Deje así: Entre bomberos…

Estafa piramidal

Por Octavio Quintero, El Satélite

Parece que en Colombia la corrupción halló una justificación cómoda: el mal ejemplo. Clamamos castigo a los corruptos, pero, cuando la justicia toca a las puertas de nuestros copartidarios, miramos atrás y vemos que a los contrarios los sigue cobijando la impunidad. Y, entonces, queremos taparlos con la misma cobija. La paradoja es evidente: la justicia cojea y no llega a los alfiles del régimen; pero, cuando se trata de caer sobre las torres de oposición política, le nace otra pata y vuela presurosa.

El tablero en que se juega este macabro ajedrez se llama Fiscalía General de la Nación, institución sacada de una costilla del Ejecutivo; nacida en la sala de partos de la Corte Suprema de Justicia, preadoptada por la política. Es decir, tiene un promiscuo ADN (generador de tumores), y a sus progenitores sirve obsecuentemente. La historia de los fiscales elegidos a la fecha al frente de la institución, avala el aserto: todos tienen su ‘guardado’ porque, como reza el refrán, entre bomberos no se pisan las mangueras.

Es una trampa perfecta en la que estamos atrapados. Hechos protuberantes que aún rescoldan en la mente colectiva sirven de ejemplo: Reficar, Odebrecht, Hidroituango, Merlano, ñeñepolítica, gobernadores de Antioquia y Magdalena: en todos estos casos la actuación del fiscal de turno tiene sus bemoles políticos. 

Como no se trata de analizar caso por caso, valga la calificación de politización que afecta a cada uno de ellos y, a la vez, sirve de excusa a uno y otros: cuando la justicia llega a algún implicado en el escándalo de Odebrecht, se pregunta: ¿Por qué a estos sí y aquellos no? La pregunta del momento es… ¿Por qué el fiscal de turno es expedito en los casos de los gobernadores y parsimonioso en los de Merlano y la ñeñepolítica? La respuesta está en su ADN: porque nació para servir el interés de sus progenitores que, de vuelta, se ejecuta en contra de los intereses de la oposición política al régimen.

Y, entonces, parecemos caer en la trampa de… deje así: si no va a castigar a todos no castigue a nadie. Y la corrupción avanzando como la tecnología a la 5G.

Fin de folio: Comprendo que en la vida se cuidan los zapatos andando de rodillas: Julio Sosa en, ¿Qué me van a hablar de amor?

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