El periodismo debe meterse a la Colombia profunda

Federico Benites González, periodista de Caracol Televisión

Por PhD. Luis Fernando Gutiérrez Cano y
Mag. Luis Jorge Orcasitas Pacheco*

En la siguiente entrevista, el periodista Federico Benítez González se refiere algunos aspectos fundamentales que encierra la crónica televisiva. Benítez es realizador de crónicas, reportajes y documentales. El reconocido comunicador, afirma que las crónicas, los reportajes y los documentales solo son la excusa perfecta para contar una buena historia. Benítez prefiere los caminos difíciles y en los cuales no haya fronteras ni límites que le impidan ir en busca de una historia.

En la actualidad, es periodista del programa Los Informantes, que se emite regularmente por el Canal Caracol. Ha sido ganador de cuatro Premios Nacionales de Periodismo Simón Bolívar. Es Comunicador Social – Periodista y Magíster en Estudios Políticos e Internacionales.

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TVyVideo habló con Federico Benítez para conocer más detalles de su trabajo como reportero, cómo es su método investigativo y cuál es la manera de tartar los temas.

¿Qué significa investigar para televisión y cuáles son esas diferencias que pueden existir con otros medios?
Investigar para televisión, por el panorama actual del país, es complejo y, además, porque en la televisión está compitiendo con la inmediatez de las redes y con la capacidad que hoy tiene la gente de hacer videos con sus celulares. Considero que es un error de la televisión entrar a competir con la inmediatez de las redes sociales. Siempre se está mirando quién sale primero y no sé si lo han notado, pero sale algo en Twitter y la televisión responde a las tres horas o al día siguiente.

Yo creo que la televisión tiene que reinventarse y pensar más la forma cómo debe manejar la información. Por fortuna yo tengo la oportunidad con Los Informantes en Canal Caracol, de trabajar tres géneros como lo son la crónica, el reportaje y el documental, estos me permiten respirar como periodista, porque a pesar de que tengo que cumplir con unos horarios, espacios y unas pautas de grabación, yo tengo más tiempo que el común de los periodistas en televisión para procesar la información, mientras que un periodista de noticias tiene que salir por la mañana, hacerse en la sala de el Ministerio de Defensa y de ahí sacar cinco notas para el medio día o para la noche, eso se vuelve una carrera contra el tiempo que hace que el comunicador no piense y además que no procese.

¿Cómo ha sido su experiencia en ese sentido?
En mi caso, por lo general tengo que sacar dos historias al mes, entonces tengo un mayor margen de tiempo. Así, cuando grabo puedo contrapreguntar, corroborar la información y más aún cuando he hecho documentales. Por ejemplo, el caso del documental En las manos de Dios, que narra la historia del asesino y violador en serie Luis Alfredo Garavito, más conocido como La Bestia, como investigador periodístico del documental estuve dos años investigando y eso me permitió tener tanta información que yo les puedo hablar con conocimiento de causa qué es lo que hay de fondo en el tema de Garavito, porque me lo estudié y fue como una especie de posgrado.

Por tal razón, el reportaje y el documental son géneros que se prestan para hacer investigación en televisión y, además, a diferencia del texto de la prensa escrita y de la radio, que dejan mucho a la imaginación, en la televisión no se puede dejar nada al libre albedrío, puesto que usted tiene que mostrar la realidad como es, y es allí donde me gusta prender una cámara y mostrar esa realidad en el momento en el cual estoy ahí, con la advertencia que la realidad se modifica todos los días.

¿Por qué al periodismo colombiano no ha abordado el conflicto de manera más amplia y un contexto más claro?
Voy a ser fuerte, pero creo que la mayoría de los periodistas les ha faltado salir de las salas de prensa, de los ministerios o alcaldías, pues les resulta más fácil sentarse allá, tomar tinto y esperar a que le boten un boletín de prensa o estar en el día a día esperando a que la Policía les diga dónde puede pasar algo para salir corriendo a cubrirlo. Algunos periodistas se dejan llevar de la corriente, pero yo creo que el periodismo debe meterse en la Colombia profunda.

En mi caso, por ejemplo, disfruté mucho de mi trabajo en Antioquia porque esta región tiene una cantidad de subregiones, cada una con una cultura y unos conflictos diferentes. Cuando yo exploraba eso era feliz porque me encontraba con mundos totalmente heterogéneos, a pesar de estar tan cerca, en donde la ilegalidad maniobra en los territorios, al igual que los grupos armados ilegales, pero también la amabilidad del paisa.

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Desde esa perspectiva, considero que han contado mejor el conflicto la gente de fuera que el propio periodista colombiano; aquí vienen los corresponsales de diferentes medios de Europa y Estados Unidos y van a la Colombia profunda, y cuentan esas historias, pero el periodista colombiano prácticamente no lo hace. Hay otra cosa que vale la pena rescatar y es el presupuesto, porque a esas zonas apartadas del país cuesta bastante dinero desplazarse y los medios internacionales tienen la plata para pagar altos presupuestos. Es evidente que el presupuesto en nuestros canales todavía es muy limitado, y hay que tener en cuenta que la televisión cada vez reduce el presupuesto debido a la pelea que tiene con lo digital.

