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Tacaño elogio de la pobreza

Por Oscar Domínguez Giraldo Giraldo

Niño pobres y felices Imagen You Tube

En un abrir y cerrar de ojos, el extrovertido actor italiano Roberto Begnini (el de La vida es bella) ganador de varios “Oscares” de Hollywood, puso de moda la pobreza. Hizo el reconocimiento la vez que le agradeció a la “mia mamma” que en lugar de juguetes le hubiera regalado una espléndida pobreza en su niñez.

 

La condición de pobre tiene sus ventajas:

 

Quien disfruta de la pobreza tendrá  que quemarse las pestañas estudiando y camellando, como lo hizo Begnini,  para hacerse a un paraguas bajo algún sol laboral. Nada le será  regalado. Todo tendrá que procurárselo a mordisco ventiado.

 

El de escueta cuenta bancaria no tiene que lidiar con secuestradores. (En teoría, claro).  Si usted cae en alguna pesca milagrosa de la guerrilla, el Romaña de turno tendrá  que gastarle desayuno, almuerzo y comida  y prestarle pa’l bus que lo devolverá  a la nunca bien ponderada libertad.

 

Imagen noticiasdeyucatán.com

El escaso de billete puede figurar sin miedo en el directorio telefónico de la localidad. Los pillos no reparan en un sujeto tan anónimo que figura en las páginas blancas. No gastan pólvora en gallinazos.

 

Con toda la plata que tienen, platudos como Bill Gates nunca podrán  producir un minuto de 61 segundos, ni fabricar un arco iris proletario, as¡ sea de dos colores. Asi la plata pa qué.

 

Los pobres morirán sin el estrés que producen esas “culebras” que se quedan con la quincena, previa perentoria notificación de los diestros abogados del área jurídica.

 

Para mirar una salida o puesta del sol no se exige presentar tarjeta de crédito, ni acreditar la condición de cibernauta o marinero de internet.

 

Si usted no está podrido en la plata, felicitaciones: nadie aguarda que esté dos metros bajo tierra, para caerle a la herencia.

 

Sin plata, disminuye sustancialmente el peligro de que se encuentre en el camino con una bala perdida.

 

Un pobre sin úlcera  no tiene que someterse a ninguna anoréxica dieta que le permita pasar por el ojo de una aguja y ganar el cielo, privilegio reservado a los ricos.

 

¿Cuándo ha visto usted un limosnero estresado? Si ni siquiera se la tienen que ver con los funcionarios de impuestos.

 

En vez de finca con trabajadores que hay que pagar cada ocho días, usted adopta un potrero o una manga distinta cada fin de semana … y los que instalan allí su picnic para devorar

un fiambre estrato tres, con hambre estrato seis.  El dueño del predio que pague nómina e impuestos.

 

Sin plata, usted tiene menos amigos, pero los pocos que le quedan durarán más que un dolor de muelas.

 

Cuando en la misa dominical el funcionario respectivo le exija la ofrenda, usted puede hacerse el loco. Eso no amplía la temporada en el purgatorio. Dios aprieta pero no ahorca.

 

Consuélese pensando que ni los más ricos se pueden poner más de un vestido a la vez. Con esta conmovedora carreta, el fallecido padre García Herreros les ordeñaba plata a los ricos. Su sucesor, el padre Dieguito Jaramillo lo hace bien en el mismo campo.

 

Claro que la pobreza es más cómoda y llevadera cuando la padece el prójimo.

 

Lo único malo de la pobreza es que lo agarra a uno sin plata. Lo decía un millonario, García Márquez.

 

No sé a quién le oí decir que pobre es el que necesita más de lo que tiene. Y como soy millonarios en tiempo libre, me voy a disfrutar de mis ocios.

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