Grupo Empresarial Antioqueño (Parte 1): ni tan sindicato, ni tan antioqueño

La historia de uno de los grupos económicos más poderosos y de cómo pasó de ser un “sindicato” regional a un conglomerado internacional.

Por Aurelio Suárez Montoya* (razonpublica.com)

Una antigua “tradición”

La historia del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), antes llamado el Sindicato Antioqueño, se confunde con la historia de la economía en Colombia y en esa región.

De acuerdo con el historiador Víctor Álvarez Morales, desde 1777 existieron en Antioquia sociedades mineras, donde se agrupaban los inversionistas para compartir riesgos y sumar conocimientos y recursos.

Ese mismo sistema se repitió en el proceso de colonización desde fines del siglo XIX, con sociedades familiares y comerciales para ampliar la frontera agrícola, como también con sociedades bancarias antioqueñas. Desde entonces se creó pues una “tradición” de asociaciones o sociedades accionarias para emprender actividades económicas.

La industria antioqueña

Entre 1900 y 1920 aparecieron en Antioquia las primeras industrias de tejidos y textiles, calzado, gaseosas, fósforos, alimentos, tabaco y cervezas.

Veinte años después se fundó la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), con 24 empresas, entre ellas, Coltejer, Fabricato, Noel, Pepalfa, Cervunión, Coltabaco, Nacional de Chocolates e Imusa.

En esa misma época surgieron otras asociaciones de compañías y accionistas, por ejemplo:

“Nueve de los veintiún ministros de Hacienda entre 1950 y 1975 fueron antioqueños.”

  • El Banco Industrial Colombiano, fundado por veintiún sociedades, de las cuales varias también fueron fundadoras de la ANDI;
  • La compañía de seguros Suramericana, producto de la unión de varias firmas y personalidades antioqueñas;
  • Y el Banco Comercial Antioqueño, que tuvo como origen el Banco Alemán-Antioqueño, fundado en 1919.

Además, apareció la seccional en Medellín de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco). Esta federación aportaría tanto a la importación de bienes primarios no producidos localmente, como a la distribución de los productos antioqueños en el mercado nacional.

Auge industrial y poder antioqueño (1950-1974)

Después de 1950, la economía Colombia entró en un periodo de auge industrial, como lo ha descrito distintos historiadores.

Entre 1950 y 1974, el empleo fabril se multiplicó por tres y llegó a cerca de medio millón de personas. De este período resaltan tres características:

  1. Más empleo fabril que artesanal, es decir, más gran industria;
  2. Más tecnología;
  3. Mayores unidades de capital por unidad de trabajo, y con un uso más eficiente.

Entonces, Antioquia abarcaba entre la quinta y la cuarta parte de toda la industria nacional. A su vez, la industria representaba la cuarta parte del PIB total del país.

Ese crecimiento industrial se vio acompañado de un cambio importante en la composición de lo producido: los bienes finales para el consumo, que en 1950 eran el 60 por ciento del total, veinticinco años después cubrían menos del 40 por ciento del producto industrial.

Cementos Argos

Foto: Presidencia de la República
Cementos Argos, otra de las empresas del GEA.

Y los bienes intermedios –los insumos elaborados para la fabricación de los de consumo– pasaron de ser la tercera parte a representar un 40 por ciento. Por su parte, los bienes de capital –maquinaria y equipo–, prácticamente inexistentes a mitad del siglo, para 1975 eran el 15 por ciento de la industria nacional.

Parte de ese auge se explica por la protección de la industria nacional. Pero también pueden identificarse otras causas:

  • La inversión del Estado a través del Instituto de Fomento Industrial (IFI);
  • La política de fomento y apoyo a las exportaciones mediante el famoso Plan Vallejo;
  • La creación y desarrollo del Grupo Andino;
  • Y la política cambiaria gradual, el conocido crawling peg, que mantendría la competitividad de las ventas externas del país.

En todo caso, la influencia antioqueña en la política económica de entonces no fue menor: nueve de los veintiún ministros de Hacienda entre 1950 y 1975 fueron antioqueños. En contraste, solo hubo tres ministros de Bogotá, dos del Valle del Cauca y el resto de otras seis regiones diferentes. Además, ocho de los nueve presidentes de la ANDI entre 1975 y 1994 fueron antioqueños.

Del Sindicato Antioqueño al GEA (1978-2002)

Los investigadores Nora Elena Acosta y Carlos Felipe Londoño afirman que las empresas antioqueñas prefirieron la forma de la sociedad anónima y tuvieron “una propiedad muy diseminada”.

Esa estructura fue atacada por grupos financieros que contaban con una gran liquidez. En 1968, Carlos Ardila Lülle se apoderó de Postobón a través de Gaseosas Lux y, una década después, de Coltejer y de la respectiva participación en Suramericana de Seguros.

“Hoy, el GEA deriva el 77 por ciento de sus ingresos de actividades financieras”

Ese mismo año, los grupos Grancolombiano y Santo Domingo “empezaron a adquirir importantes porcentajes de acciones de emblemáticas empresas antioqueñas como Nacional de Chocolates, Noel, Suramericana, Argos, Coltabaco, Fabricato, Cadenalco, Cine Colombia y Simesa, entre otras”.

