ser una flor casi marchita, sólo con una “lluvia” o nueva edificación desde un origen, puede desembocar en un cambio, además, no sólo se necesitan aquellos aspectos ya nombrados, también se necesita volver a reescribir el capítulo de nosotros mismos y en la forma con la que nos educan, en sí, el cambio está en nosotros, debemos hallarlo, ya que la nueva y ligera tinta de la pluma está a punto de retratar nuestro sistema y nuestra normalidad, como lo plantea la doctora Fernanda Ozollo, profesora de la Facultad de Educación, y la licenciada Noelia Naranjo, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la universidad de UNCUYO “En este tiempo que nos toca vivir, de emergencia sanitaria global, se desarma cualquier intento de “seguir haciendo lo que hacíamos”, nos enfrenta a nosotros mismos en muchos sentidos”.

Como sociedad, tenemos un deber: romper y vencer aquello que nos amenaza y que nos convierte en seres frágiles. Sabemos ya todo lo que la pandemia ha provocado, debemos reestructurar el destrozo de nuestro longevo sistema y transformarlo en algo digno y colectivo, ya que, en nuestra actual sociedad, la desigualdad, la inequidad, la corrupción, el clasismo etc. Se han normalizado; por ende, debemos arrancar las costumbres dañinas para nosotros, libertar nuestro sistema, sobre todo el educativo, para formalizar, para obtener un nuevo capítulo de nuestra historia, necesitamos un cambio en nuestra monótona sociedad, necesitamos sublevarnos de lo impuesto y luchar por la transformación social, ya que si no abarcamos nuestros problemas cuando estos se desnudan, estaremos condenados y atados a vivir esclavizados, longevos e irremediablemente ignorantes; para ello es vital recobrar nuestros deseos, renombrar las facultades que ya asimilan ser decimonónicas, debemos perdurar y gestar una metamorfosis educativa, debemos, como ya se ha dicho, reconstruir las ruinas de nuestra estatua educativa, no para alabarla, si no, para tener un sistema de referencia útil para construir nuestro propio edificio colectivo y unido, cuyos integrantes se formen y aprendan, sin importar los obstáculos dispuestos por sí mismos a lo largo de su propia existencia.

Autor:  Felipe S

Sobre Revista Corrientes 3542 Artículos
Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo rcorrientes@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*