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Yo no insulto, ni tengo ninguna forma de patanería’: De la Calle

Por Yamid Amat, especial para El Tiempo, Bogotá

Foto: Mauricio León / EL TIEMPO

El aspirante a la presidencia Humberto de la Calle critica a Germán Vargas Lleras y a Álvaro Uribe.

Humberto de la Calle expresa su orgullo por ser un hombre de clase media, formado en la universidad pública.

“Lanza en ristre”. Así podría titular esta entrevista con el exvicepresidente, exministro y exjefe del equipo de paz, Humberto de la Calle, para definir su reacción frente a los ataques que contra él lanzó el también exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Desde afirmar que los acuerdos de paz correrían riesgo con Vargas Llerashasta asegurar que el líder de Cambio Radical dice falsedades e inexactitudes monstruosas.

¿Por qué quiere usted ser candidato presidencial?

Porque soy un arreglador de problemas grandes en la sociedad colombiana. Recuerde cómo con el entonces presidente Gaviria trabajamos para crear la Constitución del 91, progresista, garantista, moderna. Y, ahora, lo que logramos en La Habana: después de 8 millones de víctimas ha terminado el conflicto; conozco el Estado y creo que todo eso me da experiencia para desarrollar un papel en la escena pública, me he formado para hacerlo. Además, tengo la responsabilidad de consolidar la paz durante el periodo del posconflicto que dirigirá el próximo presidente. Todo eso me conduce a poner mi nombre a consideración de los colombianos.

Germán Vargas Lleras dijo que usted utilizó las conversaciones de La Habana para hacer política…

Esa es una afirmación delirante. Cuando nadie le apostaba al proceso de paz, pensar que yo estaba fraguando una candidatura sobre una base tan deleznable es realmente inverosímil. En La Habana lo que vivíamos era una especie de montaña rusa: a las 8 de la mañana yo pensaba que íbamos a firmar y a las 6 de la tarde estábamos en crisis; y la crisis se mantuvo permanente hasta el último día; la decisión de ofrecer mi candidatura la tomé después de haber concluido mi tarea en La Habana.

En diciembre del año pasado, el Presidente dijo públicamente: “les agradezco a los miembros de la delegación que han terminado su trabajo”, y allí empecé a sentir apoyo ciudadano, el respaldo del Partido Liberal y de otros partidos, y de estudiantes, de grupos sociales, y es eso lo que me condujo, con base en mi experiencia, a ofrecer mi candidatura.

¿Y se siente usted satisfecho con lo que se logró?

Yo creo que es exitoso, aunque algunos colombianos piensan que no; se hizo una negociación sensata y equilibrada, se liquidó un conflicto que solo produjo dolor y muerte, y ahora, por fin, estamos viviendo en una nación sin Farc.

Se hizo una negociación sensata y equilibrada, se liquidó un conflicto que solo produjo dolor y muerte.

En muchos países que lograron la paz interna, el posconflicto fue más difícil de desarrollar que el conflicto. ¿Aquí será igual?

Sí, y de hecho lo que estamos viendo es una situación difícil y accidentada; nunca pensamos que fuera un camino de rosas, pero estoy viendo dificultades de diversa índole. Problemas jurídicos, la implementación de los acuerdos; la deserción de Cambio Radical, el Estado paquidérmico, pero vamos en el camino correcto.

Pero ¿usted ve en riesgo los acuerdos?

Sí. Hay riesgos. Hay una invitación de algunos miembros del Centro Democrático a “volver trizas el acuerdo”, y el mismo partido quiere modificar los elementos esenciales del mismo; ese es un mensaje que pone a trepidar todo lo hecho. Así como todo lo que ha dicho y hecho Cambio Radical.

¿Incluye usted a Germán Vargas Lleras como un riesgo para la paz?

Claro; en el fondo, lo que muestra son supuestas preocupaciones con base en afirmaciones incorrectas, algunas categóricamente falsas, otras tremendamente exageradas; genera pánico entre la población y preocupaciones inexistentes. Él tiene una posición de animadversión al proceso que calló durante siete años desempeñándose como ministro y vicepresidente de la República.

