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Quisquillas de alguna importancia: Dos puntos, miedo al dequeísmo, ni-y

Por Efraim Osorio López eolo1056@yahoo.com Diario La Patria, Manizales

Imagen votatuprofesor.com

 

 ¿Pavor? No, es terronera lo que algunos escribidores le tienen al ‘dequeísmo’.

 

Se está propagando con la velocidad de la luz el uso inútil del signo ortográfico ‘dos puntos’. Sirvan de ejemplo las siguientes oraciones: “Sea este un motivo para que el próximo 8 de junio le rindamos homenaje al Sagrado Corazón de Jesús y le demos: Gloria, Honor y Reparación” (LA PATRIA, Voz del lector, Monseñor Gonzalo Restrepo Restrepo, 11/5/2018). “Un proceso humano no mecánico ni lineal, que implica: Ponerse en el lugar del otro…” (LA PATRIA, María Leonor Velásquez Arango, 16/5/2018). ¿Para qué en ellas los ‘dos puntos’? Suprímanlos, y verán que la redacción, no sólo nada pierde, sino que queda como lo mandan los cánones del buen escribir: “…y le demos gloria, honor y reparación”; “…que implica ponerse en el lugar del otro”. ¿Lo ven? Además, se ahorran esas mayúsculas, las del primer ejemplo, que ni la relevancia las justifica; la del segundo, de todo en todo innecesaria. En términos generales, porque el espacio no es suficiente para agotar el tema, los ‘dos puntos’ sirven para anunciar una enumeración o para dar una explicación, cuando este signo es para ello necesario. El análisis de la respectiva oración señala ese ‘cuando’. ***

 

¿Pavor? No, es terronera lo que algunos escribidores le tienen al ‘dequeísmo’. Es tan grave ese miedo, que los lleva a suprimir la ‘preposición de’ de la locución conjuntiva ‘de que’, indispensable para la expresión castiza de las ideas que se quieren comunicar. Uno de ellos, el redactor de ‘Supimos que…’, quien lo demostró en las siguientes frases, todas de un mismo párrafo: “…luego se regó la noticia que una avioneta…”; “…y se dieron cuenta que era un simple globo…”; y “…se percataron que era un accidente de latas…” (LA PATRIA, 19/5/2018). En todas, es sensible la falta de la preposición ‘de’, pues sin ella la partícula ‘que’ pierde su naturaleza de conjunción, y podría convertirse en un pronombre relativo. Pero no está solo el columnista en este pecado. Lo acompañan muchos, entre ellos, el presbítero Rubén Darío García Ramírez, quien exteriorizó su terronera en las siguientes muestras: “…nos daríamos cuenta que la llama no puede ser agarrada…”; y “¿Nos hemos dado cuenta que hoy hemos respirado?” (LA PATRIA, 20/5/2018). En éstas, es también evidente la falta de la preposición. El ‘dequeísmo’ se presenta solamente cuando se emplea la preposición ‘de’ después de un verbo enunciativo, por ejemplo, ‘anuncio de que’, ‘digo de que’, ‘advierto de que’, frases en las cuales su inclusión ‘chirría’, es decir, afecta el oído gramatical. Para saber cuándo es necesaria la preposición ‘de’, reemplacemos el ‘que’ por ‘esto’, por ejemplo, en la oración interrogativa del sacerdote, “¿nos hemos dado cuenta DE esto’?”. No falla, pueden estar seguros. ***

 

La conjunción copulativa ‘ni’ “se usa para coordinar de manera aditiva vocablos o frases que denotan negación, precedida o seguida de otra u otras igualmente negativas”, verbigracia, “ni raja ni presta el hacha”, “no tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre”. Es decir, que interviene sólo en oraciones negativas, y que, por esto mismo, no puede ser sustituida por la conjunción copulativa ‘y’ en dichas oraciones, ya que ésta “se usa para unir palabras o cláusulas en concepto afirmativo”. De acuerdo con estas nociones elementales, al columnista John Sudarsky

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