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Venezolanos en Colombia: ¿cómo evitar una crisis humanitaria?

Por Ariel Echeverry (razonpublica.com)

Santos saluda migrantes venezolanos en la frontera de los dos países.

Tan antigua como los humanos, la migración ha obligado a muchos pueblos a repensarse como sociedad. Colombia no estaba preparada para recibir inmigrantes y hoy está ante el desafío de tratarlos como personas – no apenas como cifras-.

Un fenómeno antiguo

El pasado 6 de febrero, el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, afirmó en una reunión con el presidente Santos que su país podría destinar recursos para aliviar la situación de los inmigrantes venezolanos en Colombia.

Hoy los avances de la tecnología y de la información permiten que los procesos  migratorios tengan mayor visibilidad  que nunca. Pero la migración es tan antigua como la humanidad. Los movimientos migratorios han influido sobre el desarrollo de los pueblos y han condicionado la forma de relacionarnos, comunicarnos y organizarnos.

Cada país se ha visto obligado a reinventarse constantemente para dar respuesta a las necesidades de las personas que recibe. Estamos ante un fenómeno antiguo, irreversible e inevitable.

Colombia, país de emigrantes

Ministerio de Relaciones Exteriores.
Ministerio de Relaciones Exteriores.
Foto: Cancillería

Colombia, por ejemplo, se caracterizó durante mucho tiempo por ser emisor de migrantes. Las primeras oleadas migratorias de colombianos tuvieron lugar en los años 60 y 70. Luego, con el recrudecimiento de la violencia en los años 80 y 90, muchos otros trataron de buscar un mejor futuro en otras partes del mundo.

Los destinos predilectos para los migrantes colombianos fueron Estados Unidos, España y, no tan sorprendentemente, Venezuela. La bonanza económica de nuestro hermano país atraía tanto a los colombianos que alrededor de seis millones de personas llegaron a cruzar la frontera.

Pocos habrían pensado entonces que Colombia se convertiría en un destino escogido por un inmigrante para vivir mejor. La llegada de inversionistas millonarios y el auge del turismo aportaron a este cambio. Según la Asociación Colombiana de Viajes y Turismo, Colombia pasó de tener 1.195.000 extranjeros visitantes en 2007 a tener 2.698.000 en 2016.

Más allá de las discusiones acerca del modelo económico y político de Venezuela, se debe recordar siempre que el país está recibiendo personas y no cifras.

Ese aumento del 126 por ciento en el turismo se explica por el trabajo conjunto de los últimos gobiernos: la nueva percepción de seguridad que trajo el gobierno Uribe, y desde luego, el impacto internacional que tuvo la firma del acuerdo con las FARC en el gobierno Santos.

Pero ninguno de los dos gobiernos pensó seriamente en una estrategia migratoria. Bajo el gobierno Santos los esfuerzos se limitaron a adoptar una política pública para los colombianos residentes en el exterior, que se materializó en el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 “Prosperidad para todos” y en el programa Colombia nos Une liderado por la cancillería. También se creó la Unidad Administrativa Especial Migración Colombia mediante el decreto 4062 de 2011.

Entre otras cosas, esta política integral buscaba administrar de forma eficiente las remesas internacionales y trabajar por el retorno de nacionales, la gestión operacional de la migración y la coordinación internacional en materia migratoria.

No estamos preparados

Pero todos esos esfuerzos se han quedado cortos en el actual escenario.

La idea de que Colombia pudiera ser un país receptor de migrantes fue subestimada incluso desde el mismo diseño de la política y su alineamiento con las tendencias internacionales.

En el mundo, los migrantes aumentaron en un 41 por ciento en los últimos 15 años: alrededor de 240 millones de personas. Eso ha obligado a discutir, por ejemplo, el modelo de integración europeo y los controles migratorios en Estados Unidos.

