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Ventajas del hombre al orinar sentado

Por Guillermo Romero Salamanca

Prostata agrandada Foto archivo GRS

Doña Mariela es una de las encargadas del aseo de los baños públicos en uno de los ejes comerciales más grandes de Colombia. Cada mañana debe trapear, pasar químicos para alejar olores y jabones para desinfectar las áreas de los orinales.

“Esas gotas de ácido úrico de los aspersores humanos son fatales. Los señores no tienen puntería y el permanente chorreo daña los pisos y hay que cambiar las tabletas cada cierto tiempo”, agrega.

“Hay que eliminar las manchas con bicarbonato de sodio, pero es necesario protegerse con guantes, con máscaras, gafas y ropa especial. Pero hay que ventilar bastante cuando se hace este trabajo, pero el daño sobre la baldosa es irreversible”, explica doña Mariela.

El inodoro o sanitario.
Foto GRS

“Además, los señores no se lavan las manos, ni antes ni después de orinar”, sentencia.

Ante la pregunta, ¿usted estaría de acuerdo con que se obligue a los hombres a orinar sentados, estaría de acuerdo? Ella, sin pensar lo mucho, lo aclara. “Lo que sucede es que ya es una vieja costumbre y sería muy difícil educarlos, pero sería ideal”, aclara.

Según un estudio realizado por investigadores del Departamento de Urología del Leiden University Medical Center (LUMC), hace tres años, en Holanda demostraron que los hombres deberían orinar sentados, ya que es beneficioso para su salud y para tener una vida sexual sana. (Lea el estudio publicado en Plosone.org -Inglés-)

Resulta, dicen los investigadores, que es más higiénico, no se salpica el baño y, desde luego, reduce las infecciones que se puedan originar.

Según los urólogos y sus estudios, al relajarse la próstata porque no se tensionan los músculos de la vejiga, mejora también la salud sexual de los hombres.

Y algo fundamental: lo agradecen las esposas, se evitan discusiones en reuniones familiares, cantaletas en almuerzos, regaños ante los hijos y nietos, reprimendas en los encuentros con compañeros de colegio, sermones en el desayuno, rapapolvos en las onces, diatribas antecitos de la misa, peroratas en las cafeterías, correcciones en el supermercado y canturreos a la hora de acostarse.

Hace unos años, en Alemania vendieron millones de unos aparatos que al levantar la tapa del inodoro, salía la voz del mismísimo canciller Gerhard Schröeder, quien decía: “!Hey!, mear de pie no está permitido aquí y será castigado con multa, por lo que si usted no quiere ningún problema, será mejor que se siente”.

Lo quisieron implementar en otros países como Inglaterra, con la voz de la reina, pero no funcionó y si en Colombia se obligara a implementarlo, sería un gasto inoficioso, porque las señoras, desde la sala, con un simple baladro, obligarían a sentarse a los caballeros.

 

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