Descachadas idiomáticas

Por Jairo Cala Otero

«… en el 83% de los casos las víctimas son hombres, lo que señala que en la inmensa mayoría de tales actos violentos intervienen personas de dicho género». El editorialista del diario Vanguardia Liberal confunde género (que lo tienen las palabras) con sexo (que lo tenemos los humanos). De ahí la imprecisión que usó en la oración aquí citada. Debió escribir: «… personas de dicho sexo». Eso no significa que se estuviera refiriendo a la cópula sexual, como algunos despistados creen. Además, el signo de porcentaje siempre va separado de la cifra al que acompaña. En este caso: 83 %. 

«González Garzón viajaba en su motocicleta Honda negra de placa DUD-07C, cuando al parecer perdió el control del velocípedo…». Para el redactor de esta nota en el diario Vanguardia Liberal, ‘motocicleta’ y ‘velocípedo’ son la misma máquina. No, no lo son. El velocípedo se diferencia de la primera porque es una bicicleta, no funciona con motor, como sí lo hace la motocicleta. Así que velocípedo jamás será sinónimo de motocicleta. Además, a la oración en cita le faltaron las comas necesarias. Corrección: «González Garzón viajaba en su motocicleta Honda, negra, de placa DUD-07C, cuando, al parecer, perdió su control y…». ¡Listo! ¿Ya se montó? ¡Puede arrancar la motocicleta, entonces! 

«En Venezuela recuerdan a Hugo Chávez a seis años de su muerte». Las preposiciones son precisas, pero muchos no solo las desconocen, sino que no aplican mal por esa misma razón. En este titular de la agencia noticiosa Colprensa se dice que Hugo Chávez Frías ¡morirá dentro de seis años! En realidad, falleció hace seis años (2013); es muy diferente. La preposición ‘a’ está mal empleada: «…a tres años de su muerte» significa que falta ese tiempo para que Chávez Frías muera. ¡Predicción tardía! La gramática no es una materia que les interese a muchos redactores, aunque ¡el español es su herramienta elemental de trabajo! Arreglemos este disparate: «En Venezuela recuerdan a Hugo Chávez seis años después de su muerte». Distinto, ¿no?

«Rodrigo Jaramillo, expresidente de InterBolsa, vivió un calvario después de que la juez le revocó la medida de aseguramiento y le dio la casa por cárcel». La revista Semana publicó esta oración en una noticia sobre el descalabro financiero de Interbolsa. Lo erróneo, como ya lo habrá notado el lector, es la escritura de esa sigla con una letra intermedia (la b) en mayúscula. Si fuesen dos palabras, valdría; pero es una sola porque ‘Inter’ y ‘Bolsa’ se fusionan para formar, precisamente, la sigla de aquella nada aprestigiada firma ahora. El segundo error es que escribieron ‘la juez’, y aunque la lingüística admite esa grafía, lo más lógico es que se haga la concordancia de género gramatical: la jueza. ¿No alegan, acaso, porque no se «reconoce» a las mujeres en el español? Ahí tienen un caso típico de que sí se las reconoce con los femeninos de los sustantivos y los adjetivos. Pero, caso extraño, frente a tal discusión bizantina prefieren mezclar masculino con femenino (la juez). ¡Vaya, vaya! ¿Quién los entiende? 

«Partidos como el de la U le apuestan al potencial electoral de candidatos de origen cristiano…». El fenómeno de las apuestas permanentes sigue creciendo en algunas salas de redacción, Allí, algunos periodistas parecieran vivir metidos en un garito, o en los casinos, porque en sus noticias usan el verbo apostar incesantemente para referirse a las intenciones de algunas personas de ejecutar una acción. En este caso El Espectador informaba de una apuesta por los votos, como si se tratara de una lotería o de un juego de casino. Los demás colombianos seguimos creyendo que ese es un mecanismo «democrático» (así lo llaman) para escoger presidente, congresistas, alcaldes, gobernadores, concejales y diputados; no un sistema de apuestas.

«Los testigos indicaron que el sábado a las 10:20 de la noche en la estación de Policía que se ubica al interior del terminal…». Alguien en el diario El Universal, de Cartagena, quedó debiendo la asignatura de español en el colegio. Veamos las razones: 1. La palabra Estación debe ir en mayúscula inicial porque designa una dependencia oficial. 2. La Policía no se ubica, funciona en ese lugar. 3. La expresión ‘al interior’ solo debe usarse cuando hay referencia a movimiento de personas o cosas desde un lugar hacia otro: «Todos corrieron al interior del salón, cuando vieron venir al profesor»; «Luego de divertirse en el patio se marcharon al interior de sus habitaciones». 4. Faltaron las comas detrás de las palabras ‘sábado’ y ‘noche’. 5. No es el terminal (de Transporte), sino la Terminal; es una estación (femenino). El terminal es un tomacorriente eléctrico. Y debe, además, llevar mayúscula inicial, según la normativa ortográfica. En la expresión citada debieron escribir: «Los testigos indicaron que el sábado, a las 10:20 de la noche, en la Estación de Policía de la Terminal…». ¡Cinco descachadas en tan corta expresión es un cataclismo idiomático!

«Todavía hay 1.984 cupos escolares en Bucaramanga». Todavía no les llega información académica a algunos periodistas sobre la eliminación del punto en las cifras, a pesar de que vivimos una era de gran revolución tecnológica y, por ende, de rapidez en las comunicaciones. Esa es una norma ortográfica, pero ellos, negados a actualizarse, siguen usando el viejo esquema; por eso en este titular del diario Vanguardia (Bucaramanga) la cifra está mal escrita. Corrección: «Todavía hay 1984 cupos escolares en Bucaramanga».

«De antemano le digo que lo de los útiles no me gusta porque afecta negativamente uno de los pilares de este gobierno que es la educación». Respuesta del entonces presidente Juan Manuel Santos, en un reportaje para El Tiempo, en el año 2016, concedido al periodista Yamid Amat. Al jefe de Estado se le fueron las luces diciendo «afecta negativamente», porque es redundante; nada hay que afecte positivamente, como muchos creen. Una afectación siempre es y será negativa. El rebote positivo de algo sobre un hecho o persona se llama efecto, o influjo, no afectación.

¡Hasta el próximo boletín, para que hablemos y escribamos bien!

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