Desvertebrada: Minucias protocolarias

El presidente Duque en compañía del gobernador Luis Pérez y otros funcionarios la noche de la inauguración del túnel de Oriente. (Foto Presidencia.

Por Oscar Domínguez Giraldo, Diario El Colombiano, Medellín

Amerita preguntarse con la shakespereana Julieta qué hay en un nombre para desentrañar por qué la gente se sale de la ropa de la felicidad cuando la mencionan en público. 

Nadie quiere renunciar a sus quince segundos de fama. En las transmisiones de televisión muestran a alguien en la gradería y con su jubilosa reacción está diciendo que solo por ese instante de gloria valió la pena vivir.

En la inauguración del túnel de Oriente, el departamento de menciones por poco tarda más que la construcción del túnel que pone a Medellín a darse piquitos con Rionegro en escuetos 18 minutos.

Casi les ningunean el crédito a los que construyeron ese silencio de luz del día que es un túnel: la obreriada, como lo llamaba el poeta Luis Vidales.

En la entrega del Parque cultural y ambiental Otraparte, en Envigado, los créditos coparon tanto tiempo que en ese lapso habrían podido leer “El viaje a pie” de Fernando González, y el artículo de la revista Antioquia en el que el Brujo  invita a no odiar más de media hora: ” ¡qué pereza odiar durante días, meses y años…”.

Hubo crédito hasta para el suspendido alcalde de Envigado, Raúl Cardona, quien disfruta de sabático domiciliario para decirlo con “misericordia” como sugiere el gobernador Luis Pérez.

Nada más adormecedor que esa eterna y lagarta mención de nombres y cargos de gente enmermelada burocráticamente. ¿Qué tal acabar con tanta lambonería en actos públicos?

Los más mentados son los cacaos de la mesa principal que se pavonean desde su fugaz inmortalidad de peluche. Los que no alcanzaron puesto a lado de los duros, buscan asiento en primera fila desde donde puedan ser observados por el César de turno, dispensador de favores. Además, pueden mojar más televisión.

En época preelectoral sí que les ayudan esos vitrinazos a los candidatos. No pueden concurrir por farisaico mandato constitucional pero sus jefes políticos lo hacen por ellos.

Mejor si hay  inauguraciones como la del túnel  con presencia de  encopetados personajes como el presidente Duque, el alcalde Federico o el gobernador Luis Pérez. (Los gabinetólogos le aconsejan al alcalde comprarse trajes de fatiga de ministro de defensa. El presidente lo quiere respirándole en la nuca).

Si el alcalde Fico dijo en la inauguración del túnel que el presidente es “casi antioqueño”, el gobernador Pérez lo declaró antioqueño total. Se da esa y otras licencias porque recibió la obra de pantalón cortico y la entregó de Everfit  (= traje entero).

Pérez también se negó a decirle senador a Álvaro Uribe: no lo bajó de presidente. Lo dijo con una de sus tantas camisas de sospechosa elegancia, dicho sea también con misericordia. 

A la hora de las menciones, suficiente con el  jurásico e incluyente señores y señoras, el amigos y amigas de Lleras Restrepo o el “mijitos” de Rigoberto Urán.

Aprovechen mi brillante propuesta porque no nací pa semilla. En las elecciones de octubre votaré por los candidatos que prometan ahorrar en protocolo…

Ñapa

Crónica de un túnel

Entrada al túnel (odg)

No se cambiaban ni por Dios mano a mano el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, y Fico Gutiérrez, el alcalde de Medellín, durante la inauguración del túnel de Oriente un jueves que ya no existe.

Hasta se le pegaron al presidente Duque cuando manejó jeep a través del túnel. De los 48 millones de colombianos solo cuatro o cinco pasajeros podrán contarles a sus nietos que se le colincharon a un presidente.

