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Venezuela: la economía y las restricciones a la prensa

Por: José Manuel Restrepo, Diario El Espectador, Bogotá

Las marchas de protesta en Venezuela contra el gobierno de Nicolás Maduro. Foto notilogia.com

En estos días puede ser conveniente evocar a Winston Smith, protagonista de la magistral novela de George Orwell, titulada 1984. Como toda novela distópica, es una puesta en escena de la sociedad que tendríamos si todo lo que nos atemoriza triunfara de manera permanente.

En dicha novela, Winston Smith trabajaba en el Ministerio de la Verdad y junto con él un ejército de personas se encargaba de rectificar las noticias pasadas, de forma tal que coincidieran con lo que dijera “El Partido”. Si “El Partido” había dicho antes, no importa si fue hace años, meses o sólo un par de días, que en abril las lluvias aumentarían y ahora, en abril, habría una gran sequía, se cambiaban todas las noticias de diarios y medios, y todos los registros, para que no quedara jamás evidencia de que “El Partido” se había equivocado. Winston Smith y otros como él, en la novela, se encargaban de tomar nuevas fotografías, cambiar las noticias del pasado día a día, destruían libros viejos que negaran la mentira y así reconstruían las evidencias a favor de lo que ratificara y dijera “El Partido”. Por ello, el lema principal de “El Partido” era: “Todo el que controla el pasado controla también el futuro. El que controla el presente controla el pasado”.

La novela en mención es una aterradora descripción de lo que puede pasar si permitimos en la sociedad que se viole la libertad de prensa, si fracasamos en el intento de evitar que alguien abuse de los medios de comunicación y los intervenga indebidamente, si no impedimos que los contenidos de los medios de comunicación estén controlados y censurados por los poderes del Estado.

Traigo el tema en cuestión porque, tristemente, en Venezuela parece revivirse la descripción de la novela de Orwell. Como lo expresó recientemente Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Venezuela, hace poco, hubo abuso a los medios y restricciones evidentes a la libertad de prensa con motivo de la multitudinaria marcha del 1 de septiembre. A muchos periodistas, por ejemplo, se les impidió la entrada a Venezuela con motivo de la marcha o, simplemente, no podían asistir a la misma y fueron notorios los actos de gobierno previos a la marcha, incluida la semimilitarización, para generar temor en la gente a participar.

La gente intenta expresar lo que vive. Foto caracteres.mx

La gente intenta expresar lo que vive en Venezuela.
Foto caracteres.mx

Pero, a pesar de las restricciones de las libertades, afortunada y desafortunadamente a la vez, la economía no perdona. La descomposición política, social y económica de Venezuela es de tal dimensión que sería muy difícil borrar el pasado y el presente de una nación que está colapsada.

Este año se espera una caída en el crecimiento del PIB percápita de cerca del 20 % respecto del dato de 2013 y, seguramente, habrá también deterioro en los próximos tres años. En el frente fiscal, la feria de abuso de gasto público, incluso en beneficio de naciones y gobiernos amigos, deja un déficit fiscal del -25 % del PIB y los ingresos tributarios son menos del 50 % de los que se tenían hace seis años. Derivado de la impresión de dinero para tratar de salvar el fatal escenario, el promedio anual de inflación, desde 2009 a la fecha, es de más del 70 %. Como resultado, el gobierno acude a controlar precios ficticiamente y ello ha llevado a unos niveles de escasez aterradores que hoy explican con creces la dimensión de las marchas. La síntesis de esta película de terror para Venezuela, que incluso podría ser el título de la misma, es el empobrecimiento como política de Estado.

Por eso, así algunos políticos en Colombia intenten esconder el impacto de las marchas, manipulando fotografías en las redes sociales, la realidad económica y social de Venezuela es de tal dimensión que ni los más experimentados protagonistas de la novela de Orwell podrían esconder el desastre económico de una nación que hoy da ejemplo al mundo al salir a las calles en millones de personas a pedir el referendo revocatorio ya.

Ojalá al gobierno de Venezuela aún le quede algo de sensatez para permitirlo.

Jrestrep@gmail.com 7 @jrestrp

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