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SAL…PICOR: En los lugares equivocados

Por Paco Peco, Pereira

Alexandra y Hernán Peláez "La Luciérnaga" que sí. Foto El Tiempo

PASANDO TARDE

El bombardeo noticioso de la llamada “radio hablada” abrió hace algunos años unos espacios recreativos en las tardes de Colombia que convirtieron la mezcla de humor y sátira en una buena alternativa para los oyentes y, por sobretodo para los automovilistas en los tortuosos regresos a casa por la lentitud del tránsito.

Pero vinieron  -como siempre- segundas partes no muy buenas, malísimas,  superlativamente malas.

“El Tren de la Tarde” tiene como personaje central a Manuelito Salazar. Le dicen “Manuelito” porque parece que es corto de estatura y de lenguaje. El “partner” de Guillermo Díaz a quien creían los oyentes “el hombre de las mil voces”, ya no las tiene y todas las imitaciones se parecen en el timbre de sus voces.

Le han dado palo a Jota Mario Valencia porque anima y desanima espacios de RCN en radio y televisión, pero no han encontrado el reemplazo adecuado para sacarlo  y así va a seguir como un segundo “Pacheco”, pero sin la gracia y la espontaneidad del primero.

“El Tren de la Tarde” es la tercera copia de “La Luciérnaga”, nacida del apagón de los años 90 bajo la acertada conducción del comentarista deportivo Hernán Peláez Restrepo y que mantuvo el primer lugar de sintonía hasta su retiro a finales del 2014.

Edgar Artunduaga y Guillermo Díaz, bajando la escalera después de ser estrellas en "La Luciérnaga". Foto   clodfiles.rackspace.com

Edgar Artunduaga y Guillermo Díaz, bajando la escalera después de  “La Luciérnaga”.
Foto clodfiles.rackspace.com

Con autoridad y aplomo Peláez Restrepo mantuvo la conducción dentro de los lineamientos establecidos desde un comienzo y ponía a raya a quienes pretendían salirse del libreto. Contuvo a tiempo los eventuales desbordamientos de humoristas o de los partners periodísticos como Edgar Artunduaga o Jairo Pulgarín que debían hacer el aporte informativo  y comentarios serios sobre la actualidad nacional o internacional.

Y “La Luciérnaga” no dejó de crecer en audiencia durante 20 años. La publicidad hablaba por si sola. Era el espacio con las mayores ventas publicitarias de la radio, algo similar a lo vivido por 6 a.m.-9 a.m. en los primeros años de vigencia del espacio matinal informativo por excelencia.

La segunda parte de “La Luciérnaga” tiene varios personajes en el lugar equivocado: Gustavo Gómez no conduce. Su estilo se asemeja más al trabajo de los humoristas con quienes comparte sus “gracias” y su lenguaje que con el periodismo o la conducción. Por si fuera poco, su “partner” Claudia Morales a veces hace de humorista y a veces saca espuelas de periodista “investigadora” e independiente para enfrentar a los personajes “corruptos” más conocidos del país como el magistrado “Jorge Ignacio Pretelt” o con el “Nicolás Maduro” de “La Luciérnaga”.

Esa característica periodística de Claudia Morales la hace ver ridícula y  caricaturesca porque  se “enfrenta” a las creaciones humorísticas de los imitadores de voces del programa y ella cree que está poniendo en evidencia a los “acusados”.

Claudia Morales en twiter y en ridiculo Foto Twiter

Claudia Morales
Foto Twiter

 

Contrasta el “estilo” Morales con el verdaderamente periodístico de Camila Zuluaga, quien no pierde su feminidad y profesionalismo que ya le ha significado premios CPB y Simón Bolívar. La “fiereza” que exhibe ridículamente la Morales no llega periodísticamente a los tobillos de Camila.

Los taxistas también lamentan la orfandad en que los dejó el doctor Peláez, porque si hay un gremio crítico es ese de los amarillos en donde “El Tren de la Tarde” no llegó ni a dejar pasajeros en el andén.

Y Peco por no hablar de Todelar que poco a poco se ha ido silenciando. Las madrugadas, las mañanas , las tardes y las noches son de contratistas y de muy escaso talento propio de la que fuera la primera cadena informativa de los años 70´S por el profesionalismo capitaneado por Antonio Pardo García y porque  a Todelar se le oía y se le creía.

 

LA W

Es el ·”nuevo” proyecto  y es exitoso por su  disposición periodística global. La básica de CARACOL se quedó en el glorioso pasado y el presente está lleno de vanidad y carcajadas.

La W, mientras no tenga segunda parte y mantenga al frente a personas como Julio Sánchez y Alberto Casas tiene asegurado el presente y el futuro.

Con seguridad, los integrantes de la W seguirán cosechando éxitos y premios aunque a veces por no ser periodista, Julio preste el periodismo para hacer negocios con “ferias” de casas y de carros poniendo a los reporteros a actuar como locutores comerciales, lo cual no solo les resta credibilidad a ellos, sino que riñe con la ética periodística: las noticias no las venden los periodistas. Los espacios informativos los comercializan quienes deben hacerlo.

 

Paco Peco

 

 

 

 

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