Con su inverosímil camisa a rayas que parece bajada con horqueta de El Hueco medellinense o del San Victorino bogotano, el gobernador Luis Pérez en medio de su patriótica emoción, le cambió la nacionalidad al presidente.  Hasta Google sabe que el presidente nació en Bogotá el 1 de agosto, hace 43 años y monedas. Su fallecido taita del mismo nombre, sí es de por aquí, de Gómez Plata.

Si el alcalde Fico dijo que Duque era “casi” antioqueño, Pérez le enmendó la plana y lo declaró antioqueño. Una exageración que recuerda la del maestro Héctor Ochoa quien en una de sus canciones asegura que “antioqueño es mi Dios”. El túnel más grande de Colombia según nos lo recordaron ene veces, podía con toda clase de hipérboles.

Claro que recibir el túnel en un 13 por ciento y entregarlo terminado, ameritaba toda clase de excesos, incluida la camisa de marras. Es hora de que el dr. Luis tenga  misericordia y nos cuente a sus gobernados el nombre del almacén donde compra sus camisas… para pasar por la acera de enfrente.

Pa qué, pero esa inauguración estuvo titina aunque a los anfitriones Pérez y Fico se les iba yendo la mano en lagartería con varios de los asistentes. Casi se les olvida darles el crédito a quienes hicieron esa belleza de hueco: la obreriada y los ingenieros.  

Y que no queden dudas (otro hiperbólico dato del ajedrecista Pérez): la obra fue hecha en un 95 por ciento por mano de obra y cerebros quedados antioqueños.

No se cansaron de darle gracias al presidente Duque y al senador y presidente Álvaro Uribe quien firmó el contrato inicial para unir en un dos por tres los valles de Aburrá y San Nicolás de Ríonegro “a través de la noche”.  (En este caso dos por tres son 18, los minutos que se supone dura la travesía en carro). Hice el recorrido para constatar si era cierto. Es falso, lo hicimos en 17 minutos, uno menos que el anunciado. Lo juro por el gato de un amigo.

El gobernador, dueño del patio, salido de la ropa, notificoó “Uribe et orbi” que se negaba a decirle senador al del Ubérrimo y que no lo bajaba de presidente. Lo que no es ninguna audacia porque el mismo Uribe se llama presidente a sí mismo. Y el presidente Duque le dice igual, presidente. Todo queda en casa.

Con cargo a la caja menor de la gobernación, Pérez ordenó enmarcar el contrato que le entregó a Uribe quien dijo que se los mostraría a su ministro de Obras, Andrés Uriel Gallego para que lo mirara desde las estrellas. Un Niágara de aplausos celebró el gesto presidencial del senador. Alguna furtiva lágrima debió correr por algún cachete.

El otro exgobernador más nombrado fue Luis Alfredo Ramos. Teleantioquia, nos los mostró “como lengua mortal decir no pudo”. También al doctor Juan Gómez Martínez le figuró vitrina porque tuvo velas en el túnel. (Volvimos a ver en acción al senador José Obdulio Gaviria, recuperado de sus achaques de salud. Loado sea Alá).

Otros exgobernadores no fueron mencionados por sus nombres. Pero en los labios y en la camisa a rayas del gobernador se podían leer los nombres: Sergio Fajardo Valderrama y Aníbal Gaviria. Más bien fueron boletiados por haberle puesto peros al proyecto, algo que nos quedó claro a los que nos pateamos por televisión  el acto que empezó con miserables dos horas de retraso. 

Había que esperar al nuevo César, el presidente Duque, enemigo personal de la mermelada. Bueno, salvo la que se expresa, por ejemplo, en cargos diplomáticos para quienes cargaron ladrillo en la campaña. ¿El poder para qué si no?

Veo ministros o embajadores del presidente Duque al gobernador y al alcalde, de quien el mandatario dijo en reciente entrevista para El Colombiano, que es de las grandes figuras de su generación. Fico debe estar engulléndose las memorias de los ministros de defensa porque los gabinetólogos lo anticipan como sucesor del actual titular Guillermo Botero. Y colorín colorado…

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