Empresas familiares, ¿Por qué no funcionan?

Ilustración Economía 3

Mauricio Salgado Castilla @salgadomg

Ferdinand Piëch, de 78 años, nieto del legendario Ferdinand Porsche, renunció a la presidencia de la junta directiva de Volkswagen, el segundo fabricante de automóviles del mundo, superado este año por Toyota. El diario alemán Handelsblatt, fundado en 1946, calificó el hecho como, «fractura histórica», bastó con que este nieto del creador del famoso «Escarabajo» de Volkswagen, tratara de medir su verdadera influencia en el grupo para provocar su salida.  Los dos, nietos de Ferdinand Porsche, fundador de la famosa compañía, encabezan clanes familiares y durante años se han enfrentado por el control de la empresa.

La discordia entre los primos Urrea Arbeláez y Urrea Jiménez por la propiedad de la empresa de ropa interior Leonisa terminó en Panamá, en el 2005. Los problemas entre las dos familias comenzaron en noviembre del 2003, tras la muerte de Julio Ernesto Urrea, uno de los fundadores de Leonisa.

Samsung, la multinacional surcoreana, ha estado inmersa en disputas entre los herederos por la distribución de las acciones. 

Walt Disney Company, una de las empresas más reconocidas a nivel mundial, se desarrolló a partir de Disney Brothers Studio, fundada en la década de 1920 por Walt and Roy Disney, Walt el soñador, el visionario, el reconocido; mientras que Roy, menos recordado; el de los negocios, los préstamos bancarios, el que hizo realidad los sueños de su hermano. Son un claro ejemplo de una empresa familiar exitosa, que hace magia, cómo muy pocas lo han logrado.  

Estadísticas a nivel mundial, indican que el 70% de las empresas de familia desaparece en la transición de la primera a la segunda generación. Un 20% le sucede lo mismo, cuando saltan a la tercera generación, solo un 7% logra llegar a la cuarta generación.

Los registros muestran que solo un 3% de las sociedades familiares, subsisten para contar la historia, como la de los Disney.


Las disputas y diferencias entre los miembros de la familia involucrados en el negocio o en su administración son la principal causa de este comportamiento. 

A la Supersociedades, le reportan 8.930 sociedades, de estas, 6.054 son propiedad de la misma familia, equivalente a un 67% de las empresas, luego el tema de las empresas familiares es muy relevante.

Muchos de los problemas que afloran en las empresas, son parte de las dinámicas equivocadas de las familias. Los padres, en muchas ocasiones consideran que sus hijos, por tener sus apellidos, son una extensión de ellos, con frecuencia esperan qué hagan cosas de la forma como ellos lo hacían en las diferentes edades, así como realicen actividades y cursen estudios qué no pudieron hacer ellos, en muchos casos por falta de recursos y ahora los papás que los tienen, quieren llenar estos espacios, desconociendo que la genética es solo responsable por el 50% de cómo son los hijos, lo otro lo da el entorno familiar, el colegio y las actitudes personales, creando una mezcla imposible de replicar en los hijos; se parecen en muchas cosas, pero son los papás.  

Son muchos los hijos que estudian carreras para responder a los deseos de los padres, con la ilusión de que asuman su rol en la empresa, sin cuestionar, ¿Para qué es realmente bueno el hijo? ¿Qué le gustaría hacer en su vida?

Los hermanos no tienen que ser los mejores amigos de los hermanos, deben ser los mejores hermanos de los hermanos

Algunos de los ¨Síndromes familiares¨ más recurrentes son:

Hermano mayor. Se asume que el mayor sea la cabeza de la familia o empresa cuando los padres no estén, sin considerar que cuando todos los hijos son mayores, las consideraciones de edad desaparecen y los méritos deben ser los relevantes para asumir cargos.

Hermano menor. La imagen del menor perdura a pesar que pueda tener años y canas, en las reuniones de trabajo, salen a relucir momentos de la niñez que los mayores recuerdan del ¨Pequeño¨ y este no tiene nada que contrarreste, porque simplemente no estaba cuando sus hermanos eran niños, no se le reconocen sus estudios y experiencia, porque es el menor, desperdiciando la oportunidad de aprovechar sus méritos. 

Mi manera es la correcta. Los hermanos no negocian, asumen que la forma de ver la vida y actuar es la correcta sin tener en cuenta a los otros. Se hacen comentarios cómo ¨Es que no hacen caso¨, ¨Yo le dije, pero lo hizo de otra manera¨. No hacen el esfuerzo de buscar consensos, prefieren usar el conocimiento de las debilidades de los otros para desautorizarlos y justificar no consultarlos.

Preferencias. Todos los hijos son diferentes, los padres tendrán afinidades naturales con los que se parecen más, creando preferencias destructivas. No se toman el tiempo de averiguar cómo es la forma más adecuada de interactuar con cada uno, lo mismo sucede entre hermanos, creándose bandos innecesarios, unidos por formas naturales de comunicarse, no por ideas, méritos o argumentos válidos.  

La culpa no es mía. No se asumen responsabilidades, se limitan a buscar culpables en los otros hermanos, o en hechos que pasaron en la niñez, para justificar comportamientos no adecuados. 

No actuó. En un conflicto que afecta a la familia, no se actúa, así conozca de injusticias o situaciones donde su intervención podría dirimir una disputa, la pasividad no es una buena alternativa, es necesario actuar de manera asertiva, en especial con inteligencia emocional.

Hoy en día hay psicólogos especializados que pueden ayudar a superar muchos de estos síndromes y situaciones de actitudes en las familias, igualmente, hay consultores especializados en gobierno corporativo en empresas de familia. Contar con ellos es una forma fiable de transformar positivamente las familias y sus intereses. 

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