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Sobrevivió a la guerra en Colombia y hoy falleció en Washington

Revista Corrientes/Diario El Espectador, Bogotá

Zulima Palacio Villegas (q.e.p.d.)

La periodista colombiana Zulima Palacio Villegas falleció esta tarde en la ciudad de Washington tras la dura lucha libra contra el cáncer que la sorprendió hace cuatro años, pocas semanas después de su jubilación en la Voz de América.

Se sometió al doloroso tratamiento que le permitió sobrevivir para contar su historia periodística  al diario El Espectador de Bogotá y cuando alistaba maletas para visitar a su familia en Bogotá el pasado 27 de febrero sufrió una recaída de la enfermedad que obligó su hospitalización hace tres semanas  hasta su fallecimiento esta tarde.

En Bogotá trabajó con la revista Cromos, el Diario El Espacio, el Noticiero Cinevisión y cuando viajó a Estados Unidos  fue corresponsal de Caracol Radio simultáneamente con su trabajo en la Voz de América.

A continuación el reportaje publicado mediados de 2013 en Diario El Espectador

 

Sobrevivió a la guerra y al cáncer

24 Jul 2013 –
La reportera de La Voz de América habla de su experiencia cuando ejerció en el país y de cómo se fue al extranjero un día gris de mayo de 1987 para salvar su vida. Dice que enfrentó a la muerte.


“Cuando me dijeron que tenía cáncer, fue como si me hubieran dado una trompada en la cara. Quedé atolondrada”, dice Zulima Palacio./ Cortesía

¿Cómo surgieron las ganas de ser periodista?

De chica soñaba con ser escritora, hablar con mucha gente interesante y viajar mucho. La palabra periodista todavía no estaba en mi vocabulario. Pero he logrado todo lo que soñaba y algo más.

¿En dónde fueron los primeros pinitos en este maravilloso oficio?

En un puesto de revistas busqué la Cromos y el nombre del director. Llamé y por pura suerte la secretaria no estaba ese día y el entonces director, Augusto Calderón, contestó directamente el teléfono. Creo que se quedó mudo cuando se encontró con un mocosa de 18 años pidiéndole que le diera una oportunidad para ser periodista.

¿Qué es lo que encanta del periodismo?

Algún escritor una vez dijo que el periodismo es el servicio militar del escritor. Y lo es. Creo que lo que más me gusta del periodismo es este interminable aprendizaje diario de la vida, de la gente, de los gobiernos y sus gobernantes. Esta carrera que tanto he amado me ha permitido conocer algunos de los protagonistas de la historia, me ha permitido viajar por unos 60 países y tener una deliciosa independencia mental, física y espiritual.

¿Cuáles fueron sus primeros logros en el periodismo colombiano?

Recuerdo eventos imborrables de nuestra historia: estaba trabajando en el Palacio de Nariño cuando el M-19 lo bombardeó; la primera bomba cayó frente a mi ventana, sobre la calle 8ª. Y estaba trabajando en la Embajada estadounidense, charlando con William Giraldo por teléfono desde Caracol, cuando estalló un carro bomba frente a la Embajada, sobre la calle 12.

¿Por qué decidió irse para EE.UU.?

Durante mis últimos cuatro años en Colombia le hice la corresponsalía a La Voz de América en español. Por supuesto enviaba a diario los eventos mas importantes del país, bañado en sangre de violencia bajo una total anarquía entre guerrilla, militares, paramilitares y narcotraficantes. A uno de esos grupos, que no supe nunca cuál, no le gustó lo que yo escribía. Me hicieron llamadas anónimas, destrozaron mi apartamento por dentro y me persiguieron más de una vez. Me fui a La Voz de América en Washington una semana gris de mayo de 1987.

¿Qué llegó a hacer como periodista?

Siento que lo mejor de mi vida periodística lo logré en los últimos 15 años, escribiendo sobre temas ambientalistas. Soy buzo maestro y hago documentales de vida marina. Cuando los documentales comenzaron a salir muy bien, La Voz de América me trasladó a la sala de redacción en inglés, que escribe para el mundo entero, y me entrenó para formar parte de un reducido grupo de “videoperiodistas”, viajando por el mundo sola, con mi cámara y equipo de edición.

¿Hay mucha diferencia entre nuestro periodismo y el de ellos?

Creo que sí. Y la diferencia fundamental es de recursos. Muchos de los periodistas tienen muy buena formación académica, se les paga bien y con mucha frecuencia se les permiten días y semanas para preparar una buena historia, lo que a su vez hace que los informes sean de una excelente calidad. Los medios en general no se dejan intimidar tan fácilmente por grupos políticos o comerciales y la violencia contra periodistas y medios es prácticamente inexistente, lo que no ocurre en Colombia.

¿Cuándo piensa regresar a su “casa”? ¿O piensa quedarse en las orillas del río Occoquan?

Llevo 25 años enfrentada a profundas nostalgias por Colombia y no sé si algún día se me quitarán. Hago arepas con queso por lo menos tres veces a la semana, preparo los mejores fríjoles paisas en este país y me como un mango diario antes del desayuno. Cada vez que puedo voy a Colombia a visitar a la familia. Pero mi sueño de regresar permanentemente parece cada día más distante.

¿Cuál fue la primera imagen que se le vino a la cabeza cuando le dijeron que tenía cáncer?

Como si me hubieran dado una trompada en la cara. Quedé atolondrada pensando: ¿y por qué yo? No hay cáncer en toda la familia y ¡yo soy muy sana! Llamé a mi marido y le pedí que me tuviera listo un ron con coca-cola doble. Le conté todo y me emborraché esa noche llorando en su hombro.

¿Ha sido esta su mayor experiencia de vida?

Sin duda ha sido una experiencia muy interesante y una de las más intensas. Enfrentarse a la muerte cara a cara, a la luz del día y en plena conciencia, no es nada fácil. Pero mirarle a la cara, sonreír y sacarle la lengua ha sido el reto de mi vida.

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