Por otra parte, también está pasando que la sociedad está sobreinformada, que pasa algo y al otro día se olvida, la sociedad no está procesando los problemas de fondo porque al otro día hay un escándalo y se pegan de eso para opinar en redes, y al siguiente es otro y vuelven y opinan. Yo creo que tenemos más campo quienes vamos lento y procesamos y pensamos un poco más la información

¿Cuáles es el manejo del tiempo que se le puede dar a los tres géneros con los cuales trabaja?
Yo creo que la sociedad colombiana todavía no está preparada para sentarse y ver documentales en televisión abierta; si vos querés ver un documental, lo buscas en Netflix o YouTube. Es un público muy selectivo. Cuando se hace un documental este no es atractivo para las agencias de publicidad en Colombia.

En la crónica y en el reportaje, la crónica tiene un seguimiento cronológico que engancha más en televisión porque le estás diciendo al televidente: va a pasar algo. La crónica la puedes contar con un personaje mientras le haces seguimiento a ese personaje y puedes jugar con los tiempos, devolverte en la historia e ir al inicio o empezar por el final. Estos elementos te los da la crónica y es más ágil para el formato televisivo.

El reportaje sí es más especializado debido a que necesita más voces y más análisis. El reportaje se ha ido abriendo camino en el país, pero uno de los problemas es que los canales no tienen un foco claro, cada vez que le apuntan a un horario prime para las noticias o para las novelas, entonces esto se convierte en un salpicón que no genera identidad en los televidentes. Esta manera de programar funcionaba hace 20 años, pero hoy en día los canales deben especializarse para establecer su nicho y ser atractivos.

Hay que resaltar que, hoy la competencia es con canales que YouTube, los cuales realizan reportajes y crónicas con un teléfono; en tal sentido, debemos cambiar un poco los tiempos de producción. Del mismo modo, la elaboración del documental demanda mucho tiempo, el ideal para eso es mínimo un año, porque se requiere de mucha investigación. La crónica en cambio la puedes grabar en un solo día. Personalmente, he hecho crónicas en un día, este año, por ejemplo, hice el turno de 8 horas de un médico en una UCI en pleno pico de pandemia y narro esas 8 horas. Por último, el reportaje sí es más elaborado porque debes consultar varias fuentes.

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¿Cómo surge un tema, y cuál es el método que usted sigue para llegar a la audiencia y cuáles estrategias utiliza?
Como trabajo tantos temas de ilegalidad, mucha gente me pregunta: “¿Usted cómo hace para contactarlos?”. Hay dos cosas básicas que hago; primero, el respeto a las personas independiente de lo que hagan, tratar con respeto a los demás abre muchas puertas y; segundo, no me caso con fuentes, aborrezco la palabra “fuentes”, porque vuelven perezoso al periodista. Yo lo que busco son historias, cuando quiero contar una historia empiezo a entrelazar y a buscar quién me lleva a esa historia. Para el caso de grupos al margen de la ley, los grupos armado están en zonas donde vive población civil, ellos conviven con los grupos armados, ¿qué hago yo?, me consigo el número de la acción comunal y empiezo a mandar razones. Con el EPL me demoré dos años y no era de llamar a diario, pero cada tanto les decía: “venga, acuérdese que yo quiero ir a contar la realidad desde allá, no que me la cuenten desde acá”, y así empecé a crear un vínculo e ir construyendo relaciones y hablándole con respeto a la gente.

¿Cuál ha sido el tema que le ha implicado una investigación más complicada y que haya enfrentado en algún momento?
Yo creo que Garavito. Esta fue muy difícil porque no solo había que convencer a un asesino serial de hablar, sino que también se debía convencer a la burocracia del Estado que nos permitiera entrevistarlo porque finalmente el documental no era para sacarlo en limpio ni justificar sus acciones, el documental era para demostrar la capacidad de manipulación que tenía un asesino en serie que era tan grande que estaba manipulando hasta a la justicia. En esa época estaba a punto de quedar en libertad otra vez, entonces era un desgaste con la Fiscalía, con el Inpec, etc. Imagínese que nos demoramos dos años y tuvimos que rogar y rogar para que nos dejaran hacer nuestro trabajo. Pero al final lo logramos: Garavito sigue preso.

¿Cómo fue su experiencia en el canal regional Teleantioquia?
Yo valoro muchísimo mi paso por Teleantioquia, en ese canal me entregaron las riendas de un proyecto que era muy querido: Por las buenas, que fue dirigido por Luis Alirio Calle, una eminencia del periodismo que yo admiro y quiero mucho. La televisión pública me enseñó a ser más recursivo y ambicioso. Yo creo que esa época de Teleantioquia fue muy bonita porque ganamos muchos premios y se contaba con pocos recursos.

