Expectativas

Diego Molano, Ministro de Defensa Foto Presidencia de la República

Por:Lucy Nieto de Samper 

Además de la pandemia, Colombia padece hoy más inseguridad y más violencia que cuando las Farc estaban en la cima, cometiendo los crímenes y los horrores que ahora confiesan ante la JEP. Entre tanto, sin mayor interés en cumplir los acuerdos de paz firmados en La Habana por los negociadores del gobierno de J. M. Santos, el presidente Iván Duque –quien sigue cerrado a la banda frente a cualquier posibilidad de entendimiento con el Eln– no ha podido impedir que ese y otros violentos grupos armados sigan haciendo de las suyas en vastas regiones del país donde todos los días asesinan a líderes sociales, dirigentes campesinos y valientes promotores de paz.

Los medios de comunicación dan cuenta y razón todos los días de las masacres que cometen esa partida de violentos violadores de la ley y de la paz, quienes se han ensañado en matar habitantes de Antioquia, los Santanderes, Valle, Cauca, Putumayo, Nariño… Entre tanto, nuestras Fuerzas Armadas, no obstante su preparación, su valor, su pericia para combatir criminales, no han logrado diezmar a esa partida de asesinos, quienes, multiplicándose como curíes, han llenado de cadáveres y de escombros vastas regiones. Así han convertido a esta nación en la más violenta y peligrosa del subcontinente.

Frente a tanto desastre, vale la pena hacer cuentas. Si nuestras Fuerzas Armadas, valientes y bien preparadas, no dan abasto en su diaria tarea de combatir tanta criminalidad, tanta violencia, es porque en este país es mayor el número de antisociales, armados hasta los dientes, que el número de los bien preparados soldados del Ejército Nacional. Por lo tanto, en esa lucha sin cuartel contra esas mafias, son cada vez más frecuentes y más violentos sus enfrentamientos con la Fuerza Pública. Ante esta realidad tan peligrosa y violenta, el Ejército Nacional necesita, además de mucho valor, tener una dirección sabia y eficiente.

«Con tanta inseguridad, tanta violencia, era de primera necesidad tener al frente de las Fuerzas Armadas a un ministro de Defensa experimentado, con sólida carrera profesional y administrativa.»

Con tanta inseguridad, tanta violencia, era de primera necesidad tener al frente de las Fuerzas Armadas a un ministro de Defensa experimentado, con sólida carrera profesional y administrativa, requisitos que llenaba de sobra el ministro Carlos Holmes Trujillo. En su reemplazo se esperaba un candidato con mucha experiencia, con alto recorrido administrativo y profesional. No obstante, no fueron esas las cualidades que buscó el presidente Duque cuando eligió al sucesor del ministro Trujillo.

En este caso volvió a primar el amiguismo. Pues Diego Molano, quien fue buen concejal y jefe del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, no tiene la trayectoria, los conocimientos ni la experiencia para manejar, en tiempos tan turbulentos, el Ministerio de Defensa. En resumen, Diego Molano saltó al Ministerio de Defensa no por su preparación, sus conocimientos y su experiencia, sino por ser muy amigo del presidente Iván Duque. Esta buena amistad, que es un plus para Molano, no le alcanzaba para dar ese salto hasta la cúspide.

En realidad, no basta ser buen amigo del Presidente de la República para poder ascender a un ministerio de primera categoría. Ante las críticas recibidas por ese nombramiento, el presidente Duque se justificó con estos argumentos: Diego Molano nació en el Hospital Militar, es hijo de un importante general y estudió en una academia militar. Todo lo cual, así pueda ser muy valioso para el ministro y para el Presidente, no sirve para justificar un nombramiento clave, en tiempos tan conflictivos y turbulentos.

Pero a lo hecho, pecho, como dicen por ahí. En todo caso, Diego Molano tendrá que demostrar que sí da la talla. Creo que el país estará pendiente.

Triste despedida

Como la periodista más antigua de este periódico –60 años o más–, lamento de verdad que Roberto Pombo haya renunciado a la Dirección de EL TIEMPO. Fue un ejemplo como ser humano y como periodista. Afortunados quienes trabajamos con este director. Buen viento y buena mar, querido Roberto.

Lucy Nieto de Samper
lucynietods@gmail.com

Sobre Revista Corrientes 5186 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo rcorrientes@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*