Contraplano: Unas alineaciones irrepetibles

Cuatro grandes periodistas en el arranque de 6 a.m.-9 a.m. haciendo periodismo. Foto Archivo Particular

Por Orlando Cadavid Correa

(ocadavidcorrea@gmail.com)

Guardadas las proporciones, así como en la época de El Dorado, el fantástico Club Millonarios, encabezado por los astros riverplatenses  Pedernera y Di Stéfano, llamado con justicia “El  ballet azul”,  no tuvo par en el fútbol colombiano, “La Luciérnaga” de Hernán Peláez Restrepo y Guillermo Díaz Salamanca se volvió francamente insustituible en la industria radiofónica nacional.

Veamos la nómina completa de “Los Embajadores”, que era de respeto: Julio Cozzi, Raúl Pini, Francisco Zuluaga, Danilo Maurman, Ismael Soria, Julio Ramírez, Néstor Raúl Rossi, Jorge Banegas, Hernando González, Adolfo Pedernera, Hugo Reyes, Antonio Báez, Reinaldo Mourín, Felipe Stemberg, Alfredo Mosquera, Alfredo Di Stéfano, Alfredo Castillo, Alcides Aguilera y Gabriel Ochoa.

El Club Deportivo Los Millonarios, cuando era “ballet” de fútbol.

El orden de los baluartes no pesaba en el listado, tomado por el colega y amigo Eduardo Aristizábal Peláez de una añeja fotografía de Robayo, pues todos brillaban con luz propia, pero a la cancha de “El Campin” (bautizado por el legendario Carlos Arturo Rueda “el Potrero de la 57”) sólo saltaban once, que eran ‘los más principales’, como solía llamar el escritor costumbrista don Tomás Carrasquilla a los notables de cada villorrio.

Sin recurrir a  importaciones de la Argentina, el  doctor Peláez empezó a enganchar en marzo de 1992 a un espléndido equipo radial conformado por Guillermo Díaz Salamanca, Édgar Artunduaga, Juan Harvey Caicedo, Alexandra Montoya,  Gustavo Álvarez Gardeazábal, Marco Aurelio Álvarez, Héctor Rincón, “Los Marinillos” y “Don Jediondo”.

“La Luciérnaga” de Hernán Peláez con Edgar Artunduga. Otros iniguables tiempos

La bandeja de entrada, que debió haber salido del magín del capitán de la escuadra, decía al pie de la letra, al inicio de cada emisión: “La Luciérnaga”, mezcla extraña de realidad y ficción.  Una forma de sonreírle a la dureza de la vida. Dirige Hernán Peláez”. (Dieciocho palabras que hicieron historia).

Evoquemos de paso en estas remembranzas otro equipo primigenio que marcó impronta en la radio. Lo integraron, también en Caracol, para  el mejor “6 am-9 am” de la historia, José Yamid Amat Ruíz, Yesid Antonio Pardo García, Alfonso Castellanos Martínez, Julio Nieto Bernal, Antonio Panesso Robledo, Javier Ayala  y el mismo Peláez Restrepo, considerado el “Rey Midas” de los medios electrónicos,  porque convertía en oro todo cuanto tocaba con su palabra mágica en las ondas hertzianas. 

Guillermo Díaz Salamanca y sus mil voces de La Luciérnaga

Rescatemos un capítulo despreciable en la historia de nuestra radio. Lo protagonizó en su escuálido cuatrienio el presidente Andrés Pastrana Arango, quien desde Palacio presionó la salida de nuestro inolvidable pupilo Édgar Artunduaga de la nómina de “La Luciérnaga”. Hernán renunció en solidaridad con Édgar, quien no se amañó en el corto exilio en España, que le dispensaron los patrones de “Prisa”, que se pusieron de rodillas ante el hijo del doctor Misael. Los dos dimitentes retornaron a las franjas vespertinas caracoleras cuando el intruso terminó su melancólico mandato. (¿Sí lo ejerció?).

Con toda razón, los humoristas paisas “Tola y Maruja” siempre han sostenido que “este Pastrana no ha servido ni para ex presidente de la república”. (No es un chiste, es simple y llanamente la pura y triste  realidad).

La apostilla: Poner en la dirección de “La Luciérnaga” al parrillero Gabriel de las Casas es tanto como haberle encomendado en el pasado la conducción del colectivo “6 am-9 am” al chiquito Guillermo Franco Fonseca.

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