¿Deben los periodistas opinar en redes?

Imagen panoramacultural.com

Por Diego Santos, Bogotá

Los manuales de redes sociales de los medios de comunicación, si es que los tienen, son un canto a la bandera. Por eso no es de extrañar que hoy sea moneda común ver periodistas más influyentes que el medio en el que trabajan, y hasta con el poder para trazar la agenda informativa de este.

El perfil del periodista de opinión es consecuencia de la laxitud de los medios con la implementación de su política de redes. Si bien estos aceptaron dicha dinámica como parte de su evolución, el golpe que han sufrido a su credibilidad por las alegres opiniones públicas de sus trabajadores ha sido enorme.

Tal es el caso de la BBC, que hasta hace unos pocos años era considerada la organización periodística más imparcial del mundo. Como consecuencia de la descontrolada interacción de sus reporteros, particularmente en Twitter, su imparcialidad comenzó a verse seriamente cuestionada por los británicos, tanto así que la situación fue debatida en el Parlamento.

En mayo de este año, su editora política, Laura Kuenssberg, se vio envuelta en una marejada de críticas por un trino en el que defendió un viaje del asesor del primer ministro Boris Johnson, Dominic Cummings, en plena cuarentena. La tormenta fue tan movida que la BBC salió al paso para defenderla.

En febrero, otro periodista de la cadena, Andrew Neil, dejó en entredicho a la BBC por trinar en contra del ‘brexit’. Un miembro del Gobierno lamentó la pérdida de los principios de imparcialidad por los que la BBC se había regido a lo largo de su dilatada historia. Nada que le duela más a un británico que le cuestionen su honor.

El problema llegó a tal escala que el nuevo director general de la BBC, Tim Davie, entró con un objetivo muy claro: desarticular las opiniones de sus periodistas en redes sociales para recuperar el norte de la entidad.

“Si ustedes quieren ser columnistas de opinión o ejercer como jefes de campaña partidistas en redes sociales, es una opción válida, pero no si están en la BBC”, dijo Davie. La política de redes de la empresa se “cumplirá rigurosamente”. “En la era de las noticias falsas, campañas en redes sociales, altavoces de opinión y ruidosos medios de comunicación partidistas, este es nuestro momento”.

Será interesante ver cómo cambia la percepción del público sobre la BBC y el nuevo papel que sus ‘tuiterreporteros’ jugarán en redes. La BBC no solo entiende que el valor de su marca y sostenibilidad están en juego, sino que es quien paga los salarios de los periodistas. Mi-casa-mis-reglas.

‘The New York Times’ publicó en 2017 sus directrices de redes y si bien no prohibía su uso, sí fue muy claro que sus periodistas debían ser muy cuidadosos a la hora de expresar opiniones políticas o emitir juicios sobre temas que el ‘Times’ cubría.

La nueva política de la BBC es una gran oportunidad para reabrir una discusión de fondo en las salas de redacción de nuestro país, donde muchos de nosotros, incluyéndome, hemos pateado la lonchera que nos da de comer.

Nuestras opiniones y peleas en redes han afectado la credibilidad de nuestras empresas periodísticas. No en vano, la favorabilidad de los medios en las encuestas cada vez es menor. Y gran parte de la responsabilidad de ello recae en el ‘tuiterreportero’.

¿Deben los periodistas opinar en redes? Es una pregunta que debemos respondernos tanto periodistas como los medios de comunicación. El buen periodismo informa, no opina. La credibilidad de un medio es su mayor activo, y este activo se construye a través de la información más neutra posible. Ya los medios vienen atravesando momentos complejos en los que no necesitan que seamos nosotros quienes les generemos dolores de cabeza adicionales.

Tal y como lo dice la BBC. Si queremos opinar de lo divino y lo humano, que no sea en la casa periodística que nos da de comer.

DIEGO SANTOS
Consultor digital
Diegosantos1978@gmail.com

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