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Viernes de la luenga lengua: Las onces / El lenguaje en el tiempo

Recopilación de Oscar Domínguez G.

Miguel de Cervantes Foto blogspot.com

“El algo” es la denominación paisa para lo que en Bogotá se llama “las onces”
Fernando Ávila (El Tiempo)
Experto en redacción y creación literaria

Las “onces” en La Casona, Bucaramanga
Foto lacasona.restaurante.com

Cita: “En El Buen Tinto los comerciantes del Voto Nacional toman el algo o compran mecato para el día”.

Comentario: este# pie de foto muestra la riqueza dialectal de nuestro país. “El algo” es la denominación paisa para lo que en Bogotá se llama “las onces”, y en Neiva, “las segundillas”, es decir, el refrigerio de la tarde. Y el “mecato”, lo que en Bogotá se llama el “fiambre”.
En la capital y otras ciudades de Cundinamarca hay desde elegantes salones de onces hasta ramadas sin paredes al borde las carreteras para cumplir esa cita gastronómica.

La palabra “onces” se usa también en Chile y Paraguay, y parece ser herencia de los primeros jesuitas que llegaron a evangelizar estas tierras.

Ellos usaban el conteo bíblico de las horas, en el que las seis de la mañana es la hora prima; las nueve, la hora tercia; las doce, la hora sexta, y así sucesivamente. En ese conteo, las cinco de la tarde es la hora undécima, o sea, las once, de donde surgió la denominación “onces” para el refrigerio de esa hora.

Una leyenda urbana dice que “onces” alude a las once letras de la palabra “aguardiente”, lo que no es más que una simpática coincidencia, que no corresponde al verdadero concepto de esta merienda, cuyos ingredientes principales son una bebida caliente y alguna harina.

Los niños de hoy llaman “onces” a lo que se llamaba en Bogotá “mediasnueves”, el refrigerio de la mañana.
Luis Lalinde Botero, en su gracioso Diccionario jilosófico del paisa, 1998, escribe que “algo” quiere decir ‘alguna cosa’. “Y alguna cosa puede ser desde un chocolate bien parviadito hasta the five o’clock tea”.
Favorita
Cita: “Quedó claro que muchos favoritismos no se cumplieron, pues la representante del Cesar, la gran favorita (a señorita Colombia), no quedó incluida”.

Comentario: “Favoritismo” es ‘preferencia dada al favor sobre el mérito’, mientras que “favorito” o “favorita” es quien ‘tiene la mayor probabilidad de ganar’. Así, si se habla de “favoritismo” no se alude a méritos, sino a palancas, lo que sin duda no era la intención del redactor.
Gazapos varios
“Podrás ganar un combo de 10 entradas a este súper evento”. Mejor: “superevento”. El prefijo (super) va pegado a sustantivo univerbal, “superintendente”, “supermodelo”, “superestructura”, y por ser, como todo prefijo, átono, no lleva tilde.

“Mil doctores más”. Mejor: “Mil médicos más”, ya que este titular se refiere a las becas que ofrece Cuba para estudiar Medicina, y no para cursar doctorado, nivel universitario que sigue a maestría en cualquier área del saber.
“Carmen Villalobos aprovechó para demostrar sus dotes de bailarina de reggaetón” (MSN). Mejor: “reguetón”, DLE, 2014.
ONCE, SEGÚN CUERVO

Ilustre y leído Fernando, uno de los fundadores de Colprensa con Jorge Yarce y Cadavid Correa Orlando, que los dioses de la gramática te mimen.
A propósito de tu columna “Las onces” del miércoles en El Tiempo, te comento:
No es por chicaniarte con la edición de 1881 que tengo de las Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano, del doblemente casto, (por casto, castizo, y casto porque solo comía carne en polvo o molida) del don Rufino José, pero el bogotano mataba y comía del muerto con “onces”, en plural.
Además de pegarles una vaciada de plaza de mercado a los que la utilizan en plural dice, para resumir, que “es obvio que habrá de decirse las onces, mis once”. La vaciada la tendrás que buscar, caballero andante. Od

Taller del Idioma, los puntos suspensivos
Abel Méndez (El Diario, Pereira)
LOS PUNTOS SUSPENSIVOS. «No hay peor ciego.… que Santos». El. Diario
Es un errorcito todo chiquito. Resulta que a los puntos suspensivos les sobra uno pues sólo son tres. Al mirar bien vemos que el primer punto es más grande que los otros tres lo que significa que el autor puso un punto seguido y después los tres puntos suspensivos, lo cual no es procedente. Pero sí puede poner los tres puntos suspensivos y luego una coma para mantener la minúscula de lo que sigue: «No hay peor ciego…, que Santos».

