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Valorización de la corrupción

Por William Giraldo Ceballos

El alcalde y un desastre llamado Transmilenio. Foto elespectador.com

¿De qué sirve descubrir y apresar a los corruptos si no se recupera el multimillonario robo de Bogotá a manos del combo Nule-Moreno, si el alcalde Peñalosa se propone ahora meterle la mano-otra vez- al bolsillo ciudadano ?

El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa pretende cobrar a los ‘bogoteños’ de las clases sociales 4,5 y 6 la bobadita de $1.9 billones para ejecutar 25 obras “inaplazables” que requiere la ciudad.

Un combo corrupto.
Foto static.iris.net.co

La Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría y los jueces descubrieron las “irregularidades” y el valor del robo.

Los Moreno, los Nule, Julio Tapias, Hector  Zambrano -el repartidor del dinero- directivos del IDU y otros funcionarios están en la cárcel, pero ¿dónde está la plata?

Con esos recursos se podrían financiar las obras que beneficiarán también de ahí para abajo  a las otras tres o cuatro clases sociales que viven y usan la ciudad.

Pero también cabe preguntarse ¿a dónde va a parar la plata de los impuestos, los múltiples impuestos, sobretasas, multas y comparendos que se pagan en la capital?

Por ahora lo más notable, lo que puede observar el ciudadano es que el presupuesto que debate y aprueba el Consejo Distrital es solo para el botín burocrático de la ciudad y sus multicolores chaquetas, mientras la ciudad permanece bloqueada por un tráfico infernal, sin policías de tránsito, con las mismas vías, aunque ampliadas por pedazos.

Los buses del SITP y los carros viejos se chocan y se varan por cualquier cosa y no hay grúas para despejar las vías. Nadie informa cuánto se recauda mensualmente por sobretasa a los combustibles que está destinada a la construcción y el mantenimiento de las calles y de sus huecos. Por algo le dicen a Bogotá  “huecotá”.

La protesta de los vendedores ambulantes. Informalidad laboral para sobrevivir.
Imagen eltiempo.com

Nadie informa cuánto suman las multas de tránsito, lo recaudado por impuesto a los vehículos, los impuestos de semaforización y de rodamiento, el predial, los de Industria y Comerciop, de publicidad, de avisos, la ‘tasa bomberil’ que pagan las aseguradoras. Pero tampoco se prohibe que se vendan más carros, que no se desechen o “chatarricen” miles de carros, camiones y volquetas  con más de 20 y hasta 50 años de uso.

Hasta ahora lo más notable de la administración Peñalosa son las obras ejecutadas en videos de computadora en tercera dimensión  que se presentan en los noticieros de televisión.

La chaqueta y la escarapela de todos los burócratas borgoñonas parecen ser el único signo demostrativo de que la administración genera empleo mientras la ciudad nada en la informalidad y la desesperanza.

¡Y el alcalde Enrique Peñalosa pensando en cobrar valorización!

 

 

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