Desvertebrada: El mundo de Sofía

Sofi es el churrito de abajo, feliz con dos de sus amiguitos

Por Oscar Domínguez Giraldo, Medellín

Abuelos, viejos y cometas nos adueñamos de este mes.  Sumar agostos, reencarnar  en los nietos y elevar cometas respetando el pico y cédula, es un buen menú para la  época. 

Tres de nuestros cuatro nietos cumplieron años virtuales durante la pandemia.  La nueva acepción de virtual pide a gritos cupo en el diccionario. Significa que en los ritos tradicionales no hay abrazos, besos, ni otras costumbres arcaicas que se estilaban a.c, antes del coronavirus. 

Pero la vida se da sus propias reglas y tocó celebrar entre cuatro paredes. Son una realidad los ritos “on line” como cumpleaños, clases, negocios, exequias, tertulias, corridas de catre, misas, matrimonios… 

Sofía Mo, mi nieta de ocho años, “pequeña compañera de la base”,  es capaz de hacerse amiguita de un nube, de un suspiro, de un colibrí o de un osito panda. En tiempos de Covid-19 el dulce se le puso a mordiscos.  

Tuvo que celebrar su  aniversario bajo el paraguas de Covid-19  lo que significa que familiares y amiguitos la  mimamos  a través de Zoom. No es una buena noticia para quien le dicta el contacto, el abrazo de oso y pulpo, a  la vez,  la caricia, el arrumaco. (Ojalá a su hermanita, Ilona “Tsunami” Lu,  en diciembre pueda celebrar bajo las normas antiguas). 

Como sus demás colegas bajitos de la aldea digital, Sofía está triste, se vuelve una sola lágrima, desde que perdió el contacto con su red infantil. Su rostro siempre sonriente anda en busca de destinatarios. Sonrisa sin quién la disfrute, es media sonrisa. 

Sofia con su hermanita Ilona, en una feria de tejidos (Fotos de la mamá-jaguar)

Para ilustrar su estado de ánimo comparto fragmentos de reciente diálogo con su mamá-jaguar, la Cotela. 

– Mami, yo quiero tener un amigo 

– Sofi, por ahora no podemos juntarnos con otros niños por el coronavirus pero  más adelante volverás al colegio y harás amigos.  

– Tengo miedo de que nadie quiera ser mi amigo. 

– Recuerda que en Bogotá tenías muchas amiguitas. Si tú no fueras Sofía sino otra niña que tuviera que describir a Sofía, ¿cómo lo harías? (Como se quedó callada, empecé). Yo diría que Sofía nació en Río de Janeiro, creció en Colombia y ahora vive en Miami.  

(La chica se animó): 

  • Es una niña a la que no le gusta la violencia y ama los animales… 
  • Es una niña chistosa y recochera (esto le arrancó su primera carcajada).  
  • Me gusta jugar, amo a mis juguetes y a Pato (su muñeco de peluche). 
  •  ¿Tú crees que una niña que es así no va a conseguir amigos? Cualquier niño quisiera ser amigo de alguien como tú. 
  • Bueno, pero  tengo miedo del primer día de clases porque es muy difícil hacer amigos nuevos.  
  • El miedo es normal cuando no conocemos algo. Pero trata de dejar el miedo atrás y deja que las cosas pasen naturalmente. 
  • Mami, yo no te cambiaría por nada en este mundo. 

Tiene tanta razón Sofía que hago mías las palabras  del padre de Tracy en la película “Testigo de Cargo: “Una buena hija le da al padre la ilusión de que sigue siendo joven”. Por supuesto, digo lo mismo  de Juan, el otro vástago. Ya no digo que soy su padre sino que ellos son mis hijos. 

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