¡Abismo a la vista!

Por Octavio Quintero, El Satélite

La violación del derecho a una información veraz e imparcial alcanzó tal vuelo que ya se tornó irreversible.

El precepto de informar veraz e imparcialmente, distinto a la libertad de pensamiento y opinión, se confunde y mezcla en la misión cotidiana de la prensa, convirtiendo la simple noticia en editorial, desde el mismo titular y consiguientes subtítulos y cuerpo informativo.

El resultado de este enfoque mediático no es tan inocente, pues, su práctica va creando en el imaginario social una predisposición mental que, casi siempre, va en contra de sus propios intereses. Como predicaba recientemente un tuiter, “el mejor producto del capitalismo es haber creado millones de pobres que se creen burgueses”.

Escribir una información y un editorial son cosas distintas. A la primera, la acompaña el derecho de los lectores a “recibir información veraz e imparcial”; en el segundo, en cambio, prima el derecho del autor a “expresar y difundir su opinión” libremente.

Tratar de enderezar el precepto, sería como tocar la piel de un quemado en tercer grado, pues, explotaría la socorrida censura de prensa.

Como en tantas otras circunstancias, como esas sentencias moduladas que le permiten al Gobierno seguir la violación por cierto tiempo, lo mejor, diría el pragmático, es dejar así.

Por el camino de dejar así, va el escándalo de la ñeñepolítica. Las evidencias del fraude electoral en favor de Duque que van aflorando, van convirtiendo el famoso Proceso 8.000 en un simple caso de baranda. Hasta reputados senadores alegan en favor de la legitimidad del Presidente porque el fraude no supera los votos con que Duque derrotó a Petro en el 2018: ¡Hágame el favor!

Fin de folio

¿Qué otra cosa esperar de un país que mata a los pobres invasores de predios urbanos y rurales, mientras pone a su fuerza pública a defender a los usurpadores de las tierras de campesinos e indígenas?

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