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Van y vienen

Por Carlos Alberto Ospina M.

Los expresidentes de Colombia. Foto semana.com

No es fácil inferir cuáles son las motivaciones de algunos para aspirar al poder ejecutivo. Por descarte existe una inclinación natural a la figuración pública en virtud de la percepción positiva de sí mismo o la sobrevaloración de las condiciones de liderazgo. En ciertos casos se observa el deseo de acumular bienes a cualquier precio y en otros contextos, la intención de continuar con el nepotismo que ordeña al erario. La sucesión en el mando, tanto desde el punto de vista de los partidos y las castas políticas, como el impertinente “título de continuidad” heredado por diferentes familias, niega el patrón sobre pluralidad y libertad de escogencia. Nada más antidemocrático, contrapuesto e impopular que el ejercicio del poder arbitrario.

 

¿Cuál es la lógica de varios gobernantes? Convencer a los más débiles, sustraer el concepto de fondo, promover el argumento general y evitar la reflexión individual. Aquellos que actúan así viven lejos del racionamiento, perdidos del enfoque afín con los principios e incapacitados para aceptar la oposición. De esta forma, se diluye el significado de la igualdad y las diferencias sociales entre extremos, llámense de izquierda o derecha, republicanos o demócratas, unionistas o laboristas; entre otras variables que buscan someter al pueblo. Entonces, el discurso del resentimiento subraya la negación del otro. Ahí la ambigüedad doctrinal de la voz activa.

 

De golpe esas preferencias definen el perfil y las reales inspiraciones de quienes están a la cabeza de las distintas organizaciones políticas. Una por una, el desorden moral y la falta de coherencia filosófica destruye la confianza de la gente. A causa de esto confunden desaliento con apatía, conformismo con indiferencia, marchas con legado ideológico, corrupción con cupos indicativos, liderazgo con odio e IVA con beneficios sociales. La dignidad pérdida es la máscara de poner y quitar de acuerdo con las circunstancias.

 

Otro elemento presente en la vida pública es el ánimo de figuración adherido a la picardía. ¿Quién con un mínimo grado de sensatez se echa encima la ineptitud y el desgreño de otros? La codicia apaga la lucidez.

 

El tour cotidiano por las páginas, los titulares y las redes sociales de las “ías” (Procuraduría, Fiscalía, Contraloría y Auditoría General de la Nación) permite analizar los roles y reconocer las sombras de simples dirigentes:

 

“Auditoría de la Contraloría cuestiona calidad, durabilidad y soporte técnico de algunas vías terciarias, financiadas con regalías.”

“Angustiante llamado de Medicina Legal por violencia contra la mujer.”

“$150 mil millones suma desviación de recursos en la EPS Saludcoop, durante su intervención, revela la Contraloría.”

“Puente Hisgaura, en Santander, tendría problemas adicionales a los de su ondulación…Contraloría encuentra nuevas irregularidades.”

“Procuraduría abre investigación contra ex gerentes de Fondo de Adaptación por irregularidades en la construcción de Puente Hisgaura”

“Desarticulada banda conformada por militares activos, retirados y civiles, dedicada a tramitar de manera irregular pensiones a miembros de las Fuerzas Armadas.”

“En Medellín y Armenia fueron capturadas 9 personas señaladas de comercializar ilegalmente medicamentos.”

“Procuraduría pide que se suspenda construcción de carretera en zona del Páramo de Pisba.”

“Capturados ocho militares por su presunta participación en el homicidio de campesino en Arauca.”

“Procuraduría destituyó e inhabilitó por 12 años a exgobernador de Vichada por irregularidades en construcción de sede del Ciner.”, etcétera, etc…

 

Unas cuantas décadas de gobierno representativo y los problemas se repiten como eco interminable. El país logró avanzar gracias a la perseverancia, el talento y la bondad de los colombianos. La mayoría de guías políticos han sido inferiores a la grandeza de la nación afectando el desarrollo integral, el tejido social y la justicia con equidad. Evidente, el líder que comprenda y produzca el sonido innegable de las intenciones políticas caminará derecho; no obstante, las adversidades en el ejercicio del poder. Allí radica el valor, el reconocimiento y la disposición para ajustar el origen.

 

 

Enfoque crítico – pie de página. De la misma manera que nos une la algarabía y la inconformidad deberíamos ir tras la huella biométrica del juicio auténtico, la ilusión y la construcción conjunta de la patria anhelada.

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