La culpa es de Duque

"Espero que nos pongamos de acuerdo"

Por: Óscar Sevillano

Espero que la jornada de protesta que vivió el país el 28 de abril, cuando muchos ciudadanos desafiaron la fuerza de la tercera ola de COVID-19 para demostrar una vez más su total descontento con el gobierno de Iván Duque, sirva para que el presidente escuche la voz del colombiano del común que dice no a su proyecto de reforma tributaria.

Estaría muy mal que el primer mandatario menosprecie las marchas que se dieron en todo el territorio, en medio de la difícil situación que se vive por el COVID-19 y que podría desatar una calamidad por las aglomeraciones que se vivieron en las ciudades principales, advertencia hecha por las asociaciones médicas que son las deben atender a las personas en el caso de una emergencia.

Si poco les importaron estas advertencias a los ciudadanos que marcharon para decir no a la reforma tributaria es porque sienten que su voz no es escuchada por el primer mandatario. A Duque no se le ha visto desde hace mucho en las regiones y cree que hablarles a las cámaras de televisión es hablarle al país y que responder a las preguntas que suenan poco espontáneas y muy libreteadas que le hace en la gente y que él, de manera osada, las hace ver como algo casual, es responder de manera positiva a las inquietudes del colombiano del común.

Hoy los colombianos sienten, con toda razón, que no tienen un líder, lo que por supuesto les causa decepción, porque tener a alguien mandando muy tranquilo en la Casa de Nariño, sin saber si lo que se le ocurre funciona de verdad, es lo que menos necesita este país. Lo que Colombia requiere es una persona que esté al frente de cada problema, poniendo el pecho y pensando en las soluciones de acuerdo a lo que pida cada territorio.

Si la gente protesta con rabia en el corazón y “emberracada”, el culpable es el primer mandatario que no atiende sugerencias y solo escucha a los aduladores de oficio que lo acompañan en todo momento en su confinamiento en el Palacio de Nariño.

Quienes muy seguramente se van a ver a gatas en unas pocas semanas, si los contagios de COVID-19 aumentan, son los mandatarios locales, que también se han visto solos porque el presidente Duque muy cómodamente les ha dejado la responsabilidad de lo que ocurre en sus territorios, en donde deben pensar cómo hacerle frente a las consecuencias del COVID-19, porque él anda muy ocupado elaborando los libretos para su programa.

Que Colombia se encuentre sin un líder es consecuencia de tener a un primer mandatario sin mayor mérito más allá de ser el que dijo Uribe y de haber ocupado un cargo de segundo nivel en el BID, por supuesto, todo esto después de haber traicionado a su mentor en la política, Juan Manuel Santos, a quien acompañó durante su paso por el Ministerio de Hacienda y asesoró en la Fundación Buen Gobierno.

Ojalá que este escenario que se vivió el 28 de abril haga aterrizar a Iván Duque en los territorios del país, porque si Colombia sigue marchando en medio de la pandemia del Covid19, el culpable seguirá siendo él, nadie más.

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