Efecto Mariposa y Conducta Empresarial Responsable

Por Mauricio Salgado Castilla

msalgado@xmaseducacion.com

Llevamos varios años hablando que las empresas deben observar una Conducta Empresarial Responsable, muchas iniciaron haciendo labores de filantropía, pero eso es otra cosa, en esta ocasión queremos dedicarnos a los consumidores que observan una conducta responsable.

Los productos que uso son importantes, son parte de mí, la camiseta con qué corro en las mañanas, no sería la misma si no tuviera un logotipo que evoca grandes competencias, una manzana en mi celular hace que su uso me haga sentir diferente, los zapatos con que corro como si tuviera un boomerang, me hacen sentir más liviano más rápido, por eso, ¿Cómo me debo comportar, sí descubro que esa camiseta fue hecha por niños en Bangladesh en una instalación sin ventanas con una temperatura cercana a los 50°?, ¿Cómo me siento si el diamante que tengo en mi mano puede estar relacionado con las noticias de «Blood  diamonds» del África? donde su extracción y mercadeo ha traído sufrimiento. 

Hoy como nunca los consumidores, los usuarios tenemos un poder gigantesco, las redes sociales  gracias a la magia del internet, no lo han otorgado, lo que yo diga lo pueden ver millones de personas en cualquier parte del mundo, en pocos minutos, si escribo en las redes de marcas como Apple, Renault, Nike, o Virgin, pueden crear reacciones que cambien la actitud hacia las marcas, por ejemplo la empresa GameStop hace pocas semanas estaba a punto de desaparecer, pero gracias a un grupo de influenciadores que se dedicaron a hacer una campaña para que compraran acciones, la convirtieron en una de las más valoradas del mercado.

 No importa que sea un grupo reducido de consumidores que consideren solo relacionarse con empresas que tengan una conducta empresarial responsable, esto bien manejado en las redes, puede tener un efecto mariposa que produzca ondas en todos los países, animando a qué las estrategias empresariales se basen en los principios de ser empresas, no sólo rentables sino también responsables en todos los aspectos. Con frecuencia se escucha que países de manera oficial no quieren comprometerse con hacer cambios radicales para mitigar los impactos nocivos en el medio ambiente, cómo fue el caso de los Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump, pero ¿Qué pasa si yo cómo consumidor inteligente y consciente dejo de comprar marcas que no estén comprometidas con una conducta empresarial responsable? Así las leyes de su país le permitan seguir contaminando, tendrá que cambiar, hacer las inversiones necesarias para que sus procesos industriales reduzcan las emisiones en CO2 o compren bonos en países que posean bosques que reducen el CO2 mientras sus procesos los cambian o simplemente cómo empresa desaparecerán, nosotros los consumidores si podemos hacer mucho.

Durante la pandemia se logró que la mayoría de los automóviles del mundo se detuvieran, así como muchas procesos industriales, cómo parte de un gran experimento, de tal forma que se logró medir científicamente una disminución en la emisión de gases culpables en el calentamiento global, esto puede llevar a decir que ya no hay dudas de que la forma cómo vivimos los humanos tiene un efecto nocivo en el futuro de la vida como la conocemos en la tierra,  tenemos que hacernos preguntas, ¿Se justifica tener un automóvil con un gran motor, que por nuevo que sea, produce más emisiones contaminantes y calor en la atmósfera que uno con motor pequeño, si la mayoría de mis viajes son a menos de 60 km/hr? o ¿Cómo es la conducta de las empresas más allá de lo que yo recibo?

Cómo consumidor del siglo XXI me interesa adquirir servicios solo de empresas que se preocupen por saber las condiciones de trabajo de sus proveedores, por tratar de manera digna a los integrantes de la organización, por entender que servicio al cliente no es un letrero en una oficina de personas que actúan como autómatas ante las quejas y reclamos, por haber dispuesto cómo utilizar de manera correcta con el medio ambiente los subproductos, y los productos después de su vida útil.

En cada uno de nosotros como consumidor hay un gran poder oculto, que se parece mucho al que tiene Harry Potter, que con solo el movimiento de su mano es capaz de detener grandes males o manejar las fuerzas de la naturaleza, ese lo tienes tú y ojalá lo utilices ampliamente, para que el mundo sea mejor para todos.

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