El olvido que será

Sin periodistas y bajo la orden de que las cámaras de la televisión "pública" no enfocara a los representantes de la oposición, el presidente Duque recibió el aplauso del oficialismo que respaldó el llamado a la represión de quienes lideraron el estallido social del 28 de abril y que se prolongó por cerca de dos meses en todo el país.

Son más los aplausos por el ocaso del gobierno Duque, que las mermeladas palmas durante la instalación del último periodo legislativo de un Congreso que, hasta la mayúscula inicial, le queda grande.

Octavio Quintero

Conceptos, cifras y realidades enmarcan la mediocridad en Colombia del Ejecutivo y Legislativo, los dos poderes más visibles en las democracias, aparte del mediático, que ya se reconoce globalmente como el 4º Poder. 

Encarnado, el primero en el presidente, Duque arranca su última etapa con una imagen pública por el suelo: 72% de impopularidad; y el Legislativo, presidido por dos figuras de oscuro pasado y cuentas pendientes con la justicia, va más abajo: 87%. Los dos (Ejecutivo y Legislativo) desdoran al país que, sin ser un dechado de administración pública, nunca había sido tan evidente la mediocridad. Tampoco el poder mediático ayuda: al compás de los anteriores, da un paso adelante y dos atrás. “Esa es Colombia”, diría el filósofo de Envigado, Fernando González.

Duque, no solo es un ignorante, con respecto al país, sino un patán en toda la extensión. Ese desplante a la oposición, escabulléndose por la puerta de atrás, es propio de cobardes. “Por la puerta de atrás solo salen los bandidos o los perdedores”, reza el agudo dicho.

Su discurso en la instalación del Congreso, fue delirante. 

1. Un presidente que hace trizas el Acuerdo de Paz que recibió en ciernes; y, hace días, nada más, le sacó el cuerpo a un acuerdo con el Comité del Paro Nacional, más largo y cruento de la historia , saca pecho ante sus congresistas secuaces pidiendo “consensos a pesar de las diferencias”.

2. Un presidente que eleva a la “mayor conquista social educativa” del país la “Matrícula Cero”, un programa fundado más en el deseo politizado que en las posibilidades reales, tiene que ser un chiste de mal gusto.

3. Un presidente, llamando al “cumplimiento de la ley”, cuando tiene colección de sentencias, leyes y decretos incumplidos; que personalmente cuestiona a la Corte Suprema de Justicia; que ataca la JEP; que desacata tutelas en su contra, o contra sus funcionarios de primera línea, no deja de ser una cruel ironía.

4. Un gobierno que dejó quebrar el 50% del tejido socioempresarial de las Mipymes, en tanto corrió presuroso a salvar al sector financiero y a los grandes empresarios, su arenga de recuperación económica es un engañabobos.

Son meros botones de muestra. Pero, todo el texto del discurso de Duque es un delirio de grandeza que cae bajo su propio peso.

Fin de folio.- “… En un país de anarquía, de caos y de odio, solo prosperan la violencia y el dolor”: Duque. Ergo: si en Colombia ha prosperado en los últimos tres años, la violencia y el dolor, es porque este gobierno ha sembrado anarquía, caos y odio.

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