El Congreso virtual

Ningún valor agregado tendría definir qué significa el Congreso de Colombia, pero la palabra “virtual” será bueno analizarla conforme a la Real Academia Española: “Que tiene existencia aparente y no real” – Realidad virtual: “Representación de escenas o imágenes de objetos producida por un sistema informático, que da la sensación de existencia real” -.

No solo con extrañeza sino con preocupación vemos los electores la pasiva actitud del Congreso de la República ante la situación de “Emergencia Económica, Social y Ecológica”, luego de su muy largo período de vacaciones tibiamente se simuló el regreso de la democracia.

Posiblemente arrabalero ha resultado ese remedo de formalidad congresional al cual no se le ve futuro, ni fructífero resultado. ¿Desconoce acaso el Congreso su marco normativo llamado reglamento, que es su carta indiscutible de navegación y pretendía que el Ejecutivo sin mencionarlo siquiera, ni motivación alguna, con un “articulito” de un Decreto Legislativo, modificara esa Ley Orgánica que para su reforma como es sabido requiere mayoría absoluta en ambas Cámaras? Al parecer el Congreso se apresta a que la Corte Constitucional se pronuncie como si fuese una Corporación consultiva, o se vislumbrara que aquella optará por “legislar” dada la imposibilidad o inhibición del competente exclusivo para hacerlo.

No tenemos menos de esperar, que el Congreso en pro de la democracia se ciña a la normatividad superior y por fin decida reformar su propio reglamento. Vimos países muy golpeados por la pandemia como Italia, España, Inglaterra y EUA, cuyos parlamentos continuaron funcionando. “En tiempos de poderes extraordinarios para los gobiernos, el parlamento es el hospital de la democracia”. Esteban González Pons.

Ya retomaron actividades los obreros tanto de la construcción como de algunas industrias, pero quienes tienen mayor posibilidad de lograr cumplir los protocolos de bioseguridad y una función que no requiere de mayores esfuerzos físicos, como no sea su desplazamiento y además El Halcón conciencia plena de la situación, muestran desidia, indiferencia y deslealtad con su electorado; algunos pretenden continuar “rindiendo” labores bajo la informalidad de las pantuflas unos y las chancletas los otros, entre tanto el estado de derecho se reciente, pues al poder público le falta la rama que está llamada a representar real y presencialmente la democracia.

Reza el artículo 33 de la Ley 5ª de 1992: “Sede de las Cámaras Legislativas. El Senado y la Cámara de Representantes tienen su sede en la capital de la República. Por acuerdo entre ellas, las Cámaras podrán trasladar su sede a otro lugar y, en caso de perturbación del orden público, podrán reunirse en el sitio que designe el Presidente del Senado”. Claro que al menos ahora parece haber cambiado de opinión el Senador García, pues ya el próximo mes se termina su presidencia, el tiempo es implacable, no se vislumbra ni justifica el llamado a sesiones extras, así que su despedida será desde la más absoluta informalidad.

Supliquemos para que la sede del Congreso, no sea el planeta tierra, pues no será de recibo que se forme quorum con un miembro en pleno vuelo interoceánico, si bien aquello es posible gracias a la tecnología, no se considera ni legal ni ortodoxo. En la más reciente ocasión votamos por el “Homo Sapiens”, será que mañana elegiremos al “Homo Deus” la inteligencia artificial? mucho cuidado Señores Congresistas al legislar sobre la forma de reunirse, conformar quorum y votar válidamente en “sede electrónica”.

Vimos que al menos en la primera plenaria del Senado del presente año, no se presentó ninguna ausencia, tal vez como nunca en lo que va de esta centuria, pues se atendió el llamado desde fincas, sitios inimaginables e incluso desde el exterior, de existir sesiones virtuales pudo también en su momento responder al llamado válidamente; Aida Merlano y Jesús Santrich.

El Congreso deberá reconstruir la economía que no será ya el financiamiento sino el refinanciamiento ante el gasto desmedido y la deuda pública, sumándole no solamente los costos de la anterior emergencia la cual incluyó la contratación para mejorar la imagen del Presidente, – quien dicho sea de paso salió muy favorecido con la pandemia, pues iniciando el año tenía déficit presupuestal, pero ahora El Halcón parece tener dinero a manos llenas – ya olvidó el país los videos e implicaciones de la “Ñeñepolítica” y pronto olvidará también los perfilamientos y chuzadas por parte del Ejercito, claro que por fortuna hoy pide el Ministro de Defensa se investiguen estos procedimientos durante los últimos 10 años, es decir “sin incluir los dos cruentos cuatrienios de la inseguridad democrática”.

Afirma ahora el referido Ministro que no es función de la inteligencia ni la contrainteligencia la interceptación, sin embargo, tienen, mantienen y adquieren aparatos tecnológicos para sus continuas escuchas ilegales y ahora bien, si las ordenes no fueron dadas por el Presidente ni por su Ministro y tampoco por los Comandantes militares, quien regenta al Ejercito? Y esta segunda emergencia soportada otra vez con la caída del precio del petróleo (Antaño los precios del petróleo no implicaban emergencia económica), la mejora de la desgastada y sofocada imagen gubernamental producto de la heroica permanencia frente al programa institucional “Aló Presidente” con encuestadora incluida, pagada con rubros del “abominable Fondo de Paz” y la corrección de las injusticias a través de la devolución del IVA, todo aquello sin la participación del Congreso que ha mostrado poco interés por las soluciones sociales.

Lo que implica sin decirlo, que el Ejecutivo se robó el show y el control político será póstumo. Tal vez se añore contar en su curul física con la presencia del Senador Víctor Renán Barco, a quien nunca he imaginado chateando en una sesión formal, ¡ah! tiempos aquellos en los cuales los congresistas además de estilo manejaban la palabra y conservaban su curul, hoy atienden inclusive su función desde el lavaplatos. Señores Congresistas, regresen a las condiciones constitucionales, el país clama y reclama su “presencia real” existen muchos protocolos que parecen brindar seguridad, no permitan por ningún motivo que nuestro país continúe en el absolutismo. Muy cordialmente,

El Halcón

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