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Si cierran el Congreso, Colombia ahorraría ese costoso gasto

Entrevista con el Presidente de Fendispetrol, Alvaro Younes, (II parte)

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La sobretasa a la gasolina es una ‘sinvergüencería’ que ante la falta de control los alcaldes municipales pueden usarla para organizar reinados de belleza.

Las libertades regulada y vigilada de los precios de los combustibles, son una incoherencia total.

Parece que estuvieran sobrando algunos poderes en Colombia…muy suavemente se quiere conducir el país a una falsa democracia.Si cierran el Congreso, los colombianos se ahorrarían ese costoso gasto.

Las afirmaciones son del Presidente de la Federación Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo, Fendispetróleo, Alvaro Younes, en entrevista con la Revista Corrientes en la cual analiza el manejo de las políticas gubernamentales en el sector de hidrocarburos.

¿Eso de la libertad vigilada y la libertad regulada no es una contradicción cuando cada mes sale una resolución que fija un precio de referencia?

“Es una incoherencia total para no ponerle un nombre más fuerte y más duro a las autoridades.

“No se puede en un país mantener un producto, de un solo productor de un artículo de la misma calidad, de la misma cantidad, obligando al sector que lo distribuye a tener precio libre y a otro sector que tenga que ser regulado.

“Eso, en términos generales y a simple vista, parece estúpido, pero ni la Superintendencia de Industria y Comercio se ha pellizcado de ese régimen que es donde debe estar vigilando”.

 ¿Si se lograr firmar un acuerdo de paz con los grupos armados, en el proceso del posconflicto a corto o mediano plazo, las compañías multinacionales  podrían llegar a Colombia a montar una infraestructura para competir con Ecopetrol?

“Debiera ser así, pero recuerde que esto es puro capricho de los gobiernos de turno. Lo único que queda regulado es eso. Aquí para entrar a buscar petróleo entra el que quiera, pero venir a establecer una competencia real y efectiva en precios de combustibles, no existe porque hay un solo productor y algunos beneficiados mayoristas y minoristas de esa política inercial, que no es activa, no es dinámica.

“Es inercial porque no hay competencia para decir esta gasolina es mejor que aquella o tengo una manera de bajar los precios frente a otros distribuidores.

“En ese estadio del posconflicto los países pueden sufrir su diferentes afanes y lo sabremos, pero lo ideal es que hubiese una competencia que no ha sido posible sino en el mero papel. Aquí dicen que hay libertad de importación, que hay libertad de tal cosa y de tal otra, pero eso no es así”

La sobretasa a la gasolina fue creada para financiar el sueño del metro de Bogotá pero se extendió a todo el país, qué se hace esa plata, quien la recauda y a quién se la giran?

“Hubiera quedado mejor la pregunta si usted dice: esa gran mentira dónde está?

“Cuando se crea la sobretasa a la gasolina, la teoría era para arreglar las mallas viales de los diferentes municipios porque el Estado no tenía recursos, pero ante una demanda el Consejo de Estado dijo que la Constitución Nacional no permite rentas de destinación específica y entonces le permitió a todos los municipios hacer fiestas, “ochas y panochas” con estos recursos.

“Hoy en día esos recursos se pueden gastar hasta en reinados de belleza si uno no tiene control, pero el impuesto está. Con esa sobretasa las ciudades más serias, como Bogotá, Medellín y Cali, utilizan un porcentaje de ella para sostener su malla vial, pero no la totalidad cuando debiera ser para lo cual fue creada, es decir para la totalidad de esas mallas viales.

“La sobretasa a la gasolina se usa hoy en día para el pago de nóminas y otros gastos. Se perdió la esencia, sin embargo los colombianos pagan más de mil pesos por cada galón de gasolina cada vez que tanquean sus vehículos.

“Ahora es imposible desmontarla porque los alcaldes dicen que ya tienen comprometidos esos recursos, pero en términos reales es una gran sinvergüencería”.

¿Algún estudio especializado dice que el precio real del petróleo, a partir del cual se da su rentabilidad es de $1.900, es decir menos de un dólar; por qué entonces el gobierno sostiene que ante la caída del precio internacional, el país marcha hacia una quiebra fiscal?