Ante el rompimiento político del presidente Santos y Germán Vargas, ¿usted aspira a que el Presidente vea ahora con más simpatía su candidatura presidencial?

No, yo aspiro a que el Presidente mantenga su neutralidad, no estoy vistiéndome de candidato oficial, tengo un enorme agradecimiento con el Presidente porque siguiendo sus instrucciones logramos poner fin a este conflicto, pero me siento en libertad de generar una plataforma nueva que mantenga lo correcto y adecuado de la administración actual, que permita construir sobre lo construido, pero que haga rectificaciones y modificaciones importantes; me siento en una postura política independiente y ajena a cualquier condicionamiento.

Usted ha dicho que los terceros financiadores del conflicto deben ser considerados también dentro del proceso. Ese es uno de los puntos que critica Cambio Radical…

Sí, pero parte de una base falsa; Vargas Lleras lo que dijo es que 45 millones de colombianos quedamos sujetos a la Jurisdicción Especial; eso es una monstruosidad, no solo una exageración enorme sino una falsedad; a la Jurisdicción tienen que acudir solo los autores determinantes de los crímenes más graves, y los demás pueden presentarse o no y seguir con la justicia ordinaria.

Pero tengo entendido que contra terceros hay muchas investigaciones…

Hay 15.000 compulsas de copias que involucran empresarios. Realmente el verdadero contrasentido del doctor Vargas Lleras es el siguiente: pensar que es mejor la jurisdicción ordinaria con las penas más altas que la jurisdicción especial que consagra beneficios, cuando no son responsables de crímenes graves.

Cuando la JEP vaya a juzgar a terceros financiadores, ¿los llamará?

Llama solo a los autores determinantes de los crímenes más graves, a los demás no.

¿Qué son factores determinantes?

El señor que financió una masacre.

¿Cómo sabe la JEP quiénes fueron?

Hay suficiente información, Comisión de la Verdad, sobreabundancia de testimonios, incluso provenientes de la Jurisdicción de Justicia y Paz, del proceso del gobierno anterior, donde hay claridad bastante adelantada.

¿Qué opina de la descalificación de Vargas Lleras al tribunal de paz?

En el pasado había una disyuntiva entre paz y guerra, ahora la disyuntiva es entre paz y miedo; los doctores Uribe y Vargas quieren fomentar el miedo, se acude a las emociones, se evita la discusión racional, todo eso con propósitos electorales. Es realmente una mezcla de mentiras, de miedos y de insultos.

Vargas Lleras tiene una posición de animadversión al proceso que calló durante siete años desempeñándose como ministro y vicepresidente de la República.

¿Qué significa usted como candidato y qué significa Vargas Lleras?

Yo significo un hombre de clase media, producto de la universidad pública que no recibió palancas ni apoyos excepcionales, ni pertenece a élites, ni tiene apellidos notables ni piensa que hay una especie de derecho hereditable o genético a desempeñar la Presidencia de la República, que cree fervientemente en la visión liberal de la sociedad, en el pluralismo, que tiene fe en el diálogo, en la no discriminación, en la reconstrucción del tejido social y la reconciliación. El papa Francisco nos entendió mejor que nosotros mismos cuando dijo: “Este es un camino que conduce a la reconciliación”, hay un enorme mensaje espiritual en esto; el perdón pertenece a cada quien, el perdón no lo puede imponer el Estado, pero la reconciliación sí puede ser producto de un marco de convivencia.

Si usted llegara a ser presidente, ¿cuál sería su primer objetivo?

Contar todos los días menos muertos y menos pobres. Poder dedicar toda la energía nacional no a la guerra sino a la lucha contra la inequidad, a la búsqueda a través de la educación de mayor productividad y competitividad, más crecimiento económico, pero un crecimiento incluyente, no solo el crecimiento abultado de las grandes empresas sino sobre la base de una mayor repartición de la riqueza, una capacidad de acceso de los colombianos a los servicios públicos en materia de salud y educación. Es una filosofía que yo llamaría liberalismo igualitario.

