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Y llegó la reforma tributaria

Por José Manuel Restrepo, Diario El Espectador, Bogotá

Reforma Tributaria. Foto El Espectador

Aunque a nadie le interesa ser gravado, sí era indispensable y es tranquilizante que el país pudiese tener por fin una propuesta de reforma tributaria. Aún esperamos que en el debate quede claro que es una reforma estructural, para no tener que repetir este mismo tema en dos o tres años, mucho más ahora que necesitaremos recursos adicionales para financiar no sólo el hueco fiscal actual sino los recursos que se requieren para el eventual posconflicto. Dicho lo anterior, y como lo ha expresado el exministro Juan Camilo Restrepo, es una lástima que esta propuesta no la hubiésemos conocido con mayor anterioridad para permitir un debate de mayor profundidad en el Congreso de la República y no mezclado con la discusión de los acuerdos de paz.

Es importante este debate, por cuanto tenemos encima a todas las calificadoras de riesgo pendientes de esta decisión y de un hilo el grado de inversión del país, que es una señal de confianza y un mensaje que evita el encarecimiento del costo de nuestro endeudamiento.

De lo que conocimos valoro no sólo la preocupación por generar nuevos ingresos, sino por responder, así sea parcialmente, a problemas de nuestro sistema tributario, como su inequidad, su ineficiencia y complejidad y la pérdida de competitividad tributaria, aun con respecto de países vecinos. Con lo que se anticipaba del sistema tributario vigente, logramos el absurdo de ser uno de los países en el mundo con menor recaudo tributario en relación al PIB, pero uno de los de mayor tasa de tributación empresarial. Como quien dice, son muy pocos los que pagan y los que pagan lo hacen en exceso.

Destaco la propuesta del monotributo para pequeñas empresas, entidades de comercio y profesionales independientes, no sólo porque es una práctica exitosa en países vecinos, como Perú, Argentina, Brasil o Uruguay, sino porque permite también la formalización tributaria y de seguridad social, así como empieza a atacar la evasión de IVA y renta en dichos negocios con una tarifa que es equilibrada.

De igual forma es de celebrar el fin del antitécnico impuesto a la riqueza y la intervención y puesta en cintura de cientos de entidades sin ánimo de lucro a través de la DIAN que se han dedicado por la vía de la falta de control a la evasión. Esperamos que el primero se reemplace por un bien diseñado impuesto a los dividendos en personas naturales, donde hay margen aún para actuar.

Dicho lo anterior, ninguna de estas medidas es fuente de recursos suficientes para responder por una necesidad fiscal de entre 10 y 20 billones de pesos que tiene el país. En otras palabras, y como lo expresan tácitamente las calificadoras, la reforma sin modificar IVA y renta es sosa.

En el segundo caso, aumentando la base y simplificando el cálculo tanto en personas naturales como jurídicas, y en el primer caso, inevitablemente aumentando la tarifa y gravando bienes adicionales. Obviamente, no faltarán quienes con criterio populista recomienden que no haya cambios del IVA, pero dicho camino de dividendos politiqueros no es buen consejero en el momento actual de nuestra economía. Aquí no hay sino dos vías: o aumentar bienes gravables y la tarifa, incluyendo la canasta básica y con devolución a estratos bajos, o aumentar la tarifa y gravar nuevos bienes sin afectar la canasta básica. De ambos, prefiero el segundo.

Con respecto a otros tributos, quedó pendiente la modificación de ese otro perverso tributo del 4 x 1.000, que todos los días destruye la posibilidad de reducir tanta transacción en efectivo y que desmotiva el ahorro y la inversión.

Finalmente queda una tarea pendiente por completar, donde siento que el proyecto todavía es débil y donde el Congreso puede actuar. Me refiero a sancionar con fuerza la evasión fiscal y, particularmente, actuar sin demora contra los paraísos fiscales. Como se ha señalado en el país, por ambos conceptos podríamos llegar a recoger hasta 50 billones de pesos anuales adicionales. Si sólo hacemos la mitad de la tarea, posiblemente la reforma no hubiese sido tan fuerte y financiaríamos las necesidades de hoy y mañana.

Aunque tarde, bienvenido el debate tributario.

ljrestrep@gmail.com / @jrestrp

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