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Sergio Fajardo al final del túnel

Por Diego Calle Pérez

Sergio fajardo Foto elcolombiano.com

El final se acerca. Pocos días quedan del mandato de Sergio Fajardo. Solo construyo parques bibliotecas y no consolido el movimiento compromiso ciudadano. Hoy la fachada se cae como la biblioteca España. Pareciera todo se esfuma. Todo lo que quisieron transformar no se ve avanzar. Caminaron como cangrejo. Daban dos pasos adelante, tres para atrás.

Esta semana y cada día se materializan más las dudas y aparecen las denuncias de la Antioquia más educada, que nos deja el más educado de los mandatarios que han pasado por la Gobernación de Antioquia. Con Sergio Fajardo la historia no existe y desconoce sus antecesores, pareciera todo empieza con su cuento que repetía como una profecía y se convirtió en premonición para anunciar su propio final. Llegamos cuando quisimos y nos vamos por que nos relevan los que siempre debieren permanecer por llegar con el respaldo y el aval de los partidos que se han consolidado por sus principios y sus estatutos.

Después de varios pasos en falso y de mucha creatividad jurídica, por parte de los abogados que defienden lo indefendible del matemático, que pareciera lo protege la procuraduría, la fiscalía, los del empresariado que lo respalda, no hacen sus comentarios los habituales escribanos como Pascual Gaviria, el que por pocos días estuvo amenazado y hoy vuelve a su Universo Centro y el hijo del salubrista que se ha dedicado a lo que más sabe hacer, escribir de escritores europeos.

No es cierto, aunque muchos lo dan por hecho, que Sergio Fajardo cambio paradigmas. Fajardo quiso imponer con su discurso falso de profesor un estilo que no le cuajo para nada en lo más mínimo en las subregiones de Antioquia. No se quiso untar de pueblo. No dimensiono la política porque él, ni es profesor de matemáticas, ni es político, fue un paracaidista que llego cuando a Corporación Región le faltaba el que representara la imagen novedosa que generará confianza en la ciudadanía. Sergio Fajardo poco le interesa la gente pobre. Se invento con sus amigos lo del Concurso Talento de Mujeres y hoy su propia esposa ni se ve, ni se le oye como cuando en la alcaldía.

Sergio Fajardo nunca busco relacionarse con Senadores y Representantes a la Cámara por Antioquia, no es de gestión por los pasillos del Congreso. No sabe la dimensión que tiene ser aliado de un Ministro y su mínima lectura de Gestión Pública no le dio elementos para relacionarse internacionalmente. Todo se lo hacían desde las oficinas del grupo Empresarial que lo rodea con su factoría desde Proantioquia, donde se planea que hacer con la Educación Antioqueña y sin medir los resultados, sino el cemento y la varilla para construir y reformar instituciones educativas que poco consolidaron en las pruebas saber.

Con su proyecto inmobiliario Sergio Fajardo y sus amigos más cercanos nos demostraron como la matemática les sirvió para medir cada uno de los miles de metros cuadrados que se hacían con el presupuesto de los impuestos que se recaudan en el departamento, olvidándose de lo más fundamental como el campo y la salud.

Con su ritual que acostumbro en su vestir, en su estilo de profesor de matemáticas, -que nunca ha sido decano y rector-, con su capuchino favorito, con su presente tan incierto, con su discurso de transparente, recto y sus predicadoras propagandas de ser el más trasparente y si se puede, con su silla de los jueves, queriendo vender esa imagen de sencillez, pero opulento y soberbio detrás de la cámara que lo muestra de lado y no de frente, hay pocos que se desviven por el matemático, que todo el pueblo Antioqueño sepa que Sergio Fajardo está más cerca del final del túnel.

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