Pero lo que antes era materia de análisis académico se ha vuelto una realidad, y Colombia no está preparada para recibir inmigrantes. Más allá de las discusiones acerca del modelo económico y político de Venezuela, se debe recordar siempre que el país está recibiendo personas y no cifras. A cada individuo que llega se le deben garantizar sus derechos fundamentales y su bienestar general.

Este se ha vuelto un tema prioritario para muchos municipios, alcaldías y gobernaciones. En las grandes ciudades, cada vez oímos más las historias de miles de inmigrantes que venden sus productos en los sistemas de transporte masivo o en los semáforos. Otras ciudades, como Arauca, Cúcuta o Maicao tienen el reto de recibir a diario aproximadamente a 15.000 personas.

La creación de la tarjeta de movilidad fronteriza, con una vigencia de dos años a partir de su expedición, buscaba exclusivamente facilitar y permitir el ingreso de los venezolanos al territorio nacional con el fin de transitar por la zona de frontera y abastecerse de víveres y medicinas. Pero los venezolanos no han tenido más opciones que quedarse en Colombia.

La oleada migratoria de venezolanos se ha desbordado y estamos ante el comienzo de una gran crisis humanitaria que podría causar enorme daño en la estabilidad política y social del país.

Los retos que vienen

Inmigrantes venezolanos.
Inmigrantes venezolanos.
Foto: Defensoría del Pueblo

Surgen entonces tres preguntas:

  • ¿Cómo garantizar el acceso a servicios básicos, hospitales, centros de alimentación, vivienda, atención escolar entre muchas otras condiciones que ni siquiera los propios colombianos tienen?
  • ¿Cómo controlar los delitos conexos que inicialmente se dieron en zonas de frontera, pero que hoy en día ya son sistemáticos y generalizados a lo largo y ancho del país?

Estamos hablando –entre otros- de la configuración de bandas criminales, el aumento del contrabando, el narcotráfico, el tráfico de armas y de animales, la trata de personas, la prostitución, la mendicidad, el aumento de enfermedades de transmisión sexual y la drogadicción.

Frenar la entrada de nuevas personas o deportar a los inmigrantes serían paliativos poco efectivos y sostenibles en el contexto colombiano
  • ¿Cómo contener y evitar los brotes de violencia, xenofobia, y rechazo social de algunos colombianos y líderes políticos? De cara a las elecciones presidenciales, es importante recordar que el hoy candidato Germán Vargas afirmó en su momento que las viviendas gratuitas del gobierno Santos no eran “para los venecos”, aprovechando políticamente la popularidad de ese rechazo.

Algunos pensarán que se debe frenar la entrada de nuevas personas, deportar a los inmigrantes, buscar el apoyo de organismos internacionales como la ACNUR u OIM, o simplemente construir muros a lo largo y ancho de las fronteras. Todas estas medidas son paliativos poco efectivos y sostenibles en el contexto colombiano.

La oleada migratoria de venezolanos se ha desbordado y estamos ante el comienzo de una gran crisis humanitaria que podría causar enorme daño

El país está reprobando en materia migratoria, justamente por que no se ha consolidado una real política integral migratoria desde la perspectiva de un país receptor. Las estrategias que se adopten deben ser efectivas para que la migración no se convierta en sinónimo de problema y retraso, sino que sirva como un activo importante en el desarrollo del país.

La construcción de una política pública con enfoque diferencial para la gestión migratoria es urgente y necesaria. Debemos entender que estamos ante un fenómeno natural y que la sociedad colombiana debe repensarse de forma multicultural. No solo somos un país receptor de migrantes venezolanos. También están llegando a Colombia migrantes africanos, asiáticos y de muchas otras partes del mundo, algunos para quedarse y otros para continuar en busca de mejores condiciones de vida.

*Director del Programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Buenaventura – sede Bogotá. Profesor e investigador universitario de varias universidades en las facultades de Ciencias Jurídicas y políticas, Humanidades y Ciencias económicas y administrativas. Consultor para entidades públicas y privadas. Director de la Fundación Consultores Internacionales. Correo: ariel.echeverry@consultoresinternacionales.org y aecheverry@usbbog.edu.co

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