Entonces, los empresarios antioqueños, dirigidos por Santiago Mejía Olarte y Ricardo Ángel Villa, escribieron una suerte de manifiesto. Allí afirmaron que la “sociedad anónima abierta [se ve] amenazada por procedimientos de grupos financieros audaces (…) con inversiones cuantiosas [y] el empleo de métodos no ortodoxos pero legales”. Al final, llamaron a cumplir con “la obligación de defender ese patrimonio”.

Para hacerlo, doce empresas antioqueñas se agruparon y empezaron a buscar formas para protegerse mutuamente. Esa agrupación se conoció como el Sindicato Antioqueño. De allí resultaron el “entrelazamiento” patrimonial y una “filosofía” común, que ya en 1985, cuando comienza la consolidación del Grupo Empresarial Antiqueño (GEA), se componía de 46 empresas. De ellas, seis eran de alimentos, diez de cementos-carbón, una de comercio, diez de seguros y finanzas, una de inversión y diecicoho de otros sectores.

Según Acosta y Londoño, el GEA se apoyaba sobre los sectores alimentario, de cemento-carbón, y el sector financiero y de seguros. Las cifras en 1985 se muestran en el Cuadro siguiente.

GEA. Datos financieros y laborales (1985)

Número de compañíasActivos(millones de dólares)Patrimonio(millones de dólares)IngresosOperacionales(millones de dólares)Utilidad neta(millones de dólares)Empleados(Número)
462.0294669897527.858

Fuente: Acosta y Londoño, 2004.

A partir de 1985, el Grupo inicia “una expansión geográfica” nacional y empieza a ganar mercados mediante sucursales y filiales. El número de empresas en otros sectores, como la hotelería y el transporte, aumentó de dieciocho a veintinueve.

En 1990, el gobierno de César Gaviria emprendió la apertura económica. Por eso, en 1994 el GEA dio un viraje hacia el sector financiero y fusionó el Banco Industrial Colombiano (BIC), junto con el Grupo Gilinski, con el Banco de Colombia. Si en 1985 el sector de seguros y finanzas representaba el 24 por ciento de las utilidades del GEA, en 1995 ya significaba el 54 por ciento. Así se iba gestando la transformación de un conglomerado industrial en uno financiero.

Sin embargo, no todo el GEA estuvo de acuerdo con la apertura económica. Son bien conocidos los reparos iniciales de Darío Múnera, presidente de Coltabaco, quien puso en tela de juicio la capacidad de competencia de Colombia en ese escenario.

Pero, como lo señalan Acosta y Londoño, en la década de los noventa el GEA “traza estrategias para establecer operaciones en los países andinos, centroamericanos y del Caribe; se apoya en alianzas con el capital internacional sin renunciar al control estratégico de su propiedad, acude al mercado de capitales, tanto nacional como internacional, para apalancar sus recursos de inversión”.

Al final, pasada la crisis de fin de siglo, cuando su sector financiero perdió más de cien millones de dólares en 1999 y 2000, las cifras consolidadas del GEA mostraban crecimientos elevados, así:

Datos financieros y laborales (2000)

Número de compañíasActivos(millones de dólares)Patrimonio(millones de dólares)IngresosOperacionales(millones de dólares)Utilidad neta(millones dedólares)Empleados(Número)
11715.8796.8396.03626382.205

Fuente: Acosta y Londoño, 2004.

Del Cuadro anterior se concluye que, en quince años, el GEA:

  • Triplicó el número de empresas;
  • Multiplicó más de siete veces sus activos y más de doce veces su patrimonio;
  • Sextuplicó los ingresos operacionales;
  • Cuadruplicó la utilidad neta;
  • Y triplicó el número de empleados.
Medellín, Antioquia

Foto: Wikimedia commons
Medellín, Antioquia

Sin duda y pese a los quebrantos en diversos órdenes, el GEA fue un ganador de la apertura económica. Para lograrlo, cambió su estructura, estableció vínculos con el capital internacional y se transformó en un grupo financiero.

Todo lo anterior determinó el comportamiento del GEA en el siglo XXI, que los analistas han llamado el período de globalización del Grupo Antioqueño. La segunda entrega de este artículo se dedicará a analizar ese período.

Ni tan sindicato, ni tan antioqueño

Como se ve en el recuento anterior, las empresas antioqueñas tienen una larga tradición de asociatividad.

A lo largo del siglo XX, las élites industriales antioqueñas sumaron esfuerzos para proteger su participación en el mercado interno y mantener su relevancia en la economía nacional. De esos forcejeos con las industrias de otras regiones viene el distintivo de “sindicato”.

A pesar de opiniones divididas, el “sindicato” decidió acogerse a la apertura económica y, aun a costa de cambiar su carácter industrial, se convirtió en un grupo financiero, con poco o nada de sindicato. Así, el GEA se expandió a lo largo del país y de la región, dejó de ser un grupo exclusivamente regional y llegó a los mercados internacionales. Por eso, en poco tiempo dejó su impronta exclusivamente antioqueña y se volvió un grupo globalizado.

Hoy, el GEA deriva el 77 por ciento de sus ingresos de actividades financieras como banca, seguridad social, concesiones de infraestructura, mercados de capitales y de deuda, y energía.

Encuentre la segunda parte en nuestra próxima edición.

Analista, consultor en áreas públicas y privadas, columnista, catedrático universitario y panelista de la cadena Blu Radio.

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