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“Siguiente pregunta”

Por Octavio Quintero, El Satélite

El presidente Juan Manuel Santos y la Vicepresidenta del Premio Nobel, Berit Reiss. Foto eltiempo.digital

 

Según las versiones de prensa, el presidente Santos consideró ofensiva la pregunta que le hizo la periodista de RCN, Karla Arcila, sobre las versiones que circularon en su momento, y se mantienen flotando en torno al premio Nobel de Paz que le concedió el Comité de Oslo, presidido por la exministra noruega, Kaci Kullmann Five, exdirectiva, también, de Statoil, petrolera noruega con intereses en Colombia.

La noticia indica que tanto el presidente Santos como la primera ministra noruega, Erna Solberg, están indignados y en su defensa dijeron, por parte de Santos, que “es lo más absurdo que he escuchado”, y por parte de la señora Erna, que “uno no puede comprar un premio Nobel de Paz”… Pero ni lo uno ni lo otro niega, resulta imposible, que los intereses petroleros de la Statoil, entonces dirigida por la hoy presidenta del comité que otorga el Nobel de Paz, existieron y existen en Colombia.

El periodista del diario, ABC de Madrid, Ramón Pérez-Maura, develó, hace dos meses (09/10/16), los intereses de la petrolera noruega en Colombia (ENLACE), versión que cogió vuelo internacional y nadie en su momento rectificó o se consideró ofensivo a Colombia o Noruega.

Por supuesto, la versión de Pérez-Maura fue explotada por el expresidente Uribe, de “mala leche”, seguramente; pero la periodista de RCN, vocera en ese momento de los periodistas palaciegos de Santos en Oslo, estaba en todo el derecho de preguntarle al Presidente, en la forma respetuosa en que lo hizo, ¿qué podía decirle “a sus oponentes, especialmente al expresidente Álvaro Uribe, que ha dicho que el premio Nobel se compró por intereses noruegos?”.

Vivir para ver: nunca, en más de 50 años que llevo de ejercicio periodístico, había oído que un periodista pueda tener vedada la pregunta que pueda incomodar a su entrevistado. Todo lo contrario: lo que se ha dicho es que la noticia “es todo aquello que alguien quiere que no se sepa… Todo lo demás es publicidad”.

Lo digo porque no comparto, por supuesto, que el presidente Santos, dictando cátedra periodística, nos venga a decir ahora que el periodista “tiene la obligación de hacer filtros (…) La pregunta ofendió y dejó muy mal al periodismo colombiano. Esas preguntas no se hacen. Se los digo como periodista, no como presidente”.

En sermón tan corto hay un mundo de imprecisiones:

1).- Claro que el periodista tiene la obligación de hacer filtros, pero esos filtros son para no ir a incurrir en calumnias o injurias con el fin de entregar a sus lectores una versión informativa “veraz e imparcial”, como manda la constitución. Es decir, no se filtran las preguntas sino las versiones en todo aquello que pueda ser calumnia, injuria o no fehaciente.

Seguramente el “filtro” mencionado por el Presidente se refiera más bien a la autocensura, un estilo de periodismo más cuestionado que la censura, pues, si mediante ésta al periodista se le impone silencio, que la gente termina notándolo, mediante aquella, por lo sutil, la gente termina consumiendo noticias falsas o acomodadas o, tal vez, “filtradas” en el sentido en que lo dice el presidente Santos.

2).- Preguntar no es ofender, como tocar no es entrar. Ninguna pregunta, por dura que sea, que tenga asidero en alguna versión que flote en el ambiente de la opinión pública, puede estar vedada al periodista. Todo lo contrario, y como se lo precisaron al Presidente los periodistas palaciegos que le acompañaron a Oslo: “hacer las preguntas es su oficio”.

3).- Contrario a lo que dijo el Presidente, los periodistas que hemos sido reporteros, o “carga ladrillos” como dice la jerga, tenemos motivos para creer que la pregunta de la reportera, Karla Arcila, dejó muy bien sentada, en este caso, la independencia del periodismo colombiano que, no obstante estar invitado por el Presidente a Oslo, la periodista de RCN, en nombre de todos sus colegas, tuvo el coraje de preguntarle al Presidente lo que le preguntó, aunque se sabía de antemano que le iba a incomodar.

4).- El presidente Santos, nunca fue “carga ladrillo”, y por lo tanto, no tiene en su código de periodista el manual de un buen reportero que, basado en conjeturas, que por no haber sido refutadas en su momento, pueden darse como ciertas, y su deber es preguntar y preguntar en busca de la verdad verdadera. Así que eso de que “se los digo como periodista”, no tiene validez en cuanto que no se los puede decir como reportero, que sería el caso.

Fin de folio.- “Siguiente pregunta”, decía despectivamente el expresidente Álvaro Uribe cuando le resultaba incómodo el tema que le proponía el periodista palaciego.

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