Corte y Recorte: La situación de los departamentos

Las protestas ciudadanas presionan y las soluciones no están en los presupuestos departamentales. Foto Getty Images

Por Oscar Alarcón Nuñez, Ambito Jurídico

En una conferencia que dictó el presidente Alfonso López Michelsen con motivo del centenario de la Constitución de 1886, aseguró que esa Carta les aplicó a los departamentos del país la más grande expropiación
sin indemnización que se ha hecho en Colombia. Ella, según criterio del ilustre exmandatario, privó a los antiguos estados soberanos, sin ninguna compensación, de sus baldíos, de sus minas y de sus petróleos.

En efecto, el artículo 202 de la anterior Constitución decía que pertenecían a la República de Colombia:

– Los bienes, rentas, fincas, valores, derechos y acciones que pertenecían a la Unión Colombiana en 15 de abril de 1886.

– Los baldíos, minas y salinas que pertenecían a los Estados, cuyo dominio recobra la Nación, sin perjuicio de los derechos constituidos a favor de terceros por dichos Estados; o a favor de estos por la Nación a título de indemnización.

– Las minas de oro, de plata, de platino y de piedras preciosas que existan en el territorio nacional, sin perjuicio de los derechos que por leyes anteriores hayan adquirido los descubridores y explotadores sobre algunas de ellas.

Como consecuencia de ese zarpazo, los departamentos quedaron sin patrimonio, a la buena de Dios de los ministros de Hacienda, de los parlamentarios con los llamados auxilios parlamentarios o cupos indicativos, que los tiene en condición de mendicantes del poder central.

Al gobernador –citaba su ejemplo personal el mandatario en esa conferencia– no le tocaba más que usar un teléfono cada vez que había un paro de maestros para que abonen los emolumentos o se cubra un déficit fiscal de universidades, escuelas primarias y de bachillerato. Antes contaban con el situado fiscal y, más recientemente, con las regalías. Pero todo es insuficiente para los departamentos y para los apetitos políticos.

Esa grave situación se ha observado por estos días con el coronavirus y va a ser peor en el futuro. Las licoreras están ilíquidas y las loterías en seco, siendo que son ellas las principales fuentes de recursos en las provincias. Por consiguiente, la situación es clínica con hospitales cerrados y con médicos y paramédicos sufriendo las contingencias que nadie se había imaginado.

Muy Caro nos salió a los colombianos esa Constitución de don Miguel Antonio que dejó a los departamentos sin capital y a las capitales sin departamento.

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