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Respeto por la Guajira

Por Indalecio Dangond B., Diario El Espectador, Bogotá

La Guajira Foto El Espectador

Es lo que estamos exigiendo los 960 mil guajiros al presidente Juan Manuel Santos. No le queda bien al presidente, tratar de ocultar el fracaso de su gestión frente a la crisis social y política del departamento, estigmatizando a los guajiros de corruptos.

Suspenderle las funciones de ordenadores del gasto a unos incautos secretarios departamentales no resuelve el problema de la corrupción en el departamento. Ni el más despistado de los colombianos se traga ese cuento. Para nadie es un secreto que los verdaderos ordenadores de los recursos del Sistema General de Participación en salud, educación, agua potable y saneamiento básico, del manejo de los contratos de los comedores escolares y de las vías terciarias en La Guajira, son los cuestionados congresistas de su coalición de gobierno. En los siete años de la administración Santos, han dilapidado unos 3 billones de pesos en el departamento.

El culpable de que el 32% de la población guajira siga sin agua potable porque no han puesto a operar la represa del Rio Ranchería -con una capacidad de 198 millones de metros cúbicos de agua-, es el ministerio de Vivienda. El culpable del descarado robo en los comedores escolares de niños en extrema pobreza, es el ministerio de Educación, a quien, por ley, le corresponde administrar y ejercer control de los recursos del Programa de Alimentación Escolar -PAE-. El único responsable que en el departamento se roben los dineros de las jornadas de vacunación, que no exista una red pública eficiente de hospitales y se mueran más de 300 niños wayuu al año por desnutrición, es el ministerio de Salud y Protección Social.

Los guajiros tampoco tenemos la culpa, que unos gobernadores elegidos por su coalición de gobierno, se hayan gastado 135.000 millones de pesos en la construcción de 57 colegios, $10.858 millones de las regalías en la construcción de un acueducto que usted mismo inauguró en un corregimiento de Riohacha, sin tener siquiera los títulos de propiedad del predio y lo hayan puesto a inaugurar unos pozos profundos que fueron construidos por el General Rojas Pinilla hace 60 años.

Claramente, la propuesta del gobierno Santos de crear un grupo élite para combatir la corrupción en La Guajira, es un mal chiste. En nuestro departamento no se autoriza la compra de un rollo de papel higiénico sin el visto bueno de los congresistas de la coalición de su gobierno. Como dicen los abuelos, lo que hicieron fue cambiarle de collar al perro.

Si el presidente Santos, hubiese aceptado nuestra sugerencia de aplazar la elección de gobernador, mientras se terminaba el proceso de saneamiento de las finanzas del departamento y se judicializaran a todos los funcionarios públicos implicados en los supuestos hechos de corrupción, hoy no estuviéramos lamentando esta crisis social, política y económica por la que atraviesa nuestro departamento de La Guajira. Aquí surgen varias preguntas. ¿A quienes estaba poniendo nerviosos el anterior gobernador encargado Jorge Enrique Vélez? ¿A qué congresistas, altos funcionarios del gobierno y contratistas están protegiendo? Sería sano para el país y para los guajiros, que el Gobierno ayude a resolver estas dudas.

Es igual de corrupto, el que corrompe, como el corrompido.

 

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