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Suspendida y a juicio Presidenta de Brasil

Diario El Tiempo- Agencia EFE

Foto O Globo

El vicepresidente Temer la reemplazará durante los próximos 180 días

Rousseff será notificada este jueves y dará declaraciones a la prensa a las 10:00 hora local.
A falta de la votación como tal en la plenaria del Senado, el sentir de la mayoría de senadores, según sus pronunciamientos y una encuesta del diario O Globo, es el de abrir un juicio político contra la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, que tendrá que dejar su cargo por un máximo de 180 días mientras se practican las pruebas pertinentes. (Lea también: Michel Temer, el vicepresidente de Brasil hábil y astuto)

En ese lapso, Rousseff, de 68 años y heredera política del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, fundador del Partido de los Trabajadores (PT), será reemplazada por el vicepresidente, Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el cual oficializó su salida de la coalición de gobierno el pasado 29 de marzo. (Análisis: Otros gobiernos también lo hicieron)

Según la encuesta de O Globo, 53 senadores estarían a favor del juicio político de destitución o impeachment, 23 estarían en contra y cinco no opinaron, concordando con los discursos emitidos en la sede del Senado en Brasilia. Con sólo 41 que voten a favor, se abrirá el juicio.

Cuando se habían cumplido las primeras 12 horas de la sesión, 34 senadores que habían ocupado la tribuna declararon su inclinación a aprobar el juicio. En contra solo se habían pronunciado nueve oradores, pero el resultado que se insinuaba aún no podía ser considerado definitivo, pues el pleno del Senado tiene 81 miembros y es necesaria una mayoría simple de 41 votos para aprobar el proceso. (Además: Dilma, la dama de hierro en el ocaso)

Algunos de los senadores que hablaron por el PT en contra del proceso fueron Ángela Portela, Jorge Viana y Fátima Bezerra. También se pronunciaron Telmário Mota, del Partido Democrático Trabalhista (PDT), y Vanessa Grazziotin, del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), unas de las pocas formaciones que permanecen en la menguada base política de Rousseff.

En sus discursos, insistieron en la tesis de que en Brasil está en marcha un “golpe contra la democracia”, a pesar de que este miércoles mismo el Supremo Tribunal Federal (STF), en su carácter de tribunal constitucional, avaló el desarrollo del proceso al negar un último recurso intentado por la Abogacía General de la Unión (AGU), que defiende a Rousseff.

La demanda exigía la “nulidad” de todo el proceso y alegaba para ello supuestos “vicios” detectados desde el propio inicio, pero fue negada por el magistrado Teori Zavascki, uno de los once miembros del tribunal.

El principal argumento de la demanda era un supuesto “desvío de finalidad” cometido en diciembre por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, un declarado adversario de Rousseff que aceptó a trámite las denuncias contra la presidenta.

En su decisión, Zavascki indicó que los alegatos de la defensa de Rousseff, que acusa a Cunha de actuar por “venganza”, están basados en información periodística que puede ser fácilmente contestada.

“No hay cómo identificar en un sinfín de titulares un conjunto probatorio capaz de demostrar, de forma jurídicamente incontestable, que aquellas iniciativas (de Cunha) hayan superado los límites de la oposición política, que es legítima, y hayan herido la validez del proceso de impeachment”, dijo el magistrado. (Lea: Nueve momentos clave de la crisis del gobierno de Dilma Rousseff)

En el Palacio del Planalto, situado en la acera opuesta al Senado, a medida que avanzaba la votación y se percibía su posible resultado, Rousseff aceleraba la mudanza de las pocas pertenencias que aún conservaba en su despacho.
Cuadros y adornos

Según comprobó la agencia Efe, objetos de la mandataria, como cuadros o adornos, fueron llevados este miércoles hacia el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial en la que se atrincherará durante el eventual juicio político.

También han sido instaladas unas cercas en torno a la rampa que conduce desde la acera hasta el primer piso del Planalto, en previsión de que hoy, una vez notificada de la decisión del Senado, Rousseff abandone la sede de la Presidencia, que deberá tener a Temer como nuevo inquilino.

Rousseff, junto a su jefe de Gabinete, Jaques Wagner, llegaron a asomarse a una de las ventanas del palacio y pasaron un tiempo observando esos preparativos. La rampa cercada ahora con vallas tiene una simbología importante en la política brasileña, pues es tradición que por ella suba un presidente cuando inicia su mandato, pero que baje solo cuando concluye su gestión.

Fuentes oficiales han dicho que en los últimos días ha habido polémicas al respecto en el seno del Gobierno, pues hay quien cree que Rousseff debería bajar por esa rampa mañana, aunque otros dicen que eso transmitiría una imagen de derrota y fin de mandato.

Los defensores de esa última opción sostienen que Rousseff aún puede recuperar el poder si fuera absuelta en el juicio que previsiblemente abrirá el Senado, el cual puede durar los 180 días que inicialmente estaría suspendida de sus funciones.

Por otro lado, se supo que Temer recién definirá a su gabinete cuando Rousseff sea apartada del cargo. En las últimas semanas se han barajado diferentes nombres para ocupar carteras en un posible gobierno de Temer, entre ellos el expresidente del Banco Central Henrique Meirelles como titular de Hacienda y el senador Romero Jucá, quien podría asumir el Ministerio de Planificación.

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