UNA MAYÚSCULA. «Que la popularidad del Presidente de la República…». El Diario. Este error es un poquitico más grande. Pero sólo tiene seis años porque la Ortografía de 2010 determinó que los nombres de los cargos se escriban con minúscula por importantes que sean: «… el presidente de la República»; «el papa Francisco». Las dos citas anteriores son del mismo autor. Hay una característica buena en él: usa las comillas angulares («»), las que la Real Academia Española solicita que sean utilizadas como primer entrecomillado.
Para los que no sepan cómo se consiguen estas comillas en el teclado: para abrir se mantiene presionada la tecla Control (Ctrl.) mientras se digita el número 174 y para cerrar se presiona la tecla mencionada mientras se digita el número 175.
MÁS PUNTOS SUSPENSIVOS. …acabo de enterarme de que el sábado viajo…
…imposible mi doctor: Usted será siempre el Presidente…
…si lizcachito pero ese Uribe es un indio peligroso… El Diario.

El oficio que están desempañando estos puntos suspensivos para iniciar oración no es función de ellos sino de la raya; los del final sí están correctos:
—Acabo de enterarme de que el sábado viajo…
—Imposible, mi doctor, usted será siempre el presidente…
—Sí, Lizcachito, pero ese Uribe es un indio peligroso…
Nunca se usan los puntos suspensivos pegados a la palabra siguiente. Para obtener la raya en el teclado se presiona la tecla control (Ctrl.) mientras se teclea el número 0151. En las tres oraciones precedidas de rayas hay dos correcciones por comas del vocativo, dos cambios de mayúsculas por minúsculas, una tilde y cuatro cambios de minúsculas por mayúsculas.

Agencia EFEFundéu – BBVA

Fundación del Español Urgente – fundeu.es
www.fundeu.es
Fundéu BBVA es una fundación patrocinada por la Agencia Efe y BBVA, asesorada por la RAE, cuyo objetivo es colaborar con el buen uso del español en los medios de …

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE
monedas, claves de escritura
Recomendación urgente del día
Ante las frecuentes dudas que se plantean acerca de la escritura adecuada de las cantidades monetarias, se ofrece a continuación una serie de claves.
1. Con el nombre

• Cuando se menciona la moneda sin ir acompañada de una cantidad, se escribe con su nombre y en minúscula: «El dólar cayó hoy frente al euro, pero subió ante el yen».
• Si va con un número, este puede ir escrito tanto en letras como en cifras, o incluso en algunos casos con una combinación de ambos: «Investigan la circulación ilegal de billetes legítimos de 100 pesos», «Fue arrestado cuando les ofreció cien pesos a unos menores» o «Las sanciones representan más de 7 millones de bolívares».
• Forman el plural regularmente: 100 yenes japoneses, 25 rupias indias, 500 colones costarriqueños.
2. Con el código ISO

• La organización internacional ISO ha establecido códigos de tres letras para todas las monedas, que se pueden utilizar como símbolos. Salvo en algunos usos técnicos, los códigos no resultan apropiados en general para mencionar en un texto la moneda en sí, sino que normalmente se usan acompañados de una cantidad escrita íntegramente en cifras (no en letras, ni mezclando cifras y letras: «25 USD», «256 789 EUR») o con una barra cuando se expresa la paridad entre dos monedas: «El EUR/USD cae tras el IPC de Estados Unidos».
• Aunque la propia ISO escribe el código tras la cifra, en América es frecuente y admisible que vaya antepuesto. En ambos casos se separa con un espacio de la cifra: «El petróleo abre en Nueva York a USD 42,82».
• Cuando va pospuesto, admite también los prefijos del sistema internacional, de modo que 500 kEUR son 5000 euros, y 5 MUSD son 5 millones de dólares.
3. Con otros signos y abreviaciones

• También se han establecido para muchas monedas ciertos símbolos ($, £, ₡, ₪), así como combinaciones convencionales de letras (Fr, zł, лв). Tienen aplicación sobre todo localmente y por lo general es preferible el código ISO. Salvo excepciones, esta forma tampoco resulta apropiada para mencionar en un texto la moneda en sí, sino que suele ir acompañada de una cantidad escrita íntegramente en cifras (no en letras ni mezclando cifras y letras).
• En España lo habitual es que el símbolo de la moneda se posponga a la cifra, y en tal caso va separado con un espacio: 15 €. Por el contrario, en América suele ir antepuesto, sin dejar un espacio: «El dólar cotiza estable a $15,419».
• El signo no se usa en conjunción con el código, como en «El Gobierno deberá pagar USD $178 millones», pues se estaría duplicando la unidad. Aquí podría haberse escrito «El Gobierno deberá pagar USD 178 000 000».
• Las Academias de la Lengua desaconsejan los símbolos que combinan letras con signos no alfabéticos (como US$), aunque excepcionalmente admiten C$ para el córdoba nicaragüense.
4. Combinaciones de letras, símbolos y cifras

• Cuando la moneda no se escribe por su nombre, no es aconsejable dar la unidad monetaria parte en letras y parte como símbolo: es mejor 250 USD o 250 dólares estadounidenses que $250 estadounidenses.
• No es aconsejable tampoco dar el número parte en cifras y parte en letras si la moneda se da como símbolo: $7 000 000 o 7 millones de pesos es mejor que $7 millones. Los símbolos pueden emplearse en expresiones matemáticas donde hay una operación: 35 EUR/h. Es preferible esta forma o el desarrollo (35 euros por hora) a mezclas como 35 euros/h.

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