Así pasó: 1987, guerra sin cuartel de los carteles

Los carros-bombas de los mafiosos narcotraficantes que aterrorizaron a los colombianos. Foto El Tiempo

Por Jairo Ruiz Clavijo

Fue el año mas cortico de la historia: le quitaron un segundo para concordar con el calendario gregoriano, pero alcanzó para que los científicos notificaran que había un hueco en la capa de ozono sobre la Antártida, por el cual se escapa la vida, para que Estados Unidos detonará tres bombas atómicas en diferentes fechas, todas mayores que la de Hiroshima. Y los carteles de Medellín y Cali declaran guerra sin cuartel

Comenzó, como la guerra de Troya, por un lío de faldas: Jorge Elí, “el Negro “Pabón y Alejo Piña eran muy amigos en una cárcel de Nueva York, hasta que “el Negro “supo que Piña estaba viviendo con su mujer. Acudió a su protector Pablo Escobar y acordaron pedir permiso a Pacho Herrera para matarlo. Pero los Rodríguez, en vez de explicarle esto al patrón, fueron directamente donde Pacho Herrara a decirle que el cartel de Medellín quería matar a su hombre de confianza, y… ¡ahí se armó la de Troya!

Para sintetizar y saltándose hasta los ́90: Entre septiembre y diciembre de 1989 más de 100 artefactos hicieron explosión en Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Cartagena, Barranquilla y Pereira, contra edificios gubernamentales, instalaciones bancarias, comerciales, de servicios e infraestructura económica. En total, sumando los ataques de los sicarios, los narcoterroristas fueron responsables de 289 atentados, con un saldo de más de 250 muertos.

Y entre esas víctimas hay que mencionar a Jaime Pardo, candidato a la presidencia, el precandidato y casi seguro ganador Luis Carlos Galán, el min justicia Jaime Pardo Leal, la explosión de un avión con 89 personas porque se creía que en el viajaba César Gaviria, sucesor de Galán, el asesinato de los periodistas Jorge Enrique Pulido, del escritor Héctor Abad y el ya relacionado Guillermo  Canos y la voladura de numerosas sedes políticas, de las instalaciones de El Espectador en Bogotá y Vanguardia Liberal en Bucaramanga, el edificio del Grupo Radial Colombiano en Medellín, y Drogas la Rebaja, el Edificio Mónaco, donde vivía Escobar.

Los carteles llegaron a ser tan poderosos que impusieron que en la Constitución de 1991 se prohibiera la extradición. 

No hay nada en nuestra historia, que mas daño haya causado: Sa barrieron loas fronteras éticas imponiéndose el “todo vale “para enriquecerse se volvió punto de honor ser amigo de un mafioso y mas si se es invitado.

Y la sociedad colombiana está permeada por descendientes de esos mafiosos que blanquearon sus fortunas y hoy manejan sectores importantes del país.

Jairo Ruiz Clavijo

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