“No el país no puede ir a una quiebra por eso, salvo que si bajara por debajo de ese precio real, que además, 45 millones de colombianos que fueron convencidos de que si se hacía una fórmula de precios internacionales que reflejara que cuando el precio subiera subía y que cuando bajara bajaba, fueron engañados de una manera terrible porque nunca bajó el precio como debió bajar tal como sucede en todas las economías.

“Nosotros estamos teniendo unas medidas dictatoriales en términos económicos y eso puede ser peligroso.

“Nos asusta la guerrilla por un lado, pero los gobiernos actúan bajo los mismos principios. Eso me parece terrible en una democracia. Aquí, si el precio internacional del petróleo baja, el gobierno se empeña en no dar respuesta y a decir que no puede más. Sale a los medios y mete pánico para decir que se quebraría y que no hay como más.

“Cabe preguntarse entonces, dónde están las sanas políticas, dónde están los argumentos con los cuales a la población se le invita a participar electoralmente.

“Los colombianos pasamos de $1.800 por galón de gasolina en el año 1998-1999 para llegar a los $7.900 que es el precio hoy en día y nunca han tenido ese beneficio, a pesar de haber sufrido terriblemente durante estos últimos doce años el constante aumento del precio de los combustibles.

¿Podría entenderse entonces que el gobierno tiende la trampa desde cuando se estableció esa libertad regulada de precios de los combustibles y se metió como un solo “impuesto global” la serie de gravámenes que se recaudaban como impuestos nacional, departamental, el municipal y el de carreteras o caminos vecinales?

”Así es. Además era temporalmente y debían haber desaparecido porque uno de los principios de esos impuestos era que con el cambio de la Constitución Nacional, una vez se efectuara la descentralización, se eliminaba, pero se siguió cobrando. Es como todo, como el cuatro por mil.

“Hay muchos impuestos que uno no sabe para qué. El aspecto más aberrante de las finanzas públicas es que el Estado no hace nada para que no se las roben, ni persigue a los que se las roban, pero quiere obligar a la población a tributar cifras gigantescas.

“Eso no puede seguir pasando. Aquí no habrá paz mientras el Estado siga pensando que sus mentiras son piadosas y no hace nada por moralizar la administración pública que es la responsable de manejar la plata que pagan todos los colombianos.”

¿En el amacice que se está viendo de las tres ramas del poder público, cuál es el papel que juega el Congreso de la República?              

“Ya llevamos varias décadas viendo que el Congreso es una figura en parte decorativa. Sé que hablar así me ha costado muchas enemistades, pero es así porque los congresistas hacen lo que dice el Ejecutivo y eso lo que quiere decir es que si cierran el Congreso, los colombianos se ahorran ese costoso gasto de funcionamiento porque igual hacen lo que dice el gobierno y al hacerlo así, nos está sobrando uno de los poderes porque como se aprueba todo capricho que quiere el Ejecutivo, pues sobra uno y estamos ad portas también –y ojalá haya un cambio- que el otro poder también hiciera lo mismo.

“Entonces, aunque yo soy antidictatorial y tengo una estructura intelectual en desacuerdo con las dictaduras, observo que muy suavemente se quiere conducir a estos Estados democráticos a una gran mentira y a una falsa democracia.

“Si los poderes no actúan independientemente están sobrando. Evitémonos ese costo y el Estado ganaría más. Es mejor, tal vez, un Estado eficiente bajo un solo parámetro, que estar dándoles gusto a más de 270 congresistas, a miles del sistema judicial. Más bien que se pongan unas normas, que el gobierno actúe con parámetros democráticos.

“Pareciera que estuvieran sobrando algunos poderes en Colombia. Si se va a hacer lo que quiere el Ejecutivo, sobran el legislativo y el judicial”.

¿Es decir, a diferencia del populismo gubernamental en Venezuela, en Colombia estamos en las mismas?

“Claro, igualito. Sólo que lo de allá lo pintamos como un Estado Dictatorial de izquierda y aquí un Estado dictatorial de derecha, pero es lo mismo. Acuérdese que ya Platón lo decía: ‘los extremos se unen y terminan pareciéndose’ y es lo más grave”.

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