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Tiempos de austeridad

Por Guillermo Romero Salamanca

El Vaticano cortó en este verano del 2017 el agua de sus fuentes, tanto en la plaza de San Pedro como en el resto del pequeño Estado. El anuncio se conoció también por la grave sequía por la que atraviesa Italia, donde diez regiones han pedido que se les declare en “calamidad”.

Ante la situación, en la Santa Sede se tomaron urgentes medidas y luego los medios de comunicación ha dicho que se pretende, también, estar “en sintonía con las enseñanzas del papa Francisco, que en la encíclica Laudato Si recuerda que la costumbre de malgastar y tirar ha alcanzado niveles inauditos”.

“El agua potable y limpia representa una cuestión de importancia principal, porque es indispensable para la vida humana y para sostener los ecosistemas terrestres y acuáticos”, escribió el Papa en la Encíclica.

SUS EJEMPLOS DE AUSTERIDAD

Cuando en marzo del 2013 fue nombrado como Pontífice vinieron sus primeras acciones sobre austeridad. Primero, quiso tomar el nombre de Francisco, santo que vivió en pobreza y luego pidió que le dejaran vivir en la Residencia de Santa Marta, donde podría ahorrar más en los gastos de la Santa Sede.

Les solicitó también a sus compatriotas y familiares que no realizaran viajes para su posesión y que más bien donaran ese dinero a organizaciones de caridad.

Su austeridad se conoció desde el primer momento. No se colgó al cuello la cruz pectoral de oro pontificia, sino que empleó su crucifijo de siempre, que aún porta, con la imagen del buen pastor reflejada en él.

Cuando era obispo de Buenos Aires se le recuerda como un viajero del metro y autobús para llegar a los sitios donde desarrollaba su misión pastoral.

ES NECESARIA LA AUSTERIDAD

Después de su viaje a Brasil, en una improvisada rueda de prensa con los periodistas que le acompañaban en el avión aclaró: “No podría vivir solo en el palacio, no es lujoso. El apartamento pontificio no es tan lujoso, es amplio y grande, pero no lujoso. Pero yo no puedo vivir solo o con un pequeño grupito. Necesito a gente, encontrarme con la gente, hablar con la gente”.

“Cada uno debe vivir como el Señor le pide que viva. La austeridad, una austeridad general creo que es necesaria para todos, para todos los que trabajamos en el servicio de la Iglesia. Hay muchas tonalidades de austeridad, cada uno de buscar su camino”, indicó en aquella oportunidad.

UN VIAJE DE TRANSPARENCIA

Para su viaje a Colombia ha solicitado varias veces austeridad y transparencia en los gastos que se realicen, según ha manifestado monseñor Fabio Suescún, coordinador de la visita pastoral.

Desayunará, cenará y dormirá en la Nunciatura Apostólica, con las mismas condiciones de todos los que viven allí. De igual forma, ha pedido que sus almuerzos en Villavicencio, Medellín y Cartagena sean los más austeros posibles.

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