Biografía (no) autorizada del bluyín

Bill Clinton, ex presidente de Estados Unidos de paso por las comunas de Medellín

Por Oscar Domínguez Giraldo

En el árbol genealógico de todo bluyín hay un marinero genovés. Y uno que otro pobre. Con razón, Colombiatex decidió hacerle una coqueta venia en alguno de su eventos en Medellín.

Pues sí, los historiadores que han rastreado esta prenda, la ponen a nacer en Génova, Italia, que antes nos había regalado a Cristóbal Colón quien junto media manzana con otra media “y el mundo quedó completo”, dijo en su momento el historiador Germán Arciniegas.

La mayoría, o sea la mitad más un traidor, creíamos que el bluyín – el pantalón que es como el amor: eterno mientas se acaba-  era de estirpe gringa. Al fin y al cabo es el traje de los vaqueros que disparan balas. Y de los presidentes made in USA que se entretienen disparando misiles cuando ven en peligro su tal “seguridad nacional”. O que visitan sus repúblicas bananeras en el poder y desde el asfalto (como Bill Clinton).

La visita de Clinton en escalera eléctrica

En épocas de vacas gordas, Génova fue potencia marítima. Uno levantaba un cenicero y debajo ahí había un marino. ¡Qué gente pa acabar ropa!

Además, parece que también había mucho pobre en Génova. Palabra de historiador. Es su oficio. Si no les creemos inventémonos otra historia.

Pero como Dios aprieta pero no ahorca, además de pobres y de marinos, le dio a Génova la “virtud” de producir una tela finísima, de color azul. Se juntaron el hombre con la necesidad –marineros y tela- y el jean estaba inventado.

Fiel a su costumbre, heredada de Adán, de ponerlo nombre a todo, el hombre tomó el nombre francés de Génova (Gênes) y quedó bautizado el vestido ese (jean). El azul vino por añadidura.

Con el tiempo y palito aparecieron los rostros de madera de la Academia de la Lengua que autorizaron que llamáramos bluyín al matrimonio entre blue y jean. Fácil el asunto.

Ahora, como los geneveses no eran egoístas, pues se largaron a exportar esa tela. Y la pinta se regó como verdolada en playa.

También se dice que es originaria de Nimes, Francia, (de allí el denim) y de Milán. Pero no nos enredemos. Déjemos al vaquero, como le dicen los chapetones, naciendo en Génova.

Dificíl encontrar un vestido que dure más que el olvido y el rencor juntos. Por eso pegó desde el siglo XVII. Así que no alcanzó a conocerlo don Cristóbal Colón. Pero ese es otro cantar.

El siglo XX fue el siglo del jean, siempre según los tales historiadores de la madona que también pagan arriendo. Personalidades como Marilyn Monroe y Jaime Dean, gringos los dos, le dieron qué estatus. Un amigo jugaba a ser el Jame Dean de la barra. Era el único que utilizaba bluyines Lee. Los tenía azules y blancos, que ya no van más. Ninguno de sus contemporáneos. Eso le daba cierto estatus 

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