Contraplano: Los presidenciables que las prefirieron paisas

La iglesia de La Candelaria frente al parque Berrio de Medellín. Foto Archivo Quinto Cecilio



Por Orlando Cadavid Correa

(ocadavidcorrea@gmail.com)

En la primera mitad del Siglo XX -–cuando no sospechaban que en el futuro serían protagonistas principales de la historia de Colombia, cada uno a su manera— cuatro presidenciables se enamoraron y oyeron la Epístola de San Pablo, con unas novias antioqueñas, en Medellín, en diferentes fechas.

El ingeniero conservador paisa Mariano Ospina Pérez se casó con Bertha Hernández, hermana de don Julio C., uno de los dueños del diario El Colombiano.  El abogado liberal bogotano Jorge Eliécer  Gaitán contrajo matrimonio en mayo de 1935  con Amparo Jaramillo. El teniente boyacense Gustavo Rojas Pinilla se desposó con Carola Correa. El abogado conservador antioqueño Belisario Betancur Cuartas se unió matrimonialmente a Rosa Helena Alvarez.

El único de la cuarteta que no llegó a la Presidencia fue Gaitán porque se atravesó en su camino el magnicida Juan Roa Sierra aquel nefasto 9 de abril de 1948, el día del cruento ”Bogotazo”.

Nótese que en aquella hecatombe fueron principales protagonistas el inmolado caudillo liberal y el entonces  presidente Ospina, quien debió enfrentar desde el Palacio la peor crisis institucional  que haya vivido Colombia  en mucho tiempo.

Los otros dos protagonistas de este relato aparecerían unos años después en el convulso escenario político, así: el teniente general Rojas Pinilla asumiría el poder al ser depuesto el presidente Laureano Gómez, quien se asiló en Cataluña, España. El joven Belisario Betancur permaneció en el país cerrando filas en el llamado “Escuadrón suicida” leal al derrocado presidente Gómez.

El presidente de la Asociación colombiana de Genealogistas, Luis Alvaro Gallo Martínez, hizo este aporte sobre el sitio de la boda del doctor Gaitán, en mensaje al Contraplano:

“Tengo entendido que el matrimonio de J.E. Gaitán y la señora Jaramillo, se efectúo a puerta cerrada, en la capilla del Colegio San José, cuando ese plantel funcionaba en la carrera Bolívar entre las calles Caracas y Maracaibo. Valdría la pena averiguar ese detalle. Algo más:  En esa capilla, también se casó en ese momento el teniente Gustavo Rojas Pinilla, con la señora Carola Correa Londoño”.

Para los historiadores Ricardo Olano  Estrada y Alberto Velásquez  Martínez, la boda íntima fue en la sacristía de La Candelaria.

En su sitio “El Postigo”, de la red, el cronista paisa Orlando Ramírez Casas precisa que los padrinos de matrimonio fueron tres: don Arturo Jaramillo y su hermana, (hermanos de la novia); y el arquitecto Tulio Medina Estrada, que era amigo del novio y les improvisó el agasajo y la luna de miel en su finca de Robledo, porque ellos no tenían más.  En la íntima boda brilló por su ausencia el presidente  Alfonso López Pumarejo. Jamás se supo si no fue invitado o si no quiso asistir.

El prelado de Medellín que le concedió la dispensa al muy ateo doctor Jorge Eliécer Gaitán, por entonces alcalde de Bogotá, fue monseñor Tiberio de J. Salazar y Herrera, obispo coadjutor encargado de la Arquidiócesis maicera. El cura que los casó fue  Germán Montoya Arbeláez, párroco de la famosa iglesia de La Candelaria. Dos años después nació en Bogotá Gloria Gaitán Jaramillo, hija única del nuevo matrimonio.

La apostilla: Enemigos personales de la epístola matrimonial juzgan que las cosas comienzan a marchar mal entre marido y mujer a partir del momento en que salen de la iglesia.– 

“Preocuparse por el futuro es como tratar de 

resolver una ecuación de álgebra mascando chicle. 

El chicle nada cambia, y la preocupación tampoco”

(Domhall Gleeson como Tim Lake 

en la película Cuestión de Tiempo)

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