Contraplano: La parca apodada María Pareja Segura

Imagen elcohetealaluna.com

Por Orlando Cadavid Correa

(ocadavidcorrea@gmail.com)

En una de las tertulias que solía convocar en su estudio del centro de Medellín, el pintor Ramón Vásquez se inventó un nombre sui géneris para la temible Parca: Doña María Pareja Segura.

De no haberse ido antes de la lamentable racha que estamos viviendo quienes quedamos en este mundo terrenal, el acuarelista paisa ya le habría dirigido una carta a la señora de la guadaña preguntándole por qué ha enfilado baterías, sin piedad, contra unos colombianos ejemplares que hacían las cosas tan bien en distintos escenarios de la vida cotidiana.

La muerte nos ha arrebatado en el primer semestre del 2019 a personajes tan queridos de los medios de comunicación como Eucario Bermúdez, Jota Mario Valencia, Edgar Artunduaga, Mike Forero, Jairo Alonso Vargas  y Héctor Rodríguez.

El maestro Vásquez guardaba en sus entrepaños esta estupenda colección de citas alrededor de la indeseable huesuda que algún día tocará a nuestra puerta, sin ser invitada:

“Nacer es comenzar a morir” (Teófilo Gautier)… “No es que tenga miedo a morirme. Es tan sólo que no quiero estar ahí cuando suceda” (Woody  Allen)… “En realidad los seguros de vida son seguros de muerte” (Ramón Gómez de la Serna)… “El hombre es mortal por sus temores e inmortal por sus deseos” (Pitágoras)… “La muerte es algo que no debemos temer, porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando es, nosotros no somos” (Antonio Machado)… “No creo en la muerte, porque uno no está presente para saber que, en efecto, ha ocurrido” (Andy Warhol)… “La vida es tan cíclica, que el hombre muere en la misma forma en que nace: calvo, pequeño, indefenso y sin control de sus sentidos” (Pedro Vargas Gallo)… “Ahora se está muriendo gente que no se había muerto nunca” (Aparicio Díaz Cabal).

El insigne bardo antioqueño León de Greiff le cantó así a la temible Parca:

«Señora muerte»

Señora Muerte que se va llevando
todo lo bueno que en nosotros topa!…
Solos —en un rincón— vamos quedando

los demás… ¡gente mísera de tropa!
Los egoístas fatuos y perversos
de alma de trapo y corazón de estopa…;

manufactores de fugaces versos;
poetas de cuadrícula y balanza,
a toda pena, a todo amor adversos..:

los que gimen patética romanza;
lacrimosos que exhiben su película;
versistas de salón y contradanza—;

cantores de «la tórrida canícula»;
«del polo frío», «del canoso invierno»…
líricos de alma exánime y ridícula!

Bardos que prostituyen el eterno
jardín, y que florecen madrigales
de un olor soporífero y externo…

Vates ultra-sensibles y banales
que ningún vaho de verdad anima.
Gramáticos solemnes y letales…

¡Malabaristas de estudiada esgrima!
¡Oh tristeza perenne de las cosas
que no tienen sabor, —hechas a lima!

… En un rincón quedamos las tediosas
gentes sin emoción, huecas y vanas…
¡Lléguense las nocturnas mariposas


fúnebres, y que lloren las campanas…!
Este fastidio que me está matando…
¿dónde las almas íntimas, hermanas.

¡Señora Muerte se las va llevando!

La apostilla: Chascarrillo que soltó una mañana, a la hora del desayuno, Rocío Cadavid, nuestra inolvidable hermana mayor: “Muchachos, debe ser muy terrible acostarse vivo y levantarse muerto”…

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