¿A qué atribuye usted que en múltiples reportajes que concedió esta semana el doctor Vargas Lleras, usted haya sido el gran objetivo de sus críticas?

Me siento muy halagado.

¿Halagado?

Claro que sí.

¿Por qué?

Usted mismo lo ha dicho en su pregunta.

Pero lo criticó y sugirió inclusive su supuesta simpatía con las Farc…

Es una posición absolutamente falsa. Yo soy un demócrata y tengo claro mi camino ideológico; no hubo concesiones ideológicas en La Habana, yo desafío a cualquiera que me muestre en el acuerdo de La Habana dónde hay desviaciones socializantes, y no las va a encontrar; ellos seguirán también por su camino. “Cada loro en su estaca”; en mi caso, son caminos totalmente diferentes.

¿Y todas las demás observaciones de Germán Vargas Lleras?

Son falsedades categóricas, hay exageraciones, hay desinformación, muchas de sus preocupaciones fueron resueltas hace tiempo; el tema de los ‘falsos positivos’ fue resuelto, el tema del cierre de las listas fue resuelto el 15 de agosto, hay muchas aseveraciones del doctor Vargas Lleras que no están actualizadas y me parece que no ha hecho el esfuerzo de ponerse al día.

¿Por qué sectores de la opinión pública piensan que usted sería un buen presidente, pero que es pésimo candidato?

Es posible, no lo niego. Yo no soy un político profesional ni tengo clientela, yo no utilizo los tradicionales métodos de la política, pero yo me siento hombre de Estado, y con toda la capacidad, conocimientos y experiencia para dirigirlo.

Si usted es elegido candidato presidencial y si el doctor Vargas Lleras también lo es, ¿por qué la gente debería votar por usted y no por el doctor Vargas Lleras?

Yo soy quien garantiza una sociedad abierta, pluralista, que cree en el diálogo, que no añora el centralismo, que no insulta, que no grita, que no tengo ninguna forma de patanería, que profundiza en los derechos y la autonomía de la provincia, que no discrimina, que no está cercano a formas de fanatismo ni autoritarismo. El camino que le conviene a Colombia es aprovechar el fin de una guerra para dedicar toda la energía a los problemas reales en un marco de liberalismo igualitario, que es la bandera que yo profeso.

El camino que le conviene a Colombia es aprovechar el fin de una guerra para dedicar toda la energía a los problemas reales.

Eso sería si la gente decide su opción, ¿y si decide la opción Vargas Lleras?

En sus últimas declaraciones, el doctor Vargas muestra que en el fondo tiene un enorme desafecto por el acuerdo de paz, así se disfrace como pequeñas correcciones porque sus afirmaciones están rodeadas de un marco de imprecisiones y afirmaciones equivocadas y falsas. Eso muestra que hay una acción de desapego frente a lo que se está logrando en materia de fin del conflicto; y, en segundo lugar, porque hay una tradición en su ejercicio político ligada a la política tradicional, ligada al ejercicio de la autoridad sin límite, desconociendo el límite que emana de la dignidad humana, de una concepción bastante aristocrática de la sociedad colombiana, una forma de pensar centrada en ideas que ya son anacrónicas.

¿Usted cree que el retiro de Cambio Radical del Gobierno fue intencional de Germán Vargas Lleras para hacer oposición al presidente Santos?

Que fue intencional, no hay duda; lo grave es que ocurra después de siete años de silencio; ahí hay una explicación que aún falta. La tesis de que sí había habido unos pequeños escarceos, unos síntomas de que había cierta incomodidad no es suficiente para quien desempeñaba el segundo cargo de la Nación. Ha debido hablar con franqueza, públicamente, y decir: “Yo no comparto la esencia de este Gobierno” que es el acuerdo de paz.

¿El retiro de Vargas Lleras del Gobierno tiene un sentido electoral?

La reflexión mayor, en términos de responsabilidad política, es cómo justificar un silencio de siete años con la andanada de estos dos días. Yo no encuentro explicación.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO

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