La deuda y la duda del fútbol colombiano

"Liga" colombiana de fútbol. Foto Casablancasports

Por Salvador Alvarez

El octavo clasificado para el octogonal final podría ser el mal campeón del futbol colombiano en este 2021.

En el resto del mundo, el campeón es aquel equipo que a lo largo de la temporada ha jugado bien. Ocurre así en Argentina, Alemania, España, Inglaterra, Italia, países en los que la final la disputan los dos o tres primeros. Los mejores que por rendimiento deportivo y estratégico merecen la gloria y devuelven a sus aficiones el respaldo ofrecido a lo largo del respectivo torneo.

En Colombia decidieron tener dos campeones al año definidos en una cosa estrafalaria denominada «octogonal». Los octogonales -dos al año- son las alcancías de los mediocres.

Atlético Nacional y el Club Deportivo Los Millonarios, deberían estar disputando en diciembre la final única de la ahora llamada «liga» colombiana a la cual les cuelgan equipos de regular y pésimo desempeño de los últimos cinco meses que, en el peor de los casos podrían acabar con el trabajo de técnicos y jugadores que lo dieron todo por conseguir una estrella y no la copa nacional que se acostumbra en los países donde la mezcla del negocio de las empresas futbolísticas y el deporte, ofrece satisfacciones a los aficionados.

No es cosa de equipos «humildes» que logran llegar al tope, sino la estrategia de los negociantes improvisados como «dirigentes» que saben que al final del primer semestre y con el aguinaldo del final del año hay unas taquillas que les permitirán redondear sus ingresos sin el mayor esfuerzo.

«Los humildes» han logrado estrellas fugaces para beneficio de los «dueños» de los equipos, no para el fútbol ni para sus seguidores. Ninguno de los «humildes» y muy poco los grandes, invierten en la contratación de los jugadores con mayor talento o por pagarle mejor a los que les dieron la efímera gloria.

Con la argucia de estar promoviendo a los jóvenes (a quienes por eso les pagan mal), se embolsillan la plata que les deja la afición en las entradas a los estadios y en los derechos de transmisión de televisión y radio.

Ultimamente los mayores patrocinadores comerciales son las casas de apuestas.¿ El fútbol colombiano es de taures?

Los equipos de futbol en Colombia no son vigilados por autoridad alguna y por eso sus «dirigentes» le hacen conejo a los socios del «club», a los aficionados, a los municipios que les prestan los estadios, a los jugadores que son sus trabajadores, a veces más importantes y mejor preparados moralmente que los presidentes y gerentes.

Y los «comentaristas» deportivos con la personalidad del sonsonete no ven más allá de los goles.

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