Inmunes a la peste

Imagen Radio Macondo

Por Andrés Hoyos, Bogotá

A diferencia de los negocios legales, muchos de los cuales andan con respirador artificial y en cuidados intensivos, el narcotráfico ha salido prácticamente indemne de la pandemia de COVID-19.

La producción de cocaína acaba de alcanzar un máximo histórico, según el Informe Mundial sobre Drogas de la ONU. O sea que, como se sospechaba, las mulas en los aviones son una parte muy reducida del narcotráfico, “útiles” solo para mantener ocupadas a las policías del mundo y para llenar las cárceles de gente infortunada y necesitada. Sobra decir que el costo de mantener a alguien encerrado es inmenso mientras que a los capos no les vale ni un centavo. ¿O acaso los ve uno enviando a hermanos, primos o familiares de mulas a pasar droga por una frontera? Las ventas en colegios y universidades, que también están detenidas, tienen el mismo propósito de mantener a la policía ocupada en lo que no es. En cambio, los mercados que sí les importan son los de “exportación”, que se surten por toneladas, van en lanchas rápidas, en submarinos o en dobles fondos de los barcos de carga, cuando no en aviones que viajan debajo del radar y sueltan su carga en algún lugar accesible de las costas antes de aterrizar como si regresaran de un paseo.

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