¿Qué significado tienen los trece premios de periodismo que ha ganado? 
No han sido solo míos, ha sido de los canales en los cuales he trabajado. Creo que todos los procesos han sido muy bonitos, siento que no he hecho cosas extraordinarias, sino que simplemente quiero hacer las cosas bien, con ganas y eso es lo que ha dado los resultados que tengo hoy en mi carrera.

Desde mi punto de vista, uno disfruta el premio el día en el que se lo dan y ya, porque uno no hace el periodismo para ganarse premios, pero sí son el resultado de querer ponerme en los zapatos de los demás, entender el porqué pasan las cosas.

Desde esa perspectiva, es importante empezar a mostrar de lo micro a lo macro, con la sensibilidad que tienen los personajes que se encuentran en la zona, poniéndonos en su lugar para entender una determinada problemática. Esto mismo hicimos con otro premio que ganamos con el tema de los migrantes. Hoy del tema de Necoclí dirán que hay diecinueve mil; estas son cifras, pero si se toma a un haitiano y se cruza el Darién, como nosotros lo hicimos con una pareja, y se muestra cómo se desmayó la señora subiendo, se logra mostrar el verdadero problema con el cual se van a identificar muchas personas entonces esa situación lo que ha dado valor a los programas que hemos realizado y han premiado.

¿Cómo combina estos géneros con lo digital?
El periodismo tiene que ser “desdigitalizado” para volver a lo básico y poder conversar cara a cara con las personas; muchas veces le digo a los estudiantes, la tecnología ayuda, pero no me gusta pedir entrevistas por WhatsApp, los invito que se tomen el trabajo de sentarse a tomar un café con el entrevistado, para abrir el panorama. Hay que decir que la tecnología nos está cerrando la cabeza y estamos perdiendo la capacidad para conversar con las personas.

De acuerdo con lo anterior, el periodismo no solo es conversar sino también “olfatear” su entorno, observar y entenderlo. Pero, ¿qué vamos aprender si estamos a través de una pantalla echando carreta y las personas hablan como un robot? Por dentro están ensimismadas por la gran cantidad de distractores que se encuentran a nuestro alrededor. En ese escenario, me guío mucho por las formas de contar de Ryszard Kapuściński; cuando lo leí dije “yo quiero ser como él”, un personaje que caminaba y se sentaba en los bares y hablaba con las personas.

Me parece que ese periodismo de calle es el que hay que rescatar porque es lo que nos permite entender los problemas de la sociedad. Creo que muchos periodistas fracasan porque se preparan mucho con el fin de derrotar a su entrevistado y lo vuelven un tema de ego, entendí que las personas cuentan mejor las historias cuando uno se sienta a conversar con ellos. Uno lee y se informa sobre ellos, pero sin el fin de ir a “acabarlos”, solo hago las preguntas simples que cualquier ciudadano del común le haría sobre ¿cómo es la vida acá? ¿qué hace aquí?

Mi trabajo es más como una señora chismosa que como un erudito ilustrado que quiere hacerle ver al otro que está por encima de él intelectualmente, es lo que se ve mucho en el periodismo donde creo que hay un error. La brecha entre la realidad del país y el periodismo es tan grande que le ha costado su credibilidad.

¿En qué momento se encuentra el periodismo investigativo?
El periodismo está en un proceso de transición, donde aplaudo que haya medios alternativos, lo que toca ahora es que subamos un poco la calidad. Antes pedíamos que hubiera más variedad de medios de comunicación, hoy en día la hay, ahora lo que necesitamos es entender cómo bajamos costos para hacer un buen periodismo o cómo conseguimos un buen presupuesto.

En las regiones yo veo periodismo de “estómago” debido a que en los municipios la Alcaldía es la única entidad que compra pauta. Esto se convierte en un problema porque no puede hablar mal de los servidores públicos debido a que si lo hace cortan la única pauta y hasta ahí llega el periódico.

En resumen, los medios de comunicación hoy pueden hacer periodismo independiente ahora se necesita cómo financiarlo para que el periodista pueda vivir dignamente de su trabajo sin tener que estar detrás de un político rogando por una pauta.

¿Qué invitación le hace a los estudiantes en formación como periodistas? 
Cuando se escoge el oficio de periodismo usted necesita marcar diferencia saliéndose del montón, sin tener pereza de preguntar, indagar, conversar con la gente y no se dejen llevar tanto por la inmediatez, procese mejor la información. Pasar por la universidad es para ser un ser pensante y deductivo. La inmediatez hoy nos está llevando a desinformar, como pasó, por ejemplo, en el paro nacional. El periodismo tiene un campo de acción muy amplio, nos tenemos que apoderar de él y tomar las riendas nuevamente.

*PhD. Luis Fernando Gutiérrez Cano y Mag. Luis Jorge Orcasitas Pacheco, son docentes de la Universidad Pontificia Bolivariana sede Medellín, en el pregrado de comunicación social. En esta edición cuentan con el apoyo de los estudiantes Valentina Aramburo, Manuela Quirama, Erick Lugo y Felipe Mejía.

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