Desvertebrada ¿Quién le teme al dueto Gilinski?

El dueto Gilinsky, en su presentación ante los cacaos paisas.

Por Óscar Domínguez Giraldo

Como entre ricos nos entendemos, me declaro idóneo para hablar del banquero Jaime Gilinski, quien ocupa el puesto 775 entre los más ricos del mundo, según Forbes, la revista de los egos. En su cuenta bancaria acompañan al empresario “miserables” cuatro mil millones de dólares.

Así como leemos a los grandes autores para ver si viajamos a Estocolmo a recibir el Nobel, escribir sobre los magnates que tienen asegurado el almuerzo hasta la millonésima reencarnación de pronto nos mejora el saldo bancario.

Soy millonario en glóbulos rojos, tiempo libre y salud, así que considero que hablamos entre pares. El padre García Herreros decía que nadie puede ponerse dos vestidos al tiempo. Lo mismo sucede con los miembros de los Grupos Gilinski y Domínguez.

Además, me doy lujos de rico epulón. En épocas de vacas gordas solía regalar el libro Autobiografía de un yogui. Nunca supe cómo el finado Steve Jobs, mandamás de Apple, se enteró de mi generosidad y decidió imitarme. En su funeral ordenó regalar entre los asistentes finos estuches con la obra de Paramahansa Yogananda, el hombre que trajo el yoga a Occidente.

Pero sigamos antes de que se acabe el mundo. El caleño Jaime Gilinski, de 65 años, y su hijo Gabriel estuvieron en Medellín. Nada de enviar calanchines a lo Vargas Lleras en las pasadas elecciones. En su primer desembarco en estos pagos, los banqueros ganaron butacas en las juntas directivas de Nutresa y Sura. Y van “a” por mucho más.

Para los interesados, comparto la receta del banquero para triunfar, bajada de uno de tantos videos que circulan en la red: Estudiar, sacar las mejores calificaciones, gozarse la universidad, soñar y trabajar duro. Pilao.

Gilinski entró pisando duro, pero de paso tranquilizó a los cacaos paisas con uno de los cuales, Jorge Londoño, presidente de Bancolombia, tuvo discrepancias en el pasado. Lo recuerda Fanny Kerztman en una columna que escribió para el portal Las2orillas titulada “El verdadero origen de la relación Gilinski-Petro”.

Ojalá no ocurra lo mismo que en la revista Semana, adonde entró el grupo y salieron encopetadas firmas periodísticas.

El hombre de negocios confesó que consume marcas Nutresa desde que gateaba en tapete, a los dos añitos. Con razón le tiene ganas. No faltó la promesa de gallero de que pondrá su granito de arena para hacer más grandes las mencionadas empresas.

Dio la impresión de que los Gilinski andan mal de ropita porque en las asambleas a las que asistieron semejaban un dueto de aconductados boleristas que repitieron monótono traje azul.

Supongo que hace años, cuando Ardila Lülle se le metió al rancho al empresariado paisa, también hubo pánico en los tendidos. Todo pasó sin que pasara nada. Como dizque la historia se repite porque carece de imaginación, lo mismo podrá ocurrir en esta coyuntura.

El dueto Gilinski insiste en que construirá sobre lo hecho y todo el mundo quieto en primera. Como guerra avisada no mata soldado, los cacaos paisas que los conocen están que pasan hojas de vida 

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