Al instante

Salven la carrera 7.ª

Por "Poncho" Rentería, Diario El Tiempo, Bogotá

La "solución" de Peñalosa: llevar el caos de Transmilenio a la carrera séptima de Bogotá. Foto ytimg.com

Como tengo más de 50 años de vivir en Bogotá y fui caminante de la 7.ª por muchos años, me golpea pensar que será una avenida agresiva, con buses rojos del tamaño de un avión 747. Aterricemos: como está, desde la calle 12 a la 28, es un asco peatonal con mil ventorrillos, desorden y malos olores. No entierren la vieja 7.ª, la Calle Real. Y estoy en contra del proyecto de buses rojos, altísimos y rudos paraderos. Allí se repetirán los destrozos de la avenida Caracas, ahora fortín de fritangueros y bares de tangos y milongas de Gardel.

Los Campos Elíseos, de París, no tuvieron el sabor de la 7.ª en el centro. Gran paseo: desde el edificio de EL TIEMPO, en la esquina con la Jiménez al norte: parque Santander, edificio Avianca, almacén El Paraguas Rojo, librería Tercer Mundo, almacén Tía, cigarrería La Viña. En la 19, edificios Ángel y Carvajal & Cía. Y en la 7.ª con calle 20, la mejor cafetería del mundo, La Florida. ¡Oh, almojábanas que nunca olvidaremos! Me caminé tres mil veces la 7.ª, era exitoso vendedor de Carvajal & Cía. y me botaron por querer volverla Carvajal & Rentería.

No sepulten la 7.ª, tiene mucha historia. Recuerden la droguería Nueva York, en la 22; luego, el teatro Gaitán; en la 24 estaba El Cisne, espejos, mujeres agogó de medias negras, suéter negro, pelo revolcado, minifaldas pecaminosas. Luchaban por ser actrices de la televisión. A El Cisne llegaban a fumar unas viejas raras. Eran Rita Restrepo, Alicia Baráibar, Graciela Espeche, Ivonne Nicholls, Marta Traba, Gloria Zea, la seductora Dora Franco y una argentina que decía palabrotas, Fanny Mikey. Allí fumaban, en trío con Esther Farfán, dos tipos raros: el nadaísta Gonzalo Arango y un costeño de Aracataca que vestía de paño a rayas.

El septimazo iba hasta la calle 31, al teatro Coliseo y a Memorabilia, la tienda chic de Rafael Moure y Hernán Díaz, que venían de Nueva York y el Soho y leían a Henry Miller y al poeta maldito Jean Genet, al que descubieron por Jorge Gaitán Durán. Lo anterior son nostalgias. Lo que viene: el caos, trancones y la 7.ª al norte, enterrada como Armero. Según Scarlatti, tocará Tocata y fuga. Respetando el sentido futurista del eficiente Enrique Peñalosa, toca suplicar que no sepulten la leyenda bogotana. No entierren la 7.ª; deben lavarla, rescatarla, pero nunca enterrarla.

Email this to someoneTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInShare on FacebookPrint this page