¿Hay vida después del Bayern Múnich para James Rodríguez?

James Rodríguez, el 11 del Bayer no va más. Foto AFP

El presidente del equipo bávaro, Karl-Heinz Rummenigge, confirmó ayer que el colombiano cambiará de equipo.

El talento de James Rodríguez no es común. Es un futbolista diferente, con una capacidad que le ha dado para llegar a la élite del fútbol mundial. Sin embargo, las lesiones y sus constantes disgustos con algunos entrenadores no le han permitido consolidarse en los grandes clubes europeos. Tiene 27 años y por lo menos una década de carrera por delante, tiempo suficiente para encontrar su lugar en el mundo. Gracias a lo que ha demostrado en la selección nacional y en sus mejores momentos en Europa, sigue interesando a los grandes clubes del Viejo Continente y, seguramente, con la guía de un viejo zorro en el mundo del mercadeo del fútbol, como su empresario Jorge Méndez, no tendrá problemas en conseguir un equipo de primer nivel.

Aunque su rendimiento en España y Alemania fue aceptable a nivel individual y colectivo (por los títulos que ganó), quedará la incógnita de saber qué es lo que le falta para convencer. En su etapa con el club bávaro el colombiano le agregó cosas a su fútbol: aprendió del sacrificio, la marca y el despliegue físico. Por momentos dejó ese papel de media punta para ser un volante completo, capaz de destruir y construir juego. Quizá su mejor momento en Alemania fue con Jupp Heynckes, quien le dio esa confianza necesaria para sentirse a gusto. Y es justo eso, la falta de confianza, la que no le permitió brillar como él lo hubiese querido.

El idioma fue una gran barrera entre James y el Bayern. Nunca se sintió del todo feliz en Múnich y aunque estuvo acompañado de sus familiares y amigos en la mayoría de los momentos, el clima ni la cultura de este lugar lo llenaron. De hecho, cada vez que podía escapar lo hacía y se iba para su ciudad favorita en el mundo después de Medellín: Madrid.

Si algo se le puede reprochar al 10 de la selección colombiana es que siempre que estuvo en su mejor momento futbolístico su cuerpo no respondió y las lesiones fueron las que lo terminaron alejando de figurar. De James se sabe que es un profesional, que se cuida con la comida, que bebe poco alcohol y que incluso en sus tiempos libres se obsesiona por mantenerse en forma, sin embargo, algo está fallando en su preparación porque no es normal que un jugador de su nivel sufra tantas molestias musculares y recaídas en lesiones anteriores. Eso puede ser un punto que le ha quitado valor y por eso los 80 millones de euros que pagó el Real Madrid al Mónaco después del Mundial de Brasil 2014 ahora sean 42 (la cláusula que debía pagar el Bayern si quería comprar el pase del colombiano).

“En principio la decisión fue tomada porque vino a verme antes del final de temporada para pedirme que no ejecutáramos la opción de compra“, dijo Rummenigge confirmando que James no seguirá en el equipo. “Hacer efectiva la opción en contra de su voluntad no habría tenido ningún sentido. No debemos contratar a un jugador por 42 millones de euros si no podemos ofrecerle un puesto como titular en el equipo”, explicó el dirigente alemán, quien siempre fue uno de los defensores de la labor hecha por James, sin embargo, más no pudo hacer.

Después de la Copa América se definirá el futuro del 10, sin embargo, lo más seguro es que continúe su carrera en el fútbol italiano, ya sea en el Nápoli, equipo que es dirigido por un viejo conocido, Carlo Ancelotti, o incluso podría llegar a Juventus, cuadro en el que juega su amigo Cristiano Ronaldo. Por ahora James tiene contrato con Real Madrid, no obstante el objetivo del club merengue es venderlo para recuperar parte de la inversión, además necesita ese dinero para gastar en el mercado de transferencias en los jugadores que quiere Zinedine Zidane.

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