Así pasó: 1934. Managua, dos actores y el exterminio

Reunion del General Somoza y el General Sandino en la presidencia. Foto autografiado por el general Somoza para el Generl Sandino. Esa misma noche le General Sandino fue asesinado por ordenes de Somoza. Foto LA PRENSA/INCA

Por Jairo Ruiz Clavijo

Somoza sale de la casa de Arthur Bliss Lane, Embajador de Estados Unidos quien acaba de darle su apoyo incondicional para matar a Sandino.

Sandino llega a cenar en la casa de Sacasa, Presidente de Nicaragua y le cuenta los problemas en la cooperativa de Wiwilí donde el y sus soldados trabajan la tierra hace mas de un año.

Somoza explica a sus oficiales que Sandino es un comunista, enemigo del orden, que tiene escondidas muchas mas armas de las que entregó y discute con ellos si lo envenenan, le pegan un tiro, lo derriban del avión en que debe regresar o lo matan en emboscada en las montañas.

Sandino explica al Presidente que Somoza no lo deja trabajar y sobre el creciente poder de la Guardia Nacional y le advierte que pronto Somoza lo quitará para sentarse en el sillón presidencial.

Somoza termina de resolver los detalles y se despide de sus oficiales.

Sandino termina de beber su café y se despide del Presidente.

Mientras Somoza va a escuchar el recital de la poetisa peruana Zoila Rosa Cárdenas, Sandino parte hacia la muerte y es acribillado en un lugar llamado La Calavera, sobre el camino. Solo.

Esa misma noche el coronel Santos López escapa de una trampa en Managua. Con una pierna sangrando, séptimo tiro en sus años de guerra, trepa por los tejados, se descuelga, salta tapias y finalmente emprende una espantosa caminata por la vía del tren, hacia el norte.

Al día siguiente hay una matanza al por mayor en las montañas porque Somoza manda arrasar la Cooperativa de Wiwilí. La Guardia Nacional ataca por sorpresa y extermina a los campesinos que fueron soldados de Sandino y ahora estaban sembrando tabaco y plátanos y tenían un hospital a medio hacer. Se salvan las mulas, pero no los niños.

Poco después se celebran banquetes en homenaje a Somoza en la Embajada de Estados Unidos en Managua y en  los clubes de alta sociedad de León y Granada.

El gobierno decreta una amnistía general para todos los delitos cometidos desde la víspera del asesinato de Sandino.

Oficialmente, el crimen no existió.

(Sofonías Salvatierra, Sandino  la tragedia de un pueblo, Madrid, Talleres Europa, 1934)

Jairo Ruiz Clavijo

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