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Tierras, campesinos y ruralidad

Por Absalón Machado C.* (razonpublica.com)

Es un tema esencial para Colombia y hay diferencias de fondo entre los candidatos. ¿Será que al fin vienen los cambios de los que tanto se ha hablado en estos años?

 

Visiones encontradas

Las propuestas de los candidatos presidenciales muestran diversos matices ideológicos que van desde el extremo de la modernización neoliberal ortodoxa que mantiene el statu quohasta el de la izquierda radical que busca cambiar el modelo económico.

Las propuestas para la ruralidad están impregnadas de esas posiciones ideológicas:

  • Iván Duque encarna la subvaloración de lo rural que mantiene el statu quo y aumenta la desigualdad, la concentración de la propiedad y el menosprecio de lo campesino. Le preocupa sobre todo el desempeño productivo.
  • Germán Vargas pretende acentuar el modelo actual mediante el desarrollo empresarial.
  • Sergio Fajardo y Humberto de la Calle optan por una modernización para cerrar las brechas entre lo rural y lo urbano. De la Calle, de acuerdo con los postulados del Acuerdo de La Habana, complementa sus propuestas con las de la Misión Rural.
  • Gustavo Petro es el único candidato que propone abiertamente cambiar el modelo de desarrollo y romper con el estilo modernizante actual –extractivista, rentista y altamente desigual–.

Este análisis de las propuestas de los candidatos con respecto al sector rural se basa en los documentos programáticos publicados por ellos y omite las respuestas ofrecidas en debates y entrevistas.

Los diagnósticos

En los programas de los candidatos hay más generalidades que ideas precisas sobre cómo se llevarán a cabo las propuestas y la manera como estas pueden modificar las condiciones y el desarrollo del país.

  • Iván Duque no tiene un diagnóstico del problema rural. Solo menciona la informalidad como un enemigo tenebroso, sin explicar a qué se refiere con ello. Deja la sensación de que lo rural no es importante y de que allí no existen problemas preocupantes.
  • Vargas tiene algo más cercano a un diagnóstico del campo: crecimiento lento, baja productividad y carencias notorias en la dotación de bienes y servicios; inseguridad jurídica, brechas campo-ciudad y una creciente dependencia alimentaria producida por las importaciones.

Se trata, no obstante, de un diagnóstico de carencias bien conocido, y su preocupación es la muy lenta modernización del campo. No se mencionan la desigualdad, la distribución de la tierra, la inequidad, el problema social rural ni las deficiencias institucionales.

Gustavo Petro es el único candidato que propone abiertamente cambiar el modelo de desarrollo
  • Fajardo no presenta un diagnóstico, sino que adopta el que está implícito en el Acuerdo de La Habana. Le preocupa la poca modernización del agro y la escasa dotación de bienes públicos, pero no entra en aspectos más concretos.
  • De la Calle es más cuidadoso con el diagnóstico. Aborda de manera precisa y bien fundamentada temas como la tenencia de la tierra, la productividad, la pobreza, la presencia del Estado, la desigualdad alarmante, la injusticia social, el desplazamiento forzado y el despojo de tierras.
  • Petro, sin un diagnóstico concreto del problema rural, se ocupa de temas como el extractivismo, el latifundio improductivo, la precariedad y no sostenibilidad de las economías campesinas, las desigualdades entre campo y ciudad, el uso del agua y la deforestación. No menciona el Acuerdo de La Habana, pero algunas de sus propuestas están allí.

Encuentre en Razón Pública Acuerdo sobre desarrollo rural en La Habana: de dónde saldrá la tierra

Las propuestas

Firma de los Acuerdos Paz con las FARC.
Firma de los Acuerdos Paz con las FARC.
Foto: Presidencia de la República

Las diferencias entre los candidatos son notorias, y la diferencia principal radica en la incidencia sobre el desarrollo que se les atribuye a los problemas identificados.

La tabla siguiente muestra las líneas básicas de las propuestas de cada candidato:

Candidato

Propuesta

Iván Duque

No hace enunciados generales más allá del propósito de modernizar el campo manteniendo el statu quo. Su visión modernizante consiste en articular a los pequeños productores con la agroindustria.

Germán Vargas Lleras

Propone una política agropecuaria integral basada en 7 pilares:

  1. Política de Estado a 2030;
  2. Seguridad jurídica de la propiedad privada y legalización de la tierra;
  3. Régimen tributario especial;
  4. Flexibilización laboral;
  5. Modernización y rehabilitación del campo;
  6. Provisión de bienes públicos para cerrar brechas rural-urbanas;
  7. Mujer como motor de crecimiento de la familia del campo.

Sergio Fajardo

Propone una transformación del campo enmarcada en la agenda de una agricultura innovadora y productiva que adopte el enfoque de cadena de producción, transformación y distribución.
Humberto de la Calle Propone una reforma rural integral que consolide una clase media rural pujante y emprendedora y que convierta al campo en protagonista del desarrollo. Se centra en el territorio con políticas diferenciadas.
Gustavo Petro Propone cambiar el modelo extractivista, reducir la inequidad entre las actividades productivas en el campo, detener el aumento de potreros, monocultivos y deforestación, así como disminuir la concentración de la tierra.

 

-En términos generales, las propuestas de Duque se limitan a:

  • Asuntos crediticios;
  • Provisión de bienes públicos;
  • Seguros;
  • Incentivos fiscales a inversiones productivas;
  • Modernización y tecnificación del Ministerio de Agricultura;
  • Enfoque de cadenas agroindustriales;
  • Seguridad jurídica para la inversión;
  • Protección de la propiedad, y
  • Campañas para el consumo saludable de bienes colombianos.

De sus 162 propuestas solo hay ocho específicas para el campo, que se quedan en simples enunciados.

-Vargas Lleras propone un modelo agroempresarial en el sector (con la adherencia de los pequeños productores y campesinos, dos categorías sin definición), donde el campo parece más un parche para buscar votos.

Pretende modificar los criterios de la unidad agrícola familiar (UAF) sin aclarar su propósito; quiere promover las zonas Zidres haciendo énfasis en la seguridad jurídica y anuncia, sin mayor precisión, la adopción de un sistema de catastro moderno. Propone estímulos tributarios para la inversión en el campo. Sus propuestas no se diferencian mucho de las que ha practicado el gobierno de Santos.

Lea en RP: La lucha por la tierra y las Zidres: un debate en términos de hace 50 años.

-Las apuestas de Fajardo y de la Calle consisten en una modernización mínima que cree condiciones para resolver los problemas de fondo. Sus enfoques más sociales y participativos se alejan de la modernización a ultranza de Duque y Vargas Lleras, quienes ven en el empresariado la vara mágica para salir de la pobreza y emprender un crecimiento más dinámico y sostenido.

Es preocupante que los candidatos no analicen la viabilidad financiera de sus propuestas.

– Petro propone un cambio en el modelo de desarrollo modernizante y en la organización del campo, que propician la desigualdad y la concentración de la tierra, así como la marginación de las comunidades rurales.

Lea en la revista: La escandalosa concentración de la propiedad rural en Colombia

El campo y la paz

En relación con el Acuerdo de La Habana,

-Duque no se compromete con él –ni lo menciona en su programa–, aunque por otra parte haya dicho que le haría tres modificaciones (tocantes a la conexidad del narcotráfico, la erradicación de cultivos ilícitos y el acceso al Congreso de exguerrilleros sindicados de delitos muy graves).

-Vargas Lleras acepta el Acuerdo con las precisiones o restricciones que le introdujo la Corte Constitucional, pero en materia rural no le produce mayor entusiasmo.

-Petro tampoco lo suscribe, pero retoma una serie de temas incluidos en él, como el catastro multipropósito y el impuesto predial con tarifas crecientes según el tamaño del predio. Igualmente propone trasformar el latifundio tradicional, el énfasis en las economías campesinas y la asignación de tierras (3 millones de hectáreas) provenientes de la ganadería extensiva o sin uso actual a campesinos víctimas.

También menciona el cierre de la frontera agrícola, el cumplimiento de la función social de la propiedad y la democratización del acceso a la tierra, la construcción de infraestructura productiva para economías campesinas, el tratamiento de mercados campesinos y de insumos, el ordenamiento territorial (en torno al agua) y el suministro de bienes públicos.

En general, son muchas propuestas sin estrategias claras para ponerlas en práctica.

-Fajardo y de la Calle se comprometen expresamente con la completa implementación del Acuerdo. Las propuestas de De la Calle son tomadas en gran parte del Acuerdo y del informe de la Misión Rural. Fajardo agrega algunos elementos, como el énfasis sobre la innovación y la educación, sistemas diferenciados de seguridad social para campesinos, indígenas y afros, y el papel estratégico del agroturismo.

Los vacíos

Muchas de las propuestas, además de ser necesarias para avanzar en el desarrollo del campo, son viables, aunque no todas en el corto plazo. Por ejemplo, la mayoría de las propuestas del Acuerdo de la Habana necesitarían de un plazo medio o largo –y eso con dudas sobre los recursos y la capacidad institucional para llevarlas a buen término-.

Por eso es preocupante que los candidatos no analicen la viabilidad financiera de sus propuestas y que no tengan en cuenta los cambios institucionales necesarios. Se quedan en ideas vagas, como la de Duque con el Ministerio de Agricultura o los enunciados de De la Calle sobre el fortalecimiento de la Agencia Nacional de Tierras.

Lo mismo ocurre con la política de Estado para la agricultura de Vargas Lleras y su idea de un proyecto de ley agropecuaria: no permite prever en qué consistirá ni cuál será su alcance.

Buena parte de las propuestas son repeticiones o adaptaciones de ideas de las dos últimas décadas.

En Petro hay una ausencia notoria de propuestas sobre las instituciones del sector rural; Fajardo guarda silencio sobre el tema.

El vacío institucional, tanto nacional como territorial y regional, sigue siendo un obstáculo enorme para el avance del sector, incluso para alcanzar una modernización mínima. El desarrollo del Acuerdo de La Habana está mostrando la incapacidad estatal para lograr cambios básicos en el sector agrario.

Con excepción de la propuesta de Petro – donde además no queda claro cómo se llevaría a la práctica- no tenemos muchas ideas novedosas, ni muchas esperanzas de un cambio significativo en el sector rural.

Buena parte de las propuestas son repeticiones o adaptaciones de ideas de las dos últimas décadas, y son una muestra de la poca atención que el país le ha dado al campo y a sus problemas. No se ha logrado crear una conciencia ciudadana y política sobre la importancia de un sector rural moderno, estable, dinámico, incluyente, democrático en el acceso a bienes, tecnologías y recursos, con menos desigualdad y mayor participación en la toma de decisiones.

* Consultor, especialista en desarrollo rural.

 

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