Desvertebrada: El encanto de decir NO (2)

Caricatura de Oscar Domínguez Autor Alvaro Montoya Gómez

Por Oscar Domínguez Giraldo, Bogotá

Es hora de hablar del encanto de los noes en tiempo de Coronavirus I: 

Varios meses después frente al pelotón de fusilamiento de la pandemia, confieso que NO tengo alzhéimer sino  “alpiste”, una mezcla de alzhéimer con despiste,  según el mamo caucano Gustavo Wilches. 

NO estoy de siquiatra por el encierro. Pero felicité estruendosamente en su reciente cumpleaños a uno buenísimo, Alfredo de los Ríos. Hay que mantener las barbas en remojo. (Ojalá esté en la prepagada). 

NO es mía esta frase: Deja de preocuparte: nadie sale de este mundo con vida  (Clive James, escritor  australiano).   

 NO integro la lista de los 83 millonarios que pidieron pagar más impuestos a  fin de dar una mano en la crisis. Pediré el ingreso  porque soy millonario en tiempo libre,  glóbulos rojos y espermatozoides. 

“No, no y no”, como en el bolero famoso, le habría respondido al presidente de México en caso de que me hubiera preguntado si debía ayudarle a sumar votos en noviembre al enemigo público número uno de los inmigrantes, empezando por sus ninguneados paisanos. 

Me debato entre el NO  mentir del padre Astete y el NO dejar morir el arte de mentir, de Mark Twain. Creo que un novelista que produjo viejos amigos recuperados como Tom Sawyer y Huck Finn mata curita. 

Como NO quiero engordar ni envejecer, NO me miro al espejo y me ahorro cirujano plástico o, mínimo,  médico de la EPS. 

Si a mis contrarios de la era del C-19 NO les gustan mis principios se los cambio por otros, diría con mi gurú Groucho Marx (en el dibujo). 

NO me veo como soldado raso de la revolución de las canas que encabeza del exministro Hommes quien debería aprovechar para releer los ladrillos que produjo como ministro de hacienda. De paso se puede engullir también los de sus antecesores y sucesores.(Liquidados esos textos puede pedir cita con el médico del tercer párrafo). 

Otro jefe dela logia de  los “pájaros dormidos”, Humberto de la Calle, debería dedicarse a cometer versos y a extirpar gerundios vitandos y adverbios  terminados en mente que se filtraron en los textos salidos de los acuerdos de La Habana. 

NO exagero si afirmo que el hombre antes, en y después de la pandemia sigue sin inventar, como los celulares.  

NO. Esa fue mi escueta respuesta cuando me preguntaron en un formulario para ingresar a Estados Unidos si he sido  traficante de drogas, prostituta o proxeneta. Nunca realizaré oficios que suenan tan mal al oído. Y pude entrar a USA, of course. 

Señor: NO más pandemias para demostrar que tienes la sartén